domingo, 10 de mayo de 2026

LA NORIA

 

Tenemos tanta información actualmente, en su mayoría política, y de tan diversas opiniones, sea en Internet, televisión, radio, redes sociales, prensa, el boca a boca que, infinidad de veces, uno no sabe cuál de ella sirve a la mentira y cuál a la verdad; menos aún, cuando uno reduce el contenido de su lectura informativa a los titulares sin entrar en la letra pequeña; sin embargo, según palabras de Nietzsche -que comparto-: “a las naturalezas flemáticas no se las puede entusiasmar más que fanatizándolas”, algo que me recuerda a Vox y me lleva a pensar en una cuestión a tener en cuenta a la hora de discurrir cuál es la verdadera naturaleza humana.

Está claro que jamás conoceremos exactamente el origen del Universo, la Vida y su Evolución, “donde Dios, formando parte del Todo”, ha propiciado las sinergias necesarias para que la fuerza de una partícula genere la existencia vegetal, animal y humana con características bien diferenciadas de las que se derivarán nuevas inteligencias desconocidas, aunque limitadas a un espacio/tiempo. La Naturaleza humana actual, dependiente de las tendencias políticas y religiosas en especial, queda a merced de los expertos o profanos divulgadores que se aprovechan para, con vehemencia, imponer e influenciar en la gente.

Ante esto, y dado que los partidos políticos son los más interesados en el voto, sin el cual (salvo en las dictaduras) jamás podrían alcanzar el poder al que aspiran, obsérvese su forma de actuar para conseguirlo:  unos yerran, otros culpan a sus contrarios y todos prometen sin saber cómo cumplirán. Y mienten e insultan, calumnian y despotrican, echan pestes y ponen a parir a sus oponentes siendo unos energúmenos rastreros que, de llegar al poder, se convierten en ilustrados déspotas que no conocen a nadie. Pocos son los que aceptan sus errores, los que piden perdón, los que se humillan si es necesario.

Es la Noria del terror y la guerra, la que persiste en la existencia humana actual, cambiados los bueyes y mulas por tanques y bombas, para lograr sus propósitos. El dominio y la conquista de tierras, bienes y medios; la avaricia, el poder y la misera de unos y otros; el reconocimiento, el abuso y la imposición de políticas y religiones partidistas son las que prevalecen, aunque la muerte todo lo extinga y el devenir pueda traer otras presencias que sometan a los seres vivos a un determinado espacio aún más reducido.

“Ella, Ameniridis, la princesa de los hicsos adoradores del dios Seth, dijo: “¡Mi señor no es responsable de todo lo que hace!” - Y preguntó: - “¿Y por qué quieres seguir la guerra, rey?” -El rey de Egipto, Ahmose, creyente del dios Amón, contestó: - “Porque habéis sido vencidos y hemos liberado a mi pueblo de las cadenas con las que les atabais. Y dime -preguntó él, sabiendo la respuesta-: ¿quién fue el primero en comenzar la guerra?”

Naguib Mahfuz lo relató: “La guerra es una lucha a muerte hasta la derrota final y en ella no tiene lugar la piedad. Las guerras dan victorias y derrotas” y hoy como ayer, las políticas y las religiones, también. “La aceptación reconocerá la victoria y el coraje, tanto para los dolores como para los deleites, para lo dulce o lo amargo, y si se pierde la seguridad y la esperanza, se pierde todo”: raza, lengua, creencia… Y como todavía en la Tierra la supremacía es humana, ésta no ha de prosternarse ante religión ni dios alguno, sino ante sí misma para, respetándose, acordar y dejar de dar vueltas y más vueltas a esa aludida Noria con los ojos cerrados como las bestias.

Esta es mi humilde propuesta: que cada cual venere a su Dios, sea el que sea, y se comporte como le gustaría que los demás se comportasen con él, dejando de decir y lamentar: ¡Así nos va! o ¡así nos irá!

miércoles, 6 de mayo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

Hay que despertar en el prójimo un franco deseo. Quien puede hacer esto tiene el mundo entero consigo, Quien no puede hacerlo marcha solo por el camino. Tagore.

La función química del humor está en cambiar el carácter de nuestros pensamientos. Lyn Yutang.

Cuando estés irritado cuenta hasta diez; cuando estés muy irritado, suelta tacos. M. Twain.

Se puede ser más listo que otro, pero no se es más listo que todos los demás. La Rochefoucauld.

Todo en amor es triste, mas, triste y todo, es lo mejor que existe. R. de Campoamor

Es propio de la naturaleza humana abusar de todo, incluso de la virtud. T. Gautier.

El que cultiva su campo se saciará de pan, el que persigue quimeras es un insensato. Proverbios 12, 11

El pan más saboreado y la comodidad más grata son los que se ganan con el propio sudor. César Cantú.

Todo gordo debe de empezar por hacer el doble ejercicio del que hace y por comer la mitad de lo que come. Cervantes.

La justicia no existe sin la inteligencia; la inteligencia no existe sin la justicia. René Lalou.

Errar es humano, pero más lo es culpar de ello a otros. Baltasar Gracian.

Una parte de los hombres actúa sin pensar y la otra sin actuar. Hugo Fóscolo.

Un embajador es un hombre honrado, al que se manda a mentir por el bienestar común. Henry Wolton.

Compórtate noblemente con el que se comporta contigo con vulgaridades, de otro modo, él no solamente te dañará, sino que te convertirá en su semejante. Chistian Friedrich Hebbel.

Las maneras apacibles y gentiles excitan la benevolencia de aquellos con los cuales nosotros vivimos. Al contrario, los zotes y los groseros nos inspiran odio y desprecio. Giovanni della Casa.

El artista es mediocre cuando razona en vez de sentir. Gustavo Lebon.

Los espíritus mediocres suelen condenar todo lo que está fuera de su alcance. François La Rochefoucauld.

Para obrar, el que da debe olvidar pronto y el que recibe, nunca. Séneca.

domingo, 3 de mayo de 2026

¿Ha vivido usted una dictadura?

 

¿Ha vivido usted en una dictadura?

Los jóvenes españoles que no la han vivido, están de suerte.

Quizás, nada hayan escuchado al respecto, o tal vez, no les importe el pasado sabiendo “que nadie aprende en cabeza ajena”. Me sorprende, sin embargo, que olviden o ignoren que en una dictadura a todas las personas se las priva de libertad y nadie puede decir o hacer lo contrario a lo establecido por el poder, en manos de un dictador, ya que, dependiendo de lo acaecido o intuyendo lo que alguien ha pensado o sentido, puede acarrearle hasta la muerte. Por simplificar, la dictadura es una forma de gobierno, tan antigua como la humanidad, dirigida por el férreo control de una política radical de cualquier ideología.

Por lo general, religión y poder se aúnan, acuerdan dogmas y leyes, exigencias y tributos, normas y costumbres y todo cuanto sea necesario para pervivir sin que nadie, contrarios a ellos, los perjudique. Las creencias necesitan de la autoridad para permanecer creciendo de forma oficial y ésta necesita de aquellas para investirse de credibilidad. Fe y política, representan fuerza e interés y se retroalimentan pregonando las bondades que acaparan para imponerse ante sus seguidores, hasta que se instauren en otros credos y regímenes respectivamente.

Los jóvenes españoles actuales se han privado de ir a la escuela y tener que decir a la entrada “Ave María Purísima”; luego rezar el Padrenuestro antes de comenzar la clase; saludar con el brazo en alto ante la imagen de Franco, José Antonio o un Cristo crucificado, e iniciar un cuaderno escribiendo la frase de ¡Arriba España! o tener que santiguarse al pasar por la puerta de una iglesia.

Franco, como vencedor de una guerra cruel entre españoles, se erigió en caudillo y generalísimo de todos ellos, salvo de los que quedaron en el camino o lograron huir antes de ser enterrados en una cuneta. Españoles que, hasta la muerte del dictador, no pudieron volver a su país. Él, podría haber vuelto al ejército de donde salió una vez pasado un tiempo prudencial, pero no, se mantuvo hasta el fin de sus días convencido de servir a España y a Dios, que no precisan pan para comer, pero sí, durante cuarenta años, enriquecer a los suyos con su omnímodo poder del que nadie podía rechistar. Entonces, había libros prohibidos, películas censuradas, reuniones de más de cuatro personas para las que había que pedir autorización celebrar, fuerzas del orden (guardia civil, policías, “secretas”, ejercito) temibles, jueces a su medida, enchufes por doquier, recomendaciones, corrupción, abusos de la autoridad, apresamientos, injusticias y miedos por doquier. Un país, España, de toros y fútbol, donde había que andarse con cuidado, hablar poco, en voz baja y nada de política y menos de algo que atentara al poder y la religión. Los hombres cumplían obligatoriamente el servicio militar y las mujeres, ceros a la izquierda, carecían de bienes y, de casadas, sus maridos eran sus amos a los que obedecer.

jueves, 30 de abril de 2026

Un folio de pensamientos. Hoy con cuatro párrafos de Baltasar Gracián.

 

Un folio de pensamientos.

Hoy, con cuatro párrafos de Baltasar Gracián

 

Saber retirarse cuando se está ganando. Es lo que hacen los jugadores profesionales. Tan importante es una lúcida retirada como un ataque esforzado. Hay que poner a salvo los éxitos cuando hubiera bastantes, incluso cuando fueran muchos. Un éxito continuado fue siempre sospechoso; es más segura la buena fortuna alterna; y si tiene algo de agridulce se disfruta más. Cuanto más corren los éxitos atropellándose, tienen mayor riesgo de resbalar y dar al traste con todo. A veces se recompensa la brevedad de la duración con la intensidad de la suerte. La fortuna se cansa de llevar a uno a cuestas durante mucho tiempo.

 

Sentir con los menos y hablar con los más. Querer ir contra corriente hace imposible descubrir los engaños y es peligroso. Sólo Sócrates podría hacerlo. Disentir se considera un agravio, porque es condenar el juicio ajeno, los disgustados se multiplican tanto por quien ha sido criticado como por quien lo ha aplaudido. La verdad es de pocos, pero el engaño es tan común como vulgar. No se puede conocer al sabio por hablar en público, pues no habla allí con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo en su interior. El cuerdo huye de ser contradicho tanto como de contradecir: rápido en la censura, es lento en publicarla. El sentir es libre: no se puede ni debe violentar; se retira al refugio del silencio y si a veces se expresa es al amparo de pocos y cuerdos.

 

Corregir su antipatía. Solemos aborrecer de modo gratuito, incluso antes de conocer las supuestas cualidades. Y a veces esta innata y plebeya aversión se atreve con los hombres eminentes. La cordura debe corregirla, pues no hay peor descredito que aborrecer a los mejores. Lo que tiene de superioridad la simpatía con los héroes, tiene de desdoro la antipatía.

 

Saber usar evasivas. Es el recurso de los prudentes. Con la galantería de un donaire suelen salir del más intrincado laberinto. Con una sonrisa, airosamente, se evita la contienda más difícil. El mayor de los grandes capitanes fundaba en esto su valor. (Se refería al Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba -1453-1516-).

 

domingo, 26 de abril de 2026

Experiencias que -¡ojo!- se repiten

 

Las historias que nos cuentan, especialmente si son actuales e interesadas, casi siempre no son verdaderas, dependen de quién o quiénes nos las cuenten: eso es lo que importa. Podemos encontrar versiones distintas e, incluso, contrarias y ser ambas reales, aunque la única que queda es la de los vencedores, nunca la de los vencidos: éstos murieron, huyeron o, por miedo, guardan silencio. Nosotros nos formarnos una idea dándole o no carta de credibilidad, sin olvidar lo que de niños aprendimos en la escuela, en nuestra casa u oficialmente, con mayor o menor obligación.

Nací en época del estraperlo y las cartillas de racionamiento, pues aún existían las restricciones de productos básicos en España cuando se vislumbraba el fin de la segunda guerra mundial y se habilitó una tierra donde asentar a los judíos para compensarles de las barbaries genocidas del holocausto nazi alemán. Me crie libre, en un hogar sin agua corriente, ignorando que la política y el sexo existían. Ya de chaval, en mi bachillerato defendí a capa y espada a su Excelencia el Generalísimo Franco, Caudillo de España, al Papa de Roma y sucesor de Cristo en la Tierra, fuera el que fuera; elogié a la religión católica la verdadera y única de Dios, postulando donativos para el Domund (Domingo Mundial de las Misiones), curas, pobres y chinitos que pasaban hambre, como si aquí en España - ¡llena de enfermedades y miserias! - no existiera. Mas tarde, una vez comencé a trabajar a los catorce años, me enteraría que en España hubo dos años de austeridad para salvarla de la quiebra económica, algo que, afortunadamente, no sucedió merced a las divisas que los emigrantes españoles enviaban y a un cambio de gobierno, presidido por el dictador militar Franco.  ¡Cómo no! 

Hoy reconozco que la educación laxa recibida en casa, en la escuela y en el instituto es lo que más influyó en mí, siendo muy feliz; sin embargo, me resisto a justificarla pese haber sido equívoca y parcial tratando de protegerme, aunque entienda también que la ocultación y el silencio fueran causa del miedo social reinante por la dictadura. La libertad no puede ser plena si se basa en una mentira, si se asienta en medias verdades, si se ignoran los derechos vitales de los hombres. Hoy sé que, desde niño, se puede aprender a ser fuerte y a aceptar la verdad, por dura que sea, empleando palabras sencillas, entendibles y proporcionando el mayor cariño del mundo: basta con enseñarle a perdonar y a querer, a valorar y a tolerar, a respetar y a empatizar… haciéndole ecuánime y responsable en su justa medida. 

Los años y la experiencia que la vida dan, me han llevado a la conclusión de que aquel militar general fue un asesino golpista, con miles de cadáveres a sus espaldas, que debió retirarse bastante antes de los veinticinco años de paz, pregonada a bombo y platillo por su régimen cruel. Fue un humano de carne y hueso como todos los demás, con sus dolores y placeres, sus defectos y virtudes, pero con un poder omnímodo e inmerecido, similar al que ahora mantienen algunos magistrados, políticos y religiosos, creyéndose estar al margen de la Ley, seguir explotando sus normas y dogmas e infundiendo miedo y sufrimiento.     

jueves, 23 de abril de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

-Cuando se es feliz es cuando hay que tener más miedo; nada hay que amenace tanta ruina como la felicidad.

-Nunca la cólera hizo cosa buena.

-Del árbol caído todo el mundo hace leña.

-El hombre necesita a la mujer; y la máxima sabiduría consiste en contentarse con una sola.

-No quieras ser demasiado justo, ni saber más de lo que conviene, no sea que vengas a parar en estúpido.

-El amor es la eterna historia del juguete que los hombres creen recibir y del tesoro que las mujeres creen dar.

-La guerra es, sin duda, después del claustro, la más grande escuela de humildad.

-Un buen hombre es un hombre como nos conviene a los demás que sea, pero como ninguno de nosotros desearía ser: un buen hombre es un hombre bueno para los demás.

-Dime de lo que te jactas y te diré de lo que careces.

-Cuando viven largo tiempo juntos, los animales acaban por amarse y los hombres por odiarse.

-Una forma de gobierno es hacer tantas leyes que nadie esté seguro de no ser colgado.

-Toda batalla es un malentendido.

-Al hombre se le conoce por sus obras, pero muchos viajan de incógnito.

-Si quieres un siervo fiel, sírvete a ti mismo.

-El problema para un escritor, es no parecerse a ninguno de los otros buenos escritores de su época o de la inmediata anterior.

-Los diamantes sobre una cabeza fea, son como un faro en un escollo: advierten.

-Probad al amigo antes de abrirle vuestro corazón.

-Cuatro cosas no pueden permanecer ocultas durante mucho tiempo: la sabiduría, la necesidad, la riqueza y la pobreza.

- ¿Es que aún cabe admitir que el proceso del mundo se debe a la mentalidad de las mayorías y no al cerebro de unos cuantos?

- No hay que ir contra las mujeres que llevan burka sino contra los hombres que las obligan a ponérselo.

domingo, 19 de abril de 2026

Nosotros somos lo único importante

 

Quiero con todos vosotros compartir una serie de interrogantes que me resultan difícil contestar. Tal vez os interesen y os hagan pensar como a mí. A saber:

-            ¿Por qué y a quién no le interesa la memoria histórica en España?

-            ¿Por qué no se quiere reconocer lo malo cometido en el mundo?

-            ¿Cuál de las siguientes seis acciones causan actualmente más dolor:

1.- ¿Los juicios y castigos de la Santa Inquisición?

2.- ¿Los negros-remeros llevados como esclavos a EE. UU.?

3.- ¿El exterminio nazi en la 2ª Guerra mundial?

4.- ¿Los crímenes de la revolución bolchevique y los deportados a Siberia?

5. - ¿Los muertos en pateras en busca de un mundo mejor?

6.- ¿La aniquilación de niños y mayores palestinos en Gaza?

-            ¿Qué gana Putin, un ser poderoso que tiene todo, con la guerra de Ucrania?

-            ¿Existe alguna guerra que sea Santa?

-            ¿Alguna en la que no haya muertos y el pueblo llano se beneficie? 

-            ¿Alguna que sea buena, justa y amorosa?

-            ¿Por qué no crear un espacio como el desierto del Sahara, por ejemplo, para que quienes quieran guerrear o pelearse lo hagan allí?

También aprovecharé estas líneas, especialmente preocupado por la gente joven, para saber de todos vosotros y siguiendo mis reflexiones, cuál es el medio mejor o más conveniente para llegar a crearse un juicio de opinión objetivo:

a)       ¿Acudiendo a varias y distintas fuentes fidedignas? ¿Cuáles son?

b)       ¿Escuchando a los partidos políticos? ¿Sus promesas o medidas futuribles?

¿Las acciones que han llevado a cabo? ¿El ruido que provocan?

c)       ¿Tomarse tiempo atendiendo a la gente, a los influentes, leyendo la prensa…?

d)       ¿Informándose por radio y televisión? ¿Qué emisoras y cadenas?

e)       ¿Lo que se escucha hablando con la familia, amigos, vecinos y otros?

Existen muchos factores en todos nosotros, animales humanos, que forman los comportamientos de los que ya hemos escrito en este bloc y resumo:

-            Genética. Trato y Educación recibidas. Cultura y Convivencia. Ambiente y Circunstancias. Dinero y Posición social. Amigos, Compañías y Drogas.

Echemos una ojeada sincerándonos consigo mismo, rebuscando episodios de la vida que nos marcaron dejándonos huella que raramente se olvidan. No nos engañemos, no tengamos miedo, aunque nuestros instintos se opongan. Liberémonos y pensemos en los demás; todos somos únicos y nos parecemos y sentimos de la misma manera y, eso sí, pertenecemos a “castas generales” con tendencias diferentes, ni mejores ni peores, pero el carácter, como el nacimiento, nadie los eligió y ambos se pueden cambiar: es cuestión de voluntad y tiempo, de ponerse en el lugar del otro y, por supuesto, de tratar conseguir ser un solo pueblo.