Un folio de pensamientos anónimos
- Un criminal puede tener alguna esperanza de
burlar a la justicia. Un inocente, no; se deja coger en seguida.
-
Las cosas pequeñas, si se ponen muy juntas, son
más grandes que las grandes.
-
La naturaleza no puede cambiar y una semilla
amarga no puede producir más que frutos amargos.
-
Si nunca se ha hecho nada malo, se sabe poco
acerca de la propia conciencia; al menos de la capacidad de remordimiento no se
sabe nada.
-
Es mucho más fácil, en general, morir por los
otros que saber vivir para ellos.
-
Cuando se enamoran parecen tontos, cuando se
enamoran los tontos, parecen tan tontos como antes.
-
Me hallo sentado ahora en el asiento menos
vigilado y, por tanto, no puedo ser depuesto.
-
Ningún ideal dura bastante para que, al menos en
parte pueda ser realizado.
-
La alegría es pena que se disimula: sobre la
tierra no hay más que dolores.
-
Los ingleses son simplemente incomprensibles
para los pueblos continentales.
-
No es bastante levantar al débil; es necesario
aún sostenerle después.
- ¿ No es en este mundo toda acción genial una
palpable protesta del genio contra la indolencia de la masa?
-
Creo que la primera ley que el siglo XIX impone
a los que se meten a escribir, es la claridad.
-
Nuestros signos de puntuación son un pobrísimo
arsenal para la inmensa variedad de matices que lleva consigo el lenguaje
hablado.
-
Todo el mundo quiere que los gobiernos sean
justos y nadie lo es con los gobiernos.
-
La fantasía es, a la vez, la mejor amiga y la
peor enemiga del hombre.
-
Cuando leas una biografía ten presente que la
vida, es una auténtica verdad, nunca es publicable.
-
El hacer el bien a villanos es echar agua en el
mar.
-
Mucho se habla y discute en las disputas y en
todas ellas se ve mucha vanidad.