domingo, 19 de abril de 2026

Nosotros somos lo único importante

 

Quiero con todos vosotros compartir una serie de interrogantes que me resultan difícil contestar. Tal vez os interesen y os hagan pensar como a mí. A saber:

-            ¿Por qué y a quién no le interesa la memoria histórica en España?

-            ¿Por qué no se quiere reconocer lo malo cometido en el mundo?

-            ¿Cuál de las siguientes seis acciones causan actualmente más dolor:

1.- ¿Los juicios y castigos de la Santa Inquisición?

2.- ¿Los negros-remeros llevados como esclavos a EE. UU.?

3.- ¿El exterminio nazi en la 2ª Guerra mundial?

4.- ¿Los crímenes de la revolución bolchevique y los deportados a Siberia?

5. - ¿Los muertos en pateras en busca de un mundo mejor?

6.- ¿La aniquilación de niños y mayores palestinos en Gaza?

-            ¿Qué gana Putin, un ser poderoso que tiene todo, con la guerra de Ucrania?

-            ¿Existe alguna guerra que sea Santa?

-            ¿Alguna en la que no haya muertos y el pueblo llano se beneficie? 

-            ¿Alguna que sea buena, justa y amorosa?

-            ¿Por qué no crear un espacio como el desierto del Sahara, por ejemplo, para que quienes quieran guerrear o pelearse lo hagan allí?

También aprovecharé estas líneas, especialmente preocupado por la gente joven, para saber de todos vosotros y siguiendo mis reflexiones, cuál es el medio mejor o más conveniente para llegar a crearse un juicio de opinión objetivo:

a)       ¿Acudiendo a varias y distintas fuentes fidedignas? ¿Cuáles son?

b)       ¿Escuchando a los partidos políticos? ¿Sus promesas o medidas futuribles?

¿Las acciones que han llevado a cabo? ¿El ruido que provocan?

c)       ¿Tomarse tiempo atendiendo a la gente, a los influentes, leyendo la prensa…?

d)       ¿Informándose por radio y televisión? ¿Qué emisoras y cadenas?

e)       ¿Lo que se escucha hablando con la familia, amigos, vecinos y otros?

Existen muchos factores en todos nosotros, animales humanos, que forman los comportamientos de los que ya hemos escrito en este bloc y resumo:

-            Genética. Trato y Educación recibidas. Cultura y Convivencia. Ambiente y Circunstancias. Dinero y Posición social. Amigos, Compañías y Drogas.

Echemos una ojeada sincerándonos consigo mismo, rebuscando episodios de la vida que nos marcaron dejándonos huella que raramente se olvidan. No nos engañemos, no tengamos miedo, aunque nuestros instintos se opongan. Liberémonos y pensemos en los demás; todos somos únicos y nos parecemos y sentimos de la misma manera y, eso sí, pertenecemos a “castas generales” con tendencias diferentes, ni mejores ni peores, pero el carácter, como el nacimiento, nadie los eligió y ambos se pueden cambiar: es cuestión de voluntad y tiempo, de ponerse en el lugar del otro y, por supuesto, de tratar conseguir ser un solo pueblo.

jueves, 16 de abril de 2026

"Ladran, Sancho, señal que cabalgamos"

 Es un tonto que se hace el listo o viceversa. Miente y fantasea, amenaza y promete, acierta y yerra, acusa y defiende, según le convenga, aunque todo su interés consista en hacerse más rico de lo que es. Es un patriota de boquilla y más cuando se ahogaba en deudas contraídas ante una posible banca rota. Eso sí, a medida que espira su mandato y se acerca su decrepitud, es más dicharachero, menos seguro y todo el mundo le tiene calado, salvo aquellos que por su interés le hacen sentirse el amo del mundo, el rey del planeta, sabiendo que es el ser más vanidoso y egocéntrico jamás conocido. Sus seguidores, especialmente sus más allegados, le doran la píldora, ya que con él y sus desdichadas travesuras se benefician, aunque eso no les reste la antipatía que algunos le tienen por sus contradicciones y manías, por su arrogancia y jactancia, por la posible enfermedad mental que padece.

Hay gente en otros países que incomprensiblemente le siguen y justifican sus gracias y desmanes. Son personas negativas que proceden, por lo general, añorando un feudalismo que ahora abraza el capital, la salvaje y agresiva oferta de la competencia, la demanda y el ánimo de lucro como única finalidad, toda vez que veneran el esfuerzo particular que no entiende de desgracias, ni pobrezas y, menos aún, de justicia social o del bien común. Una idea animadora de la insolidaridad que se pueda como un ávaro acaparar, practicando la lucha del hombre contra el hombre hasta que uno de los dos sea doblegado, aunque para ello tenga que utilizar todo tipo artimañas: embustes, insinuaciones y delaciones contra sus oponentes a los que considera sus enemigos.

En nuestra piel de toro, España, reina la oposición echando pestes contra su principal rival, el gobierno de su nación, y en especial contra su presidente, al que critican, odian y maldicen haciéndonos saber que es un auténtico desastre, un impostor ilegítimamente nombrado, que no hace nada bien y si lo hace (cosa imposible de suceder y menos de reconocer) lo tendría que hacer mejor. Todo ello por “un quítate tú que me pongo yo”, por un querer gobernar que, cuando gobernaron, fue un lamentable desempeño: para echarse a llorar sin derramar gota. Hoy, y ahora, a cada instante, ponen en primera fila a sus más aguerridos mastines, bocazas y troleros echando fuego por sus bocas malhadadas con los más absolutos exabruptos jamás utilizados, que me recuerdan al refrán que dice:” Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, o aquel que manifiesta: “Perro ladrador poco mordedor”. No obstante, estamos hartos, hasta la coronilla, de unos y otros, con tantos insultos, despropósitos y calumnias que, rayando lo grotesco y delictivo, despiden odio y radicalización, ignorancia y escaso sentido común y, sobre todo, mucha preocupación de imaginar que, con tales mimbres hagan un cesto, o con tales insultos e improperios, alguien así pueda gobernar. Nunca se ha visto que el dinero y el poder, la ignorancia y la manipulación, sean los custodios guardianes de la honradez y la moralidad.

Guárdenos, Dios, de semejante castigo. “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”. 

jueves, 9 de abril de 2026

Un folio de pensamientos. (Hoy de Don Juan Manuel, El Conde Lucanor)

 

 

-            No esperéis que nadie, por bien de su amigo, pierda de lo suyo lo que vale un higo.

-            Con ayuda de Dios y con un buen consejo, salva el hombre su vida y llega a viejo.

-            Por miedo de las críticas, no dejéis de hacer lo que más conveniente pareciere ser.

-            Quien se tenga por caballero, debe tratar de emular este salto, y no encerrarse en un monasterio a servir a Dios tras muro alto.

-            El que está bien sentado no se levante.

-            Quien te alaba lo que tú no tienes, cuida que no te quite lo que tienes.

-            Para que los males no puedan llegar, su raíz al comienzo debemos cortar.

-            En las cosas ciertas confiad y las fantásticas evitad.

-            El no saber qué se debe dar, daño a los hombres ha de reportar.

-            Estando protegido de otros daños, evitad que os lo causen los extraños.

-            Por pobreza nunca desmayéis, pues otros más pobres que vos veréis.

-            Del que vuestra ayuda no agradeciere, menos ayuda tendréis cuanto más alto subiere.

-            No te asustes nunca sin razón, más defiéndete bien como varón.

-            Procúrate siempre muy bien guardar del que al hacerte mal muestra pesar.

-            Gana el tesoro que es verdadero y no te preocupes del perecedero.

-            Por miedo no os obliguen a atacar, pues siempre vence el que sabe esperar.

-            Si por descanso o deleite la buena fama perdemos, al acabar nuestra vida deshonrados quedaremos.

-            No te hagas mucho de rogar en lo que te pueda beneficiar.

-            No te quejes de lo que Dios hiciere, que será por tu bien cuan Él quisiere.

-            Al que enemigo tuyo solía ser nunca le debes en nada creer.

-            No aventures nunca tu riqueza por consejo del que vive en pobreza.

-            Al mancebo no debemos reñir, mas con blandas razones persuadir.

-            No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.

-            No comas siempre de lo que has ganado, mas vive de modo que mueras honrado.

-            Por sus dichos y hechos puedes conocer lo que el mancebo llegará a ser.

-            Verá la que se casa con un hombre aumentar sus riquezas y buen nombre.

-            Mal acabará el que suele mentir; por eso debemos la mentira huir.

-            Desde el comienzo debe el hombre decir a la mujer cómo han de vivir.

-            Cosas que parecen hechas sin razón, se ve de cerca que buenas son.

-            Disimula todo aquello que pudieres; venga solo lo que forzosamente debieres.

-            Si algo te conviene puedes hacer, no hagas con dilaciones lo que se pueda perder.

domingo, 5 de abril de 2026

ACABEMOS CON LAS GUERRAS

 

La Guerra, esa guerra que jamás en la historia de la humanidad se ha pasado de moda, al formar parte de nuestra Naturaleza llevada a cabo por el espíritu cruel de algunos dementes con razones desequilibradas de las que, sin saber cuáles son, no nos dan tregua para olvidarlas y deshacernos de ellas de una vez para siempre.

Piense, amigo lector que, en una guerra, sea casual o no, matan a su hijo (¡aunque mejor ni se lo imagine!). Nada. Absolutamente nada, habrá para consolar su dolor y menos todavía justificarlo. En definitiva, quitar la vida de alguien es un horrendo crimen, imputable, en el caso de la guerra, a quien o quienes las provocan y no a los que de ellas se defienden y que solo un alma criminal puede entender.

Sus causantes son despreciables y asesinos no merecen nuestra compresión, pues antes de ordenar las guerras han de encontrar soluciones para evitarlas y, de no llegar a un acuerdo con su enemigo, han de dejar a terceros (la ONU, por ejemplo) que diriman y resuelvan la cuestión de la que se trate de manera que la guerra se evite. Las guerras, las malditas guerras, no tienen justificación posible, aunque alguien, por su interés, pueda justificarlas.

La gente muere en las guerras; en unas guerras sin sentido que, además de las matanzas personales, causan daños materiales y mucho dolor entre los vivos que quedan. ¿Qué utilidad tienen? ¿Qué se consigue con ellas? No debemos consentir que lideres como Hitler, Stalin, Leopoldo II y otros como ellos vuelvan a gobernarnos con la violencia y las guerras que, a su vez, generan odios, venganzas y, más temprano que tarde, nos conducirán a más violencias y más guerras.

Es triste pensar que las religiones y las ideas políticas que marcan los destinos y desacuerdos entre los pueblos, defendidos por los altos mandatarios que los rigen, éstos se cansen de negociar, traten de imponer su criterio y aboguen por la guerra. Los ciudadanos, pese a nuestros dirigentes (clérigos y políticos), hemos de enterrar las armas bélicas para que estos diriman las diferencias y convoquen a sus fieles y creyentes, a su afiliados y partidistas, para decirles: “Hay que negarse a ir a morir a las guerras que, precisamente, no son santas ni nobles y con ellas nada se arregla, pues son hijas de la maldad y la venganza, del horror y el sufrimiento”. Si así no lo expresan, que sean ellos quienes vayan, pues las provocan y ordenan siendo unos necios e indecentes que abogan por lo peor del ser humano: la criminalidad.

Horrores y más horrores son los que vienen a mi cabeza repasando la historia de nuestro único mundo conocido, donde la verdad absoluta no existe, el desconcierto crea inseguridad y desconfianza y Dios, si existe, no es propiedad de nadie. Donde a vida humana es lo que importa y por conservarla hemos de negarnos a ir a cualquier guerra desobedeciendo a los lideres que nos envían a la muerte, mientras ellos, interesados por sus dineros y poltronas, invocan a un falso patriotismo inventado, ya que el verdadero patriotismo es el de la vida de todos los seres existentes en la Tierra y no con su desaparición..

jueves, 2 de abril de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS DE HANNAH ARENDT

 

“Se nos advirtió hace más de 70 años. El verdadero peligro no es solo hacer que la gente crea mentiras, sino lograr que abandone por completo la verdad. Hannah Arendt fue una filósofa política nacida en Alemania, que sobrevivió al ascenso del nazismo, huyó de Europa y dedicó el resto de su vida a comprender cómo sociedades civilizadas pueden caer en pesadillas totalitarias. En 1951, publicó Los orígenes del totalitarismo, una obra que hoy sigue siendo inquietantemente actual. La idea central de Arendt era esta: los sistemas totalitarios no triunfan solo convenciendo a la gente de una ideología. Triunfan destruyendo la capacidad de los individuos para pensar, y punto. En una de sus observaciones más citadas, escribió: «El sujeto ideal del régimen totalitario no es el nazi ni el comunista convencidos, sino personas para quienes la distinción entre hecho y ficción, entre lo verdadero y lo falso, ya no existe”.»

“El objetivo no es la creencia: es la confusión. Es el agotamiento. El dejar a la gente tan abrumada por afirmaciones contradictorias, tan sepultada bajo mentiras y contra mentiras que, simplemente, renuncie al esfuerzo de saber qué es real. Cuando ya no se puede distinguir la verdad de la mentira, ya no se puede distinguir el bien del mal. Y cuando eso ocurre, es fácil controlar a cualquiera: no porque haya sido convencido, sino porque dejó de pensar por sí mismo. Arendt entendió algo esencial: la formación totalitaria no consiste solo en adoctrinar; consiste en destruir la capacidad misma de formar convicciones. Si la gente ya no cree en nada, no cuestiona nada y no confía en nada, no se resistirá a nada. Derivará, entumecida y pasiva, mientras el mundo a su alrededor se oscurece. En 1967, Arendt exploró cómo funcionan las mentiras en los sistemas políticos. Observó que la mentira constante y omnipresente no se limita a difundir falsedades: erosiona el propio concepto de verdad. Cuando todo se discute, cuando cada hecho se descarta como “partidista”, cuando la realidad misma se convierte en una cuestión de opinión, entonces la verdad pierde por completo su fuerza. Y cuando la verdad ya no tiene fuerza, tampoco la tienen la justicia, la moral ni la dignidad humana. Arendt vio esto ocurrir en tiempo real en la Alemania de los años 30. Observó cómo los nazis no solo mentían: creaban un entorno en el que la mentira se volvía tan constante, tan aplastante, que la gente común dejaba de preocuparse por lo que era cierto. Se volvían insensibles. Cínicos. Desconectados. Y en ese entumecimiento, las atrocidades se volvían posibles”.

 “No escribió esto para repartir culpas, sino para lanzar una advertencia. Esto puede pasar en cualquier parte. Esto puede pasarle a cualquiera. Todo empieza no con la violencia, sino con la destrucción gradual de nuestra capacidad de distinguir la realidad de la ficción. Entonces, ¿qué hacer? Arendt creía que la respuesta estaba en lo que ella llamaba “pensar”. No solo absorber información, sino involucrarse activamente con ella. Preguntar. Reflexionar. Considerar varias perspectivas. Rechazar respuestas fáciles o explicaciones simplistas. Y advertía, en esencia, que incluso los cambios más radicales pueden endurecerse al día siguiente si dejamos de cuestionar. En otras palabras, en cuanto dejamos de pensar de manera crítica, en cuanto aceptamos un relato sin examinarlo —aunque sea un relato con el que estamos de acuerdo— ya hemos empezado a perder”.

“El totalitarismo no llega anunciándose con botas militares y tanques. Empieza en silencio, en la erosión gradual de nuestra capacidad para saber qué es real. Prospera en el cinismo, el agotamiento y la idea de “que todos los políticos mienten, o no se puede confiar en nadie, o “¿quién sabe qué es verdad de todos modos?” Esa resignación, ese agotamiento, es exactamente contra lo que Arendt nos prevenía. Hannah Arendt murió en 1975, pero su advertencia sigue resonando: Protege tu capacidad de pensar. Exige pruebas. Distingue los hechos de las opiniones. No dejes que el torrente de mentiras te haga abandonar la verdad misma, porque en cuanto deja de importarte lo que es verdad, ya has perdido todo lo que importa. La lucha no consiste solo en creer las cosas correctas, en negarse a dejar de pensar”.

“Fuente: Encyclopaedia Britannica ("Hannah Arendt", s. f.)”

 

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domingo, 29 de marzo de 2026

Congreso y Clero

 

Señores diputados (congresistas, senadores, responsables políticos) les rogaría ordenen a quien corresponda (imprentas, papelerías, fotocopiadoras) que las listas electorales de todos y cada uno de los partidos que se presenten a cualquiera elección política, las hagan en papel menos áspero, más sedoso y aprovechable, diseñado con formas y medidas adecuadas para que, sin daño alguno, los votantes podamos limpiarnos el culo con ellas a la hora de hacer nuestras necesidades. Lo indico con el fin de que en algo les podamos estar agradecidos.

No les importe a sus señorías ser unos impresentables para el público en general dada la unánime forma del pensar del pueblo que les vota, estimando que son un “san para mí que los santos no comen”, con capacidad para emplear doble vara de medir; es decir, ustedes y los suyos son inocentes, no tienen culpa alguna y todo lo han hecho bien mientras no se demuestre lo contrario. Los otros, son los culpables que lo hacen todo fatal y, además, exigen sus cabezas y la renuncia de su cargo para ocuparlo ustedes. Todo ello en unas cámaras que más parecen cuadras por los rebuznos que en ellas se oyen.

Un indecente, como la mayoría de ustedes, también ha de ser Dios, necesitado de terceros para hablar y comunicarse con todos nosotros, sus humanos servidores. Unas raritas personas como los Rabinos, Papas, Ayatolas, … y cuantos les siguen en el escalafón, uniformados como militares y vestidos de distintas maneras como lo hacen jueces y letrados. Un Dios que ordena ser interpretado como si fuera un general mudo dirigiendo a sus mandos superiores e intermedios (estudiosos de la fe y el dogma contrarios a la ciencia y a las leyes naturales) para que éstos, a golpe de trompeta, dirijan las tropas humanas, en su particular beneficio.

Advertimos a todo fumador empedernido que nos costó muchísimo quitarnos del tabaco, pese que nos dijeran que atentaba a nuestra salud y bolsillo. Es más, una vez conseguimos dejar de fumar, fuimos perseguidores por otros fumadores como hizo San Pablo con los cristianos; sin embargo, al contrario de tan insigne romano, no nos convertimos en comerciales de los estanqueros como él lo fue del cristianismo hasta convertirlo en religión y ostentar más poder que los reyes, aun sin conocer a Cristo, amigo de pobres y menesterosos. Un cristianismo combatiendo en las Santas Cruzadas, creando Autos de Fe con la Santa Inquisición echando leña al fuego, bendiciendo negocios, vendiendo bulas e indulgencias, perdonando los pecados, anunciando milagros, castigos eternos, prometiendo misterios y dones, elevando a los altares a santos y, mediante ritos y costumbres, sembrando consuelos y esperanzas para manejar enormes patrimonios y riquezas.

Los nombrados trepadores tienen ganancias para sí y los suyos. Son modelos de cómo no hacer las cosas con rigor y esmero, aunque sepamos que en toda regla hay excepción. La generalidad apunta que el mayor castigo y dolor suceden cuando a uno le rascan los bolsillos y la mayoría de los curas y sus señorías los tienen rotos.

jueves, 26 de marzo de 2026

Un folio de pensamientos

 

. Los médicos envían a los enfermos a los balnearios, no para curarlos, sino para quitárselos de delante. Santiago Rusiñol.

. Cualquier ayuda que podamos prestar a otro en este mundo, es una deuda contraída con él. Ruskin.

. Es terriblemente fácil quebrantar la fe de un hombre en sí mismo. Aprovecharse de esto para destrozar el alma de un hombre es obra diabólica. G.B. Shaw.

. El pueblo comprende más pronto el lenguaje de las pasiones que el de la razón. Jaime Balmes.

. El hombre es el forjador de su propio destino. G. Krikel.

. Con una naturaleza confortable, la humanidad no hubiera inventado nunca la arquitectura. Oscar Wilde.

. Si uno logra un poquitín de algo enseguida surge algún envidioso. Wilhelm Busch.

. El orgullo del corazón es el atributo de los honrados, y el de las maneras, el de los tontos. Charles Pinot Duclos.

. La necesidad es la madre de las artes, pero también es la abuela de los vicios. Jean-Paul Richler.

. La riqueza y la gloria son como el agua del mar. Cuanto más se bebe, tanta más sed se tiene. Arthur Schopenhuer.

. Lo que prevemos, raramente ocurre: lo que menos esperamos es lo que sucede realmente. Benjamín Disraeli.

. La Naturaleza no es más que una poesía enigmática. Miguel de Montaigne.

. No se encuentra nadie tal malvado que sea incapaz de hacer algún bien. Francisco Guicciardini.

. Es muy difícil hablar un rato del prójimo sin acabar criticándolo. Marie Charlotte.

. La reputación es espejo cristalino, cualquier vaho la empaña. Fco. M. de Melo.

. Las mayores dificultades están donde no las esperamos. J. W. von Gothe.

. El hombre orgulloso es dificilísimo de contentar, porque siempre espera demasiado de los demás. Richard Baxter.

. Los puestos de responsabilidad hacen a los hombres eminentes más eminentes todavía, y a los viles, más viles y pequeños. Jean la Bruyére.

. Un alma grande está muy por encima de la injuria, la injusticia y el dolor. Jean de La Bruyére.