. No te conviertas en retórico.
Lee el código civil. Esto te salvará de hacer frases. (Maurois).
. El hombre mejor para el hombre
y el hombre mejor para la mujer no coinciden. Hay vehementes sospechas de que
no han coincidido nunca. (Anónimo).
. Un hermoso final es lo único
que se le puede quitar a un hombre de grandeza de raza. (Spengler).
. El principio plebeyo de la
igualdad es la sustitución de la calidad por la cantidad y de la capacidad
odiada por el número. (Spengler).
. El principio de un gran árbol
es una semilla. (Meidani).
. El deseo de vivir prolonga la
vida. Todos los médicos saben que los enfermos que no tienen a su lado ni
mujeres ni amigos que les atormenten, sobreviven a casos desesperados,
únicamente porque esperan todavía. (Lord Byron).
. Todo hombre que se pone a la
cabeza de una rebelión contra un gobierno establecido, se juega la cabeza.
(Thomas Babington).
. Es preciso elegir por mujer a
aquella que se escogería por amigo si fuera un hombre. (Joseph Joubert)-
. La resignación es un suicidio
cotidiano. (Honorato de Balzac).
. Los que creen que el dinero lo
hace todo, están sin duda dispuestos a hacer todo por el dinero. (Beauchérie).
. El hombre solo es fuerte por la
unión y feliz por la paz. (Conde de Mirabeau).
. El estilo que tiene resonancias
excesivamente bellas, caduca. El tiempo conserva mejor lo que es algo seco.
(Chardonnne).
. El esplendor de una reputación
es como un espejo al que el leve vaho apaga en un instante todo su brillo.
(Louis Bourdaloue).
. Se ama más a los nietos que a
los hijos. Es que uno sabe con bastante exactitud la ayuda que consigue de su
hijo, la suerte y el mérito que tiene, pero espera y confía en su nieto.
(Montesquieu).
. La imbecilidad es una roca
inexpugnable: todo el que toca contra ella se despedaza. (Flaubert).
. La suma de
aquello que tiende a la felicidad el hombre es la buena elección de mujer.
(Philip Massinger).
. La auténtica
verdad es aquella que a uno y a los demás les procura el bien. (S. Lorca).