Aunque se diga que se ha de
confiar en alguien o en algo, se sospecha de todo. Se recela de la justicia, de la
política, de las fuerzas del orden, de Dios o dioses inventados por los hombres y, en definitiva, solo la Naturaleza nos asiste debido a que cuidarse uno
mismo resulta difícil, pues nuestra debilidad es manifiesta. Se piensa en
supersticiones, manías, fanatismos y todo cuanto de nefasto existe para
convencernos de que la buena o la mala suerte no solo acaece por azar, sino que nos sobreviene por circunstancias y cuestiones que, en su mayor parte, formando parte
de la voluntad, seguridad y la forma de pensar de cada cual
Intentemos no ser radicales en
nuestras opiniones poniéndonos en lugar de los demás, opinen de una u otra
manera, tengan los puntos de vista que tengan, salvo que, incapaces de
escucharles por insolentes, nos mostremos indiferentes.
Dejemos claro que la Naturaleza
Humana es mezcla de una célula masculina y otra femenina que contienen y
transmiten aleatoriamente el 50% de cada uno de nuestros organismos (cuerpos y
mentes) para lograr una descendencia única y distinta a todas los demás que, a
su vez, se multiplicará de igual manera.
Todo es importante en la vida del
ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, sin embargo, la herencia
recibida es lo principal y, después, las diversas etapas por las que hemos de
navegar contra viento y marea. Cabe destacar la infancia en la que, como en una
casa, se ha de construir primero los cimientos, en los que la misma se ha de
sustentar conforme al proyecto diseñado. Después, el resto, con sus materiales
correspondientes, mobiliario adecuado y todo lo demás que, no cabe duda, son
igualmente significativos tanto como, en la vida de cada uno de nosotros, lo
son la salud y la educación, las costumbres y los conocimientos, los amigos y
la familia, la aceptación y el respeto, la voluntad y el estado de ánimo, la
necesidad y la frustración, en definitiva, el dolor y el placer que lo mueve todo.
Somos una especie dotada de
capacidades superiores al resto de animales conocidos. Gozamos de vidas únicas
y distintas, pero, difícilmente, nos ponemos de acuerdo para conseguir una
existencia feliz como único objetivo, aun sabiendo que ni el poder ni la
riqueza sirven si nos falta la salud o nos ronda la enfermedad.
Soñar con “Libertad, Igualdad
y Fraternidad” es posible; conseguirlo imposible. Estamos dotados no
obstante para ser libres, alcanzar los mismos bienes y velar por el bien común.
Se puede intentar reconociendo nuestras imperfecciones y diferencias, aceptando
la universalidad de nuestra naturaleza, facilitando la igualdad de
oportunidades, respetando las diferencias sociales, políticas y económicas y
desprendiéndonos de toda clase de religiones y supercherías.
Somos una especie social
interrelacionados con la vida de todos y cada uno de los seres vivos que
poblamos La Tierra. Debemos de cuidarnos entre sí y entendernos: esto es fundamental.
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