sábado, 16 de mayo de 2026

LIBRÉMONOS DE LOS TENDENCIOSOS INTERESES QUE NOS TRODEAN

 

Al parecer existe un proverbio chino que dice: “El día que los asalariados se cabreen, los peces gordos se hundirán”.  Pobres, obreros, comerciales, figuras modernas de la esclavitud que trabajan por lo que cobran a fin de mes y punto.

Cuando uno es muy importante en la empresa, menos trabaja. Los políticos, por ejemplo, están mano sobre mano sin avergonzarse, pero eso sí, lo hacen público y a plena luz, lo cual cambia totalmente las cosas y nadie puede quejarse. En general, el ejecutivo no ejecuta, no defiende causa ajena, salvo su bolsillo. No siente ninguna lealtad hacia la empresa para la que trabaja y ni siquiera un trabajo bien hecho le inspira interés. Es totalmente inculto y egoísta en el sentido de que se mueve en una indigencia caritativa total, ajena a todo lo que suena a compañerismo y solidaridad. Tal es así, que no tiene tiempo para leer, ni siquiera a los grandes escritores, ni escuchar música a músicos insignes, aunque ello le represente un beneficio personal y social.

El dinero y el poder son sus dioses, similares a los opiáceos que ingieren a veces para calmar sus injustas aspiraciones que, como todo el mundo sabe, satisfacen mucho al principio para después ir disminuyendo su placer y sus cuerpos exijan mayor consumo para alcanzar los niveles placenteros del comienzo. Acapararán más riqueza y autoridad, algo a su medida, en los que mirarse desafiando la corrupción que emplearon al principio para obtener su puesto que le viene como anillo al dedo: Una actuación callada y sorda que ni ennoblece ni mejora a quienes la practican, si bien, hay necesitados y débiles de espíritu que la ansían y envidian.

Observo y reflexiono sobre tales comportamientos que, aunque estos sean humanos, me resultan curiosos, hasta el extremo de poder aseverar que la mayoría de la gente no piensa que su vida ha de acabar y olvidan que la muerte no va con ellos imaginando que es cosa de los demás. Otra peculiaridad consiste en que, si alguien hace cien cosas buenas y, circunstancialmente, una mala, ese alguien pasará por ser malísima persona, ya que en el recuerdo siempre nos queda lo peor, equivocaciones y errores, no aciertos, ni soluciones, ni sus cosas buenas. Es más, si se le imputa un hecho determinado, en especial si es malo, se repite a menudo, incluso mintiendo adrede, y además, se le considera culpable, aunque sea incierto, tal acusación al interesado le afecta y la cuestiona, hace dudar a sus amigos y ¿qué decir de quienes no le conocen? Lo bueno, sin embargo, no perdura y, ya se sabe: “calumnia que algo queda” y le llaman “Matagatos” porque su abuelo mató uno.

Hemos de aprender muchas cosas: a tolerar, pese a la incertidumbre; a confiar en los otros y no pensar mal, ya que todo lo que se dice no siempre es cierto; a buscar la verdad siendo agradecidos y corteses; a procurar hacer el bien, por mucho que nos cueste; a sentirnos confortados cuando nos controlamos: “Haz el bien y no mires a quién”, siendo, o proponiéndonos ser, nosotros mismos, con nuestros exclusivos pensamientos, defectos y virtudes, sin sumarse a los bulos partidistas.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Anotaciones Aleatorias Adquiridas

 

Anotaciones Aleatorias Adquiridas (Tres veces A)

Conoce de primera mano los achaques de la edad, qué significa envejecer y perder facultades, tanto las físicas como las mentales. Asimismo, ha convivido con la soledad, el miedo a la muerte, y el desconcierto de no reconocerse en esa persona ajada. Pero también ha conocido el acompañamiento y el cariño recíproco.

Tú me hablas de Saramago y yo te voy a hablar del mito griego de Titón, el amante de Eros. Ella era inmortal y él no, así que le pidió a Zeus que le hiciera inmortal. El problema es que no dejó de envejecer. Y Eros volvió ante Zeus para pedirle que dejara morir a su amante. La moraleja es que lo que queremos no es vivir eternamente, sino el don de la eterna juventud.

Pero ese no es el único ni el mayor problema de tener vidas largas. El verdadero problema es que, a mucha gente, se le agota el proyecto vital. Piensa que, si vives muchos años, empiezas a perder a gente. Se muere tu pareja, te quedas sin amigos y tus hermanos y primos empiezan a fallecer también. Todos queremos vivir muchos años, pero eso tiene un precio y no nos paramos a pensar en las consecuencias.

No es lo mismo la vejez teniendo dinero que sin tenerlo, pero el estado de salud o la vida social son igual de determinantes. Creo que puedes envejecer con salud y dinero, y acabar con una vida limitada. La vida es lo que haces con lo que tienes, a lo que aspiras. Y todo viene marcado por si te aferras o no a la nostalgia, si te comprometes con tus relaciones, proyectos y con el bien común.

Creo que sin los demás no somos nada. El ser humano tiene la capacidad de no hablar de las cosas importantes.

Nos negamos a reconocernos en el viejo que seremos y eso es un error. La felicidad no es alcanzable siempre, sino te la trabajas, son momentos. Y otra cosa esencial de entender es que hay cosas más importantes que la felicidad propia e individual. Cuando cuidé de mi madre no era porque me apeteciera o me hiciera feliz, sino porque era lo que tenía que hacer. Renunciar a tu tiempo no es agradable, pero hay cosas que valen más que tu bienestar. Cuando trivializamos el sufrimiento ajeno y banalizamos la felicidad propia, nacen sociedades solitarias.

domingo, 10 de mayo de 2026

LA NORIA

 

Tenemos tanta información actualmente, en su mayoría política, y de tan diversas opiniones, sea en Internet, televisión, radio, redes sociales, prensa, el boca a boca que, infinidad de veces, uno no sabe cuál de ella sirve a la mentira y cuál a la verdad; menos aún, cuando uno reduce el contenido de su lectura informativa a los titulares sin entrar en la letra pequeña; sin embargo, según palabras de Nietzsche -que comparto-: “a las naturalezas flemáticas no se las puede entusiasmar más que fanatizándolas”, algo que me recuerda a Vox y me lleva a pensar en una cuestión a tener en cuenta a la hora de discurrir cuál es la verdadera naturaleza humana.

Está claro que jamás conoceremos exactamente el origen del Universo, la Vida y su Evolución, “donde Dios, formando parte del Todo”, ha propiciado las sinergias necesarias para que la fuerza de una partícula genere la existencia vegetal, animal y humana con características bien diferenciadas de las que se derivarán nuevas inteligencias desconocidas, aunque limitadas a un espacio/tiempo. La Naturaleza humana actual, dependiente de las tendencias políticas y religiosas en especial, queda a merced de los expertos o profanos divulgadores que se aprovechan para, con vehemencia, imponer e influenciar en la gente.

Ante esto, y dado que los partidos políticos son los más interesados en el voto, sin el cual (salvo en las dictaduras) jamás podrían alcanzar el poder al que aspiran, obsérvese su forma de actuar para conseguirlo:  unos yerran, otros culpan a sus contrarios y todos prometen sin saber cómo cumplirán. Y mienten e insultan, calumnian y despotrican, echan pestes y ponen a parir a sus oponentes siendo unos energúmenos rastreros que, de llegar al poder, se convierten en ilustrados déspotas que no conocen a nadie. Pocos son los que aceptan sus errores, los que piden perdón, los que se humillan si es necesario.

Es la Noria del terror y la guerra, la que persiste en la existencia humana actual, cambiados los bueyes y mulas por tanques y bombas, para lograr sus propósitos. El dominio y la conquista de tierras, bienes y medios; la avaricia, el poder y la misera de unos y otros; el reconocimiento, el abuso y la imposición de políticas y religiones partidistas son las que prevalecen, aunque la muerte todo lo extinga y el devenir pueda traer otras presencias que sometan a los seres vivos a un determinado espacio aún más reducido.

“Ella, Ameniridis, la princesa de los hicsos adoradores del dios Seth, dijo: “¡Mi señor no es responsable de todo lo que hace!” - Y preguntó: - “¿Y por qué quieres seguir la guerra, rey?” -El rey de Egipto, Ahmose, creyente del dios Amón, contestó: - “Porque habéis sido vencidos y hemos liberado a mi pueblo de las cadenas con las que les atabais. Y dime -preguntó él, sabiendo la respuesta-: ¿quién fue el primero en comenzar la guerra?”

Naguib Mahfuz lo relató: “La guerra es una lucha a muerte hasta la derrota final y en ella no tiene lugar la piedad. Las guerras dan victorias y derrotas” y hoy como ayer, las políticas y las religiones, también. “La aceptación reconocerá la victoria y el coraje, tanto para los dolores como para los deleites, para lo dulce o lo amargo, y si se pierde la seguridad y la esperanza, se pierde todo”: raza, lengua, creencia… Y como todavía en la Tierra la supremacía es humana, ésta no ha de prosternarse ante religión ni dios alguno, sino ante sí misma para, respetándose, acordar y dejar de dar vueltas y más vueltas a esa aludida Noria con los ojos cerrados como las bestias.

Esta es mi humilde propuesta: que cada cual venere a su Dios, sea el que sea, y se comporte como le gustaría que los demás se comportasen con él, dejando de decir y lamentar: ¡Así nos va! o ¡así nos irá!

miércoles, 6 de mayo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

Hay que despertar en el prójimo un franco deseo. Quien puede hacer esto tiene el mundo entero consigo, Quien no puede hacerlo marcha solo por el camino. Tagore.

La función química del humor está en cambiar el carácter de nuestros pensamientos. Lyn Yutang.

Cuando estés irritado cuenta hasta diez; cuando estés muy irritado, suelta tacos. M. Twain.

Se puede ser más listo que otro, pero no se es más listo que todos los demás. La Rochefoucauld.

Todo en amor es triste, mas, triste y todo, es lo mejor que existe. R. de Campoamor

Es propio de la naturaleza humana abusar de todo, incluso de la virtud. T. Gautier.

El que cultiva su campo se saciará de pan, el que persigue quimeras es un insensato. Proverbios 12, 11

El pan más saboreado y la comodidad más grata son los que se ganan con el propio sudor. César Cantú.

Todo gordo debe de empezar por hacer el doble ejercicio del que hace y por comer la mitad de lo que come. Cervantes.

La justicia no existe sin la inteligencia; la inteligencia no existe sin la justicia. René Lalou.

Errar es humano, pero más lo es culpar de ello a otros. Baltasar Gracian.

Una parte de los hombres actúa sin pensar y la otra sin actuar. Hugo Fóscolo.

Un embajador es un hombre honrado, al que se manda a mentir por el bienestar común. Henry Wolton.

Compórtate noblemente con el que se comporta contigo con vulgaridades, de otro modo, él no solamente te dañará, sino que te convertirá en su semejante. Chistian Friedrich Hebbel.

Las maneras apacibles y gentiles excitan la benevolencia de aquellos con los cuales nosotros vivimos. Al contrario, los zotes y los groseros nos inspiran odio y desprecio. Giovanni della Casa.

El artista es mediocre cuando razona en vez de sentir. Gustavo Lebon.

Los espíritus mediocres suelen condenar todo lo que está fuera de su alcance. François La Rochefoucauld.

Para obrar, el que da debe olvidar pronto y el que recibe, nunca. Séneca.

domingo, 3 de mayo de 2026

¿Ha vivido usted una dictadura?

 

¿Ha vivido usted en una dictadura?

Los jóvenes españoles que no la han vivido, están de suerte.

Quizás, nada hayan escuchado al respecto, o tal vez, no les importe el pasado sabiendo “que nadie aprende en cabeza ajena”. Me sorprende, sin embargo, que olviden o ignoren que en una dictadura a todas las personas se las priva de libertad y nadie puede decir o hacer lo contrario a lo establecido por el poder, en manos de un dictador, ya que, dependiendo de lo acaecido o intuyendo lo que alguien ha pensado o sentido, puede acarrearle hasta la muerte. Por simplificar, la dictadura es una forma de gobierno, tan antigua como la humanidad, dirigida por el férreo control de una política radical de cualquier ideología.

Por lo general, religión y poder se aúnan, acuerdan dogmas y leyes, exigencias y tributos, normas y costumbres y todo cuanto sea necesario para pervivir sin que nadie, contrarios a ellos, los perjudique. Las creencias necesitan de la autoridad para permanecer creciendo de forma oficial y ésta necesita de aquellas para investirse de credibilidad. Fe y política, representan fuerza e interés y se retroalimentan pregonando las bondades que acaparan para imponerse ante sus seguidores, hasta que se instauren en otros credos y regímenes respectivamente.

Los jóvenes españoles actuales se han privado de ir a la escuela y tener que decir a la entrada “Ave María Purísima”; luego rezar el Padrenuestro antes de comenzar la clase; saludar con el brazo en alto ante la imagen de Franco, José Antonio o un Cristo crucificado, e iniciar un cuaderno escribiendo la frase de ¡Arriba España! o tener que santiguarse al pasar por la puerta de una iglesia.

Franco, como vencedor de una guerra cruel entre españoles, se erigió en caudillo y generalísimo de todos ellos, salvo de los que quedaron en el camino o lograron huir antes de ser enterrados en una cuneta. Españoles que, hasta la muerte del dictador, no pudieron volver a su país. Él, podría haber vuelto al ejército de donde salió una vez pasado un tiempo prudencial, pero no, se mantuvo hasta el fin de sus días convencido de servir a España y a Dios, que no precisan pan para comer, pero sí, durante cuarenta años, enriquecer a los suyos con su omnímodo poder del que nadie podía rechistar. Entonces, había libros prohibidos, películas censuradas, reuniones de más de cuatro personas para las que había que pedir autorización celebrar, fuerzas del orden (guardia civil, policías, “secretas”, ejercito) temibles, jueces a su medida, enchufes por doquier, recomendaciones, corrupción, abusos de la autoridad, apresamientos, injusticias y miedos por doquier. Un país, España, de toros y fútbol, donde había que andarse con cuidado, hablar poco, en voz baja y nada de política y menos de algo que atentara al poder y la religión. Los hombres cumplían obligatoriamente el servicio militar y las mujeres, ceros a la izquierda, carecían de bienes y, de casadas, sus maridos eran sus amos a los que obedecer.

jueves, 30 de abril de 2026

Un folio de pensamientos. Hoy con cuatro párrafos de Baltasar Gracián.

 

Un folio de pensamientos.

Hoy, con cuatro párrafos de Baltasar Gracián

 

Saber retirarse cuando se está ganando. Es lo que hacen los jugadores profesionales. Tan importante es una lúcida retirada como un ataque esforzado. Hay que poner a salvo los éxitos cuando hubiera bastantes, incluso cuando fueran muchos. Un éxito continuado fue siempre sospechoso; es más segura la buena fortuna alterna; y si tiene algo de agridulce se disfruta más. Cuanto más corren los éxitos atropellándose, tienen mayor riesgo de resbalar y dar al traste con todo. A veces se recompensa la brevedad de la duración con la intensidad de la suerte. La fortuna se cansa de llevar a uno a cuestas durante mucho tiempo.

 

Sentir con los menos y hablar con los más. Querer ir contra corriente hace imposible descubrir los engaños y es peligroso. Sólo Sócrates podría hacerlo. Disentir se considera un agravio, porque es condenar el juicio ajeno, los disgustados se multiplican tanto por quien ha sido criticado como por quien lo ha aplaudido. La verdad es de pocos, pero el engaño es tan común como vulgar. No se puede conocer al sabio por hablar en público, pues no habla allí con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo en su interior. El cuerdo huye de ser contradicho tanto como de contradecir: rápido en la censura, es lento en publicarla. El sentir es libre: no se puede ni debe violentar; se retira al refugio del silencio y si a veces se expresa es al amparo de pocos y cuerdos.

 

Corregir su antipatía. Solemos aborrecer de modo gratuito, incluso antes de conocer las supuestas cualidades. Y a veces esta innata y plebeya aversión se atreve con los hombres eminentes. La cordura debe corregirla, pues no hay peor descredito que aborrecer a los mejores. Lo que tiene de superioridad la simpatía con los héroes, tiene de desdoro la antipatía.

 

Saber usar evasivas. Es el recurso de los prudentes. Con la galantería de un donaire suelen salir del más intrincado laberinto. Con una sonrisa, airosamente, se evita la contienda más difícil. El mayor de los grandes capitanes fundaba en esto su valor. (Se refería al Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba -1453-1516-).

 

domingo, 26 de abril de 2026

Experiencias que -¡ojo!- se repiten

 

Las historias que nos cuentan, especialmente si son actuales e interesadas, casi siempre no son verdaderas, dependen de quién o quiénes nos las cuenten: eso es lo que importa. Podemos encontrar versiones distintas e, incluso, contrarias y ser ambas reales, aunque la única que queda es la de los vencedores, nunca la de los vencidos: éstos murieron, huyeron o, por miedo, guardan silencio. Nosotros nos formarnos una idea dándole o no carta de credibilidad, sin olvidar lo que de niños aprendimos en la escuela, en nuestra casa u oficialmente, con mayor o menor obligación.

Nací en época del estraperlo y las cartillas de racionamiento, pues aún existían las restricciones de productos básicos en España cuando se vislumbraba el fin de la segunda guerra mundial y se habilitó una tierra donde asentar a los judíos para compensarles de las barbaries genocidas del holocausto nazi alemán. Me crie libre, en un hogar sin agua corriente, ignorando que la política y el sexo existían. Ya de chaval, en mi bachillerato defendí a capa y espada a su Excelencia el Generalísimo Franco, Caudillo de España, al Papa de Roma y sucesor de Cristo en la Tierra, fuera el que fuera; elogié a la religión católica la verdadera y única de Dios, postulando donativos para el Domund (Domingo Mundial de las Misiones), curas, pobres y chinitos que pasaban hambre, como si aquí en España - ¡llena de enfermedades y miserias! - no existiera. Mas tarde, una vez comencé a trabajar a los catorce años, me enteraría que en España hubo dos años de austeridad para salvarla de la quiebra económica, algo que, afortunadamente, no sucedió merced a las divisas que los emigrantes españoles enviaban y a un cambio de gobierno, presidido por el dictador militar Franco.  ¡Cómo no! 

Hoy reconozco que la educación laxa recibida en casa, en la escuela y en el instituto es lo que más influyó en mí, siendo muy feliz; sin embargo, me resisto a justificarla pese haber sido equívoca y parcial tratando de protegerme, aunque entienda también que la ocultación y el silencio fueran causa del miedo social reinante por la dictadura. La libertad no puede ser plena si se basa en una mentira, si se asienta en medias verdades, si se ignoran los derechos vitales de los hombres. Hoy sé que, desde niño, se puede aprender a ser fuerte y a aceptar la verdad, por dura que sea, empleando palabras sencillas, entendibles y proporcionando el mayor cariño del mundo: basta con enseñarle a perdonar y a querer, a valorar y a tolerar, a respetar y a empatizar… haciéndole ecuánime y responsable en su justa medida. 

Los años y la experiencia que la vida dan, me han llevado a la conclusión de que aquel militar general fue un asesino golpista, con miles de cadáveres a sus espaldas, que debió retirarse bastante antes de los veinticinco años de paz, pregonada a bombo y platillo por su régimen cruel. Fue un humano de carne y hueso como todos los demás, con sus dolores y placeres, sus defectos y virtudes, pero con un poder omnímodo e inmerecido, similar al que ahora mantienen algunos magistrados, políticos y religiosos, creyéndose estar al margen de la Ley, seguir explotando sus normas y dogmas e infundiendo miedo y sufrimiento.     

jueves, 23 de abril de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

-Cuando se es feliz es cuando hay que tener más miedo; nada hay que amenace tanta ruina como la felicidad.

-Nunca la cólera hizo cosa buena.

-Del árbol caído todo el mundo hace leña.

-El hombre necesita a la mujer; y la máxima sabiduría consiste en contentarse con una sola.

-No quieras ser demasiado justo, ni saber más de lo que conviene, no sea que vengas a parar en estúpido.

-El amor es la eterna historia del juguete que los hombres creen recibir y del tesoro que las mujeres creen dar.

-La guerra es, sin duda, después del claustro, la más grande escuela de humildad.

-Un buen hombre es un hombre como nos conviene a los demás que sea, pero como ninguno de nosotros desearía ser: un buen hombre es un hombre bueno para los demás.

-Dime de lo que te jactas y te diré de lo que careces.

-Cuando viven largo tiempo juntos, los animales acaban por amarse y los hombres por odiarse.

-Una forma de gobierno es hacer tantas leyes que nadie esté seguro de no ser colgado.

-Toda batalla es un malentendido.

-Al hombre se le conoce por sus obras, pero muchos viajan de incógnito.

-Si quieres un siervo fiel, sírvete a ti mismo.

-El problema para un escritor, es no parecerse a ninguno de los otros buenos escritores de su época o de la inmediata anterior.

-Los diamantes sobre una cabeza fea, son como un faro en un escollo: advierten.

-Probad al amigo antes de abrirle vuestro corazón.

-Cuatro cosas no pueden permanecer ocultas durante mucho tiempo: la sabiduría, la necesidad, la riqueza y la pobreza.

- ¿Es que aún cabe admitir que el proceso del mundo se debe a la mentalidad de las mayorías y no al cerebro de unos cuantos?

- No hay que ir contra las mujeres que llevan burka sino contra los hombres que las obligan a ponérselo.

domingo, 19 de abril de 2026

Nosotros somos lo único importante

 

Quiero con todos vosotros compartir una serie de interrogantes que me resultan difícil contestar. Tal vez os interesen y os hagan pensar como a mí. A saber:

-            ¿Por qué y a quién no le interesa la memoria histórica en España?

-            ¿Por qué no se quiere reconocer lo malo cometido en el mundo?

-            ¿Cuál de las siguientes seis acciones causan actualmente más dolor:

1.- ¿Los juicios y castigos de la Santa Inquisición?

2.- ¿Los negros-remeros llevados como esclavos a EE. UU.?

3.- ¿El exterminio nazi en la 2ª Guerra mundial?

4.- ¿Los crímenes de la revolución bolchevique y los deportados a Siberia?

5. - ¿Los muertos en pateras en busca de un mundo mejor?

6.- ¿La aniquilación de niños y mayores palestinos en Gaza?

-            ¿Qué gana Putin, un ser poderoso que tiene todo, con la guerra de Ucrania?

-            ¿Existe alguna guerra que sea Santa?

-            ¿Alguna en la que no haya muertos y el pueblo llano se beneficie? 

-            ¿Alguna que sea buena, justa y amorosa?

-            ¿Por qué no crear un espacio como el desierto del Sahara, por ejemplo, para que quienes quieran guerrear o pelearse lo hagan allí?

También aprovecharé estas líneas, especialmente preocupado por la gente joven, para saber de todos vosotros y siguiendo mis reflexiones, cuál es el medio mejor o más conveniente para llegar a crearse un juicio de opinión objetivo:

a)       ¿Acudiendo a varias y distintas fuentes fidedignas? ¿Cuáles son?

b)       ¿Escuchando a los partidos políticos? ¿Sus promesas o medidas futuribles?

¿Las acciones que han llevado a cabo? ¿El ruido que provocan?

c)       ¿Tomarse tiempo atendiendo a la gente, a los influentes, leyendo la prensa…?

d)       ¿Informándose por radio y televisión? ¿Qué emisoras y cadenas?

e)       ¿Lo que se escucha hablando con la familia, amigos, vecinos y otros?

Existen muchos factores en todos nosotros, animales humanos, que forman los comportamientos de los que ya hemos escrito en este bloc y resumo:

-            Genética. Trato y Educación recibidas. Cultura y Convivencia. Ambiente y Circunstancias. Dinero y Posición social. Amigos, Compañías y Drogas.

Echemos una ojeada sincerándonos consigo mismo, rebuscando episodios de la vida que nos marcaron dejándonos huella que raramente se olvidan. No nos engañemos, no tengamos miedo, aunque nuestros instintos se opongan. Liberémonos y pensemos en los demás; todos somos únicos y nos parecemos y sentimos de la misma manera y, eso sí, pertenecemos a “castas generales” con tendencias diferentes, ni mejores ni peores, pero el carácter, como el nacimiento, nadie los eligió y ambos se pueden cambiar: es cuestión de voluntad y tiempo, de ponerse en el lugar del otro y, por supuesto, de tratar conseguir ser un solo pueblo.

jueves, 16 de abril de 2026

"Ladran, Sancho, señal que cabalgamos"

 Es un tonto que se hace el listo o viceversa. Miente y fantasea, amenaza y promete, acierta y yerra, acusa y defiende, según le convenga, aunque todo su interés consista en hacerse más rico de lo que es. Es un patriota de boquilla y más cuando se ahogaba en deudas contraídas ante una posible banca rota. Eso sí, a medida que espira su mandato y se acerca su decrepitud, es más dicharachero, menos seguro y todo el mundo le tiene calado, salvo aquellos que por su interés le hacen sentirse el amo del mundo, el rey del planeta, sabiendo que es el ser más vanidoso y egocéntrico jamás conocido. Sus seguidores, especialmente sus más allegados, le doran la píldora, ya que con él y sus desdichadas travesuras se benefician, aunque eso no les reste la antipatía que algunos le tienen por sus contradicciones y manías, por su arrogancia y jactancia, por la posible enfermedad mental que padece.

Hay gente en otros países que incomprensiblemente le siguen y justifican sus gracias y desmanes. Son personas negativas que proceden, por lo general, añorando un feudalismo que ahora abraza el capital, la salvaje y agresiva oferta de la competencia, la demanda y el ánimo de lucro como única finalidad, toda vez que veneran el esfuerzo particular que no entiende de desgracias, ni pobrezas y, menos aún, de justicia social o del bien común. Una idea animadora de la insolidaridad que se pueda como un ávaro acaparar, practicando la lucha del hombre contra el hombre hasta que uno de los dos sea doblegado, aunque para ello tenga que utilizar todo tipo artimañas: embustes, insinuaciones y delaciones contra sus oponentes a los que considera sus enemigos.

En nuestra piel de toro, España, reina la oposición echando pestes contra su principal rival, el gobierno de su nación, y en especial contra su presidente, al que critican, odian y maldicen haciéndonos saber que es un auténtico desastre, un impostor ilegítimamente nombrado, que no hace nada bien y si lo hace (cosa imposible de suceder y menos de reconocer) lo tendría que hacer mejor. Todo ello por “un quítate tú que me pongo yo”, por un querer gobernar que, cuando gobernaron, fue un lamentable desempeño: para echarse a llorar sin derramar gota. Hoy, y ahora, a cada instante, ponen en primera fila a sus más aguerridos mastines, bocazas y troleros echando fuego por sus bocas malhadadas con los más absolutos exabruptos jamás utilizados, que me recuerdan al refrán que dice:” Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, o aquel que manifiesta: “Perro ladrador poco mordedor”. No obstante, estamos hartos, hasta la coronilla, de unos y otros, con tantos insultos, despropósitos y calumnias que, rayando lo grotesco y delictivo, despiden odio y radicalización, ignorancia y escaso sentido común y, sobre todo, mucha preocupación de imaginar que, con tales mimbres hagan un cesto, o con tales insultos e improperios, alguien así pueda gobernar. Nunca se ha visto que el dinero y el poder, la ignorancia y la manipulación, sean los custodios guardianes de la honradez y la moralidad.

Guárdenos, Dios, de semejante castigo. “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”. 

jueves, 9 de abril de 2026

Un folio de pensamientos. (Hoy de Don Juan Manuel, El Conde Lucanor)

 

 

-            No esperéis que nadie, por bien de su amigo, pierda de lo suyo lo que vale un higo.

-            Con ayuda de Dios y con un buen consejo, salva el hombre su vida y llega a viejo.

-            Por miedo de las críticas, no dejéis de hacer lo que más conveniente pareciere ser.

-            Quien se tenga por caballero, debe tratar de emular este salto, y no encerrarse en un monasterio a servir a Dios tras muro alto.

-            El que está bien sentado no se levante.

-            Quien te alaba lo que tú no tienes, cuida que no te quite lo que tienes.

-            Para que los males no puedan llegar, su raíz al comienzo debemos cortar.

-            En las cosas ciertas confiad y las fantásticas evitad.

-            El no saber qué se debe dar, daño a los hombres ha de reportar.

-            Estando protegido de otros daños, evitad que os lo causen los extraños.

-            Por pobreza nunca desmayéis, pues otros más pobres que vos veréis.

-            Del que vuestra ayuda no agradeciere, menos ayuda tendréis cuanto más alto subiere.

-            No te asustes nunca sin razón, más defiéndete bien como varón.

-            Procúrate siempre muy bien guardar del que al hacerte mal muestra pesar.

-            Gana el tesoro que es verdadero y no te preocupes del perecedero.

-            Por miedo no os obliguen a atacar, pues siempre vence el que sabe esperar.

-            Si por descanso o deleite la buena fama perdemos, al acabar nuestra vida deshonrados quedaremos.

-            No te hagas mucho de rogar en lo que te pueda beneficiar.

-            No te quejes de lo que Dios hiciere, que será por tu bien cuan Él quisiere.

-            Al que enemigo tuyo solía ser nunca le debes en nada creer.

-            No aventures nunca tu riqueza por consejo del que vive en pobreza.

-            Al mancebo no debemos reñir, mas con blandas razones persuadir.

-            No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.

-            No comas siempre de lo que has ganado, mas vive de modo que mueras honrado.

-            Por sus dichos y hechos puedes conocer lo que el mancebo llegará a ser.

-            Verá la que se casa con un hombre aumentar sus riquezas y buen nombre.

-            Mal acabará el que suele mentir; por eso debemos la mentira huir.

-            Desde el comienzo debe el hombre decir a la mujer cómo han de vivir.

-            Cosas que parecen hechas sin razón, se ve de cerca que buenas son.

-            Disimula todo aquello que pudieres; venga solo lo que forzosamente debieres.

-            Si algo te conviene puedes hacer, no hagas con dilaciones lo que se pueda perder.

domingo, 5 de abril de 2026

ACABEMOS CON LAS GUERRAS

 

La Guerra, esa guerra que jamás en la historia de la humanidad se ha pasado de moda, al formar parte de nuestra Naturaleza llevada a cabo por el espíritu cruel de algunos dementes con razones desequilibradas de las que, sin saber cuáles son, no nos dan tregua para olvidarlas y deshacernos de ellas de una vez para siempre.

Piense, amigo lector que, en una guerra, sea casual o no, matan a su hijo (¡aunque mejor ni se lo imagine!). Nada. Absolutamente nada, habrá para consolar su dolor y menos todavía justificarlo. En definitiva, quitar la vida de alguien es un horrendo crimen, imputable, en el caso de la guerra, a quien o quienes las provocan y no a los que de ellas se defienden y que solo un alma criminal puede entender.

Sus causantes son despreciables y asesinos no merecen nuestra compresión, pues antes de ordenar las guerras han de encontrar soluciones para evitarlas y, de no llegar a un acuerdo con su enemigo, han de dejar a terceros (la ONU, por ejemplo) que diriman y resuelvan la cuestión de la que se trate de manera que la guerra se evite. Las guerras, las malditas guerras, no tienen justificación posible, aunque alguien, por su interés, pueda justificarlas.

La gente muere en las guerras; en unas guerras sin sentido que, además de las matanzas personales, causan daños materiales y mucho dolor entre los vivos que quedan. ¿Qué utilidad tienen? ¿Qué se consigue con ellas? No debemos consentir que lideres como Hitler, Stalin, Leopoldo II y otros como ellos vuelvan a gobernarnos con la violencia y las guerras que, a su vez, generan odios, venganzas y, más temprano que tarde, nos conducirán a más violencias y más guerras.

Es triste pensar que las religiones y las ideas políticas que marcan los destinos y desacuerdos entre los pueblos, defendidos por los altos mandatarios que los rigen, éstos se cansen de negociar, traten de imponer su criterio y aboguen por la guerra. Los ciudadanos, pese a nuestros dirigentes (clérigos y políticos), hemos de enterrar las armas bélicas para que estos diriman las diferencias y convoquen a sus fieles y creyentes, a su afiliados y partidistas, para decirles: “Hay que negarse a ir a morir a las guerras que, precisamente, no son santas ni nobles y con ellas nada se arregla, pues son hijas de la maldad y la venganza, del horror y el sufrimiento”. Si así no lo expresan, que sean ellos quienes vayan, pues las provocan y ordenan siendo unos necios e indecentes que abogan por lo peor del ser humano: la criminalidad.

Horrores y más horrores son los que vienen a mi cabeza repasando la historia de nuestro único mundo conocido, donde la verdad absoluta no existe, el desconcierto crea inseguridad y desconfianza y Dios, si existe, no es propiedad de nadie. Donde a vida humana es lo que importa y por conservarla hemos de negarnos a ir a cualquier guerra desobedeciendo a los lideres que nos envían a la muerte, mientras ellos, interesados por sus dineros y poltronas, invocan a un falso patriotismo inventado, ya que el verdadero patriotismo es el de la vida de todos los seres existentes en la Tierra y no con su desaparición..

jueves, 2 de abril de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS DE HANNAH ARENDT

 

“Se nos advirtió hace más de 70 años. El verdadero peligro no es solo hacer que la gente crea mentiras, sino lograr que abandone por completo la verdad. Hannah Arendt fue una filósofa política nacida en Alemania, que sobrevivió al ascenso del nazismo, huyó de Europa y dedicó el resto de su vida a comprender cómo sociedades civilizadas pueden caer en pesadillas totalitarias. En 1951, publicó Los orígenes del totalitarismo, una obra que hoy sigue siendo inquietantemente actual. La idea central de Arendt era esta: los sistemas totalitarios no triunfan solo convenciendo a la gente de una ideología. Triunfan destruyendo la capacidad de los individuos para pensar, y punto. En una de sus observaciones más citadas, escribió: «El sujeto ideal del régimen totalitario no es el nazi ni el comunista convencidos, sino personas para quienes la distinción entre hecho y ficción, entre lo verdadero y lo falso, ya no existe”.»

“El objetivo no es la creencia: es la confusión. Es el agotamiento. El dejar a la gente tan abrumada por afirmaciones contradictorias, tan sepultada bajo mentiras y contra mentiras que, simplemente, renuncie al esfuerzo de saber qué es real. Cuando ya no se puede distinguir la verdad de la mentira, ya no se puede distinguir el bien del mal. Y cuando eso ocurre, es fácil controlar a cualquiera: no porque haya sido convencido, sino porque dejó de pensar por sí mismo. Arendt entendió algo esencial: la formación totalitaria no consiste solo en adoctrinar; consiste en destruir la capacidad misma de formar convicciones. Si la gente ya no cree en nada, no cuestiona nada y no confía en nada, no se resistirá a nada. Derivará, entumecida y pasiva, mientras el mundo a su alrededor se oscurece. En 1967, Arendt exploró cómo funcionan las mentiras en los sistemas políticos. Observó que la mentira constante y omnipresente no se limita a difundir falsedades: erosiona el propio concepto de verdad. Cuando todo se discute, cuando cada hecho se descarta como “partidista”, cuando la realidad misma se convierte en una cuestión de opinión, entonces la verdad pierde por completo su fuerza. Y cuando la verdad ya no tiene fuerza, tampoco la tienen la justicia, la moral ni la dignidad humana. Arendt vio esto ocurrir en tiempo real en la Alemania de los años 30. Observó cómo los nazis no solo mentían: creaban un entorno en el que la mentira se volvía tan constante, tan aplastante, que la gente común dejaba de preocuparse por lo que era cierto. Se volvían insensibles. Cínicos. Desconectados. Y en ese entumecimiento, las atrocidades se volvían posibles”.

 “No escribió esto para repartir culpas, sino para lanzar una advertencia. Esto puede pasar en cualquier parte. Esto puede pasarle a cualquiera. Todo empieza no con la violencia, sino con la destrucción gradual de nuestra capacidad de distinguir la realidad de la ficción. Entonces, ¿qué hacer? Arendt creía que la respuesta estaba en lo que ella llamaba “pensar”. No solo absorber información, sino involucrarse activamente con ella. Preguntar. Reflexionar. Considerar varias perspectivas. Rechazar respuestas fáciles o explicaciones simplistas. Y advertía, en esencia, que incluso los cambios más radicales pueden endurecerse al día siguiente si dejamos de cuestionar. En otras palabras, en cuanto dejamos de pensar de manera crítica, en cuanto aceptamos un relato sin examinarlo —aunque sea un relato con el que estamos de acuerdo— ya hemos empezado a perder”.

“El totalitarismo no llega anunciándose con botas militares y tanques. Empieza en silencio, en la erosión gradual de nuestra capacidad para saber qué es real. Prospera en el cinismo, el agotamiento y la idea de “que todos los políticos mienten, o no se puede confiar en nadie, o “¿quién sabe qué es verdad de todos modos?” Esa resignación, ese agotamiento, es exactamente contra lo que Arendt nos prevenía. Hannah Arendt murió en 1975, pero su advertencia sigue resonando: Protege tu capacidad de pensar. Exige pruebas. Distingue los hechos de las opiniones. No dejes que el torrente de mentiras te haga abandonar la verdad misma, porque en cuanto deja de importarte lo que es verdad, ya has perdido todo lo que importa. La lucha no consiste solo en creer las cosas correctas, en negarse a dejar de pensar”.

“Fuente: Encyclopaedia Britannica ("Hannah Arendt", s. f.)”

 

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domingo, 29 de marzo de 2026

Congreso y Clero

 

Señores diputados (congresistas, senadores, responsables políticos) les rogaría ordenen a quien corresponda (imprentas, papelerías, fotocopiadoras) que las listas electorales de todos y cada uno de los partidos que se presenten a cualquiera elección política, las hagan en papel menos áspero, más sedoso y aprovechable, diseñado con formas y medidas adecuadas para que, sin daño alguno, los votantes podamos limpiarnos el culo con ellas a la hora de hacer nuestras necesidades. Lo indico con el fin de que en algo les podamos estar agradecidos.

No les importe a sus señorías ser unos impresentables para el público en general dada la unánime forma del pensar del pueblo que les vota, estimando que son un “san para mí que los santos no comen”, con capacidad para emplear doble vara de medir; es decir, ustedes y los suyos son inocentes, no tienen culpa alguna y todo lo han hecho bien mientras no se demuestre lo contrario. Los otros, son los culpables que lo hacen todo fatal y, además, exigen sus cabezas y la renuncia de su cargo para ocuparlo ustedes. Todo ello en unas cámaras que más parecen cuadras por los rebuznos que en ellas se oyen.

Un indecente, como la mayoría de ustedes, también ha de ser Dios, necesitado de terceros para hablar y comunicarse con todos nosotros, sus humanos servidores. Unas raritas personas como los Rabinos, Papas, Ayatolas, … y cuantos les siguen en el escalafón, uniformados como militares y vestidos de distintas maneras como lo hacen jueces y letrados. Un Dios que ordena ser interpretado como si fuera un general mudo dirigiendo a sus mandos superiores e intermedios (estudiosos de la fe y el dogma contrarios a la ciencia y a las leyes naturales) para que éstos, a golpe de trompeta, dirijan las tropas humanas, en su particular beneficio.

Advertimos a todo fumador empedernido que nos costó muchísimo quitarnos del tabaco, pese que nos dijeran que atentaba a nuestra salud y bolsillo. Es más, una vez conseguimos dejar de fumar, fuimos perseguidores por otros fumadores como hizo San Pablo con los cristianos; sin embargo, al contrario de tan insigne romano, no nos convertimos en comerciales de los estanqueros como él lo fue del cristianismo hasta convertirlo en religión y ostentar más poder que los reyes, aun sin conocer a Cristo, amigo de pobres y menesterosos. Un cristianismo combatiendo en las Santas Cruzadas, creando Autos de Fe con la Santa Inquisición echando leña al fuego, bendiciendo negocios, vendiendo bulas e indulgencias, perdonando los pecados, anunciando milagros, castigos eternos, prometiendo misterios y dones, elevando a los altares a santos y, mediante ritos y costumbres, sembrando consuelos y esperanzas para manejar enormes patrimonios y riquezas.

Los nombrados trepadores tienen ganancias para sí y los suyos. Son modelos de cómo no hacer las cosas con rigor y esmero, aunque sepamos que en toda regla hay excepción. La generalidad apunta que el mayor castigo y dolor suceden cuando a uno le rascan los bolsillos y la mayoría de los curas y sus señorías los tienen rotos.

jueves, 26 de marzo de 2026

Un folio de pensamientos

 

. Los médicos envían a los enfermos a los balnearios, no para curarlos, sino para quitárselos de delante. Santiago Rusiñol.

. Cualquier ayuda que podamos prestar a otro en este mundo, es una deuda contraída con él. Ruskin.

. Es terriblemente fácil quebrantar la fe de un hombre en sí mismo. Aprovecharse de esto para destrozar el alma de un hombre es obra diabólica. G.B. Shaw.

. El pueblo comprende más pronto el lenguaje de las pasiones que el de la razón. Jaime Balmes.

. El hombre es el forjador de su propio destino. G. Krikel.

. Con una naturaleza confortable, la humanidad no hubiera inventado nunca la arquitectura. Oscar Wilde.

. Si uno logra un poquitín de algo enseguida surge algún envidioso. Wilhelm Busch.

. El orgullo del corazón es el atributo de los honrados, y el de las maneras, el de los tontos. Charles Pinot Duclos.

. La necesidad es la madre de las artes, pero también es la abuela de los vicios. Jean-Paul Richler.

. La riqueza y la gloria son como el agua del mar. Cuanto más se bebe, tanta más sed se tiene. Arthur Schopenhuer.

. Lo que prevemos, raramente ocurre: lo que menos esperamos es lo que sucede realmente. Benjamín Disraeli.

. La Naturaleza no es más que una poesía enigmática. Miguel de Montaigne.

. No se encuentra nadie tal malvado que sea incapaz de hacer algún bien. Francisco Guicciardini.

. Es muy difícil hablar un rato del prójimo sin acabar criticándolo. Marie Charlotte.

. La reputación es espejo cristalino, cualquier vaho la empaña. Fco. M. de Melo.

. Las mayores dificultades están donde no las esperamos. J. W. von Gothe.

. El hombre orgulloso es dificilísimo de contentar, porque siempre espera demasiado de los demás. Richard Baxter.

. Los puestos de responsabilidad hacen a los hombres eminentes más eminentes todavía, y a los viles, más viles y pequeños. Jean la Bruyére.

. Un alma grande está muy por encima de la injuria, la injusticia y el dolor. Jean de La Bruyére.

domingo, 22 de marzo de 2026

PENSAR

 

Pensemos. Efectuemos conscientemente y a propósito el ejercicio de pensar, como si de un deporte se tratara, es muy importante. Con ello se consigue seguridad en sí mismo, objetividad y poder de convención.

El poder a secas que se logra por la fuerza o la violencia, a la corta o a la larga, será destruido por otro poder superior o, simplemente, cuando la gente piense y actúe en consecuencia. Y es que la violencia engendra violencia y el verdadero poder se alcanza utilizando otros métodos siempre pacíficos, nunca violentos. Esto  puede entenderse estudiando el origen y desarrollo de las religiones: unos motores invocadores de paz que no la consiguen practicando la guerra y sí amor y caridad.

Una persona tranquila puede convencer más fácilmente, que otra agresiva, incluso si miente y engaña; pues crea entre la gente una sensibilidad tal, que confía, se despreocupa y deja de pensar hasta quedar confundida después, al descubrir la verdad. Si además tiene otras cualidades siendo simpático, ajustándose a las costumbres, empatizando o dando la razón a los demás, resulta difícil imaginar, aun en solitario, que haga lo contrario, convirtiéndose en un depravado referente.

En cuanto se acepta un relato, una historia o una versión sin examinarlos, aunque nos sean favorables, comenzamos a caer en la trampa para, finalmente, hacerlo nuestro sin ni siquiera saber si es verdad o mentira, si conviene o no. Peor aún, si con ellos se nos toca la fibra sensible de nuestros sentimientos, ya que de lleno nos implicamos. Reflexionemos. Exijamos pruebas. No nos resignemos a aceptar una opinión, un punto de vista determinado sin más. Sea cual sea, distingamos los hechos de los comentarios contrastándolos, separando la paja del trigo, porque la verdad, la honra, la vida de uno es la que importa.

Por consecuencia, antes de tomar una decisión procuremos asegurarnos de que sea la correcta, basándonos en el sentido común, distinguiendo la realidad de la fantasía, centrándonos en la cuestión de la que se trate y en su importancia. Pues, cuando la capacidad de pensar se pierde, por lo general, se sigue a un líder a ciegas que no, necesariamente, tiene los mismos intereses que los tuyos. Averigüémoslos

El hecho de reflexionar es vital siempre, pero, sobre todo, cuando se nos exige o conmina rapidez en resolver algo que viene a ser sugerente o una oportunidad única que no te puedes perder ni rechazar y, más o menos, si afecta a una emoción sensible contenida en alguno de los siete pecados capitales, a saber: la ira, la gula, la soberbia, la pereza, la envidia y la avaricia. Ojo, pues, a quienes nos venden promesas, nos aseguran el cielo o cosas que jamás podrán cumplir; a los vendedores de humo que hablan ex catedra o invocan dogmas; a los atrevidos como un servidor, que os recomienda, con la mejor de sus intenciones, lo que considera conveniente; a las imposiciones, milagros, voces internas de la mente que nos dirigen diciendo que nos proporcionaran salud, dinero o amor y nos echan bendiciones de la buena suerte a cambio de nada, o de bien poco. Cuestionémoslo.

jueves, 19 de marzo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS (once)

 

Un folio de pensamientos (once).

A.A.A. Anotaciones aleatorias adquiridas. (La triple A).

El motor del éxito es la lucha contra los demás.

Sucede que quienes más hablan de las empresas (por ejemplo, los profesores universitarios) nunca han trabajado en ellas.

La empresa no es escenario de pasiones nobles como el coraje, la generosidad o la entrega abnegada al bien público. No representa valores de ningún tipo, ni humanos, ni sociales, ni liberales…, más bien al contrario, de escándalos, corrupciones, engaños, despidos…

La empresa reduce a sus empleados al puro mecanismo.

En resumen, se trabaja porque no hay otro remedio, ya que a nadie le gusta trabajar: si le gustara, la gente lo haría gratis. Otra cosa es la ocupación para la distracción, el ego o el antojo que si satisface y ocupas todo tu tiempo.

Ser o no ser, esa no es la cuestión. O vives o no vives. Lo demás es cuento.

Tener es más importante que fundamentar.

Un ejecutivo es una persona sana, deportista, comunicativa, ambiciosa, optimista, simpática, elegante, distinguida a la par que sencilla y discreta, aunque su espíritu de iniciativa y comprensión, con toda seguridad, no existe.

El capitalismo crea bienes superfluos y nosotros mismos para ella lo somos. Hay exceso de producción innecesaria y demasiados trepas y lameculos entre sus filas que tienen su oportunidad parasitando en las mismas

Las empresas prometen cosas para no cumplirlas. Desconfían y temen que cualquier cosa les puede suceder. Las promesas solo comprometen a quienes las cumplen. En eso se parecen, muy mucho, a la clase política.

La imagen es más importante que la mercancía. La seducción más que la producción. La atención, personalizada o individualmente, es un camelo o un simulacro de engaño para vender. La procreación de ideas es más bella que la realización de estas.

Para las empresas todo el mundo no es nadie. Es usted quién le interesa. Eso sí, si no sabe o no distingue todavía que usted es una persona mayor que desconoce sus artimañas, no la convencerá con ellas.

Si alguna vez, acumular bienes materiales le obsesionó, ahora, a su edad madura, ni siquiera un higo le interesa.

Los políticos no son vocacionales, pues si lo fueran harían algo más que hablar.

domingo, 15 de marzo de 2026

Ya ves

 

La culpa de todo cuanto sucede en España, incluso la Guerra provocada por EE. UU. e Israel, es del perro de Sánchez, un ser no divino sino diabólico, posiblemente engendrado por Satán y concebido a base de “añublo, tizón y granizo”, toda vez que, ya ves dijo a, o sea: “anda, toma por mujer a una prostituta y engendra hijos de prostitución porque el país se prostituye gravemente apartándose de mí”, “porque vosotros no sois mi pueblo ni yo soy vuestro Dios”.

-            Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.

Pedro, el bien amado perro, mordedor de huesos duros de santo en cuaresma o en ramadán, un atrevido e ignorante considerando “la prudencia una virtud y que la cobardía nunca lo será”, conmueve a dueños, señores de la educación, y a ricos, poderosos de la pasta, con su atrevimiento y significación.

-            Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.

Los poderes que detenta con burdeles de corrupción, protegidos en secreto con silencio y sin publicidad, rebosan de grandes magnates, ideólogos, políticos y gente de mal vivir bañándose entre las calentorras aguas de pasión y las ninfas de oro doradas, mientras compungidos esclavos le proporcionan a todos jabón.

-            Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.

La historia, escrita por los millones de hombres que la vivieron -no por las recatadas mujeres- fue dictada, no hay duda, por el maldito perro, disfrazado de arcángel haciéndose pasar por presidente político -humano en la actualidad- de una nación que no merece tal castigo, dado que, con él, dicha nación, está envuelta en la mayor podredumbre jamás conocida.

-            Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.

El perro de Sánchez, conmovido con sus humildes fieles, reza para que entre ellos viva para siempre y pase a los anales de la historia por él dictada, como un santo barón que no se dejó conquistar por las múltiples tentaciones del diablo Cucu Tras de las que fue y es objeto, aunque para ello vaya disfrazado de un gaitero esbelto.

-            Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.

Llegará la era virtual de la razón, imposible de acaecer, para que callen los ladridos del perro de Sánchez, único líder y señor, y calmen su espíritu divino el dolor de sus enemigos, envidiosos por gobernar y así silencien sus angustiosos sufrimientos. Cesen, pues, los dardos saeteros de sus infieles que de ninguna forma atraviesan los costados henchidos de su sangre a fin de que esta no se pudra y pueda ser aprovechada.

-            Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.

Repetir una mentira no la convierte en verdad, pero sí a los ojos de mucha gente buena y crédula que nada se pregunta. ¡Ah, de las religiones! Escogieron a su dios Cucu Tras cuando era diablo, cuando ellas solo eran un silogismo cornuto del Pepé.

 

viernes, 13 de marzo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

. No te conviertas en retórico. Lee el código civil. Esto te salvará de hacer frases. (Maurois).

. El hombre mejor para el hombre y el hombre mejor para la mujer no coinciden. Hay vehementes sospechas de que no han coincidido nunca. (Anónimo).

. Un hermoso final es lo único que se le puede quitar a un hombre de grandeza de raza. (Spengler).

. El principio plebeyo de la igualdad es la sustitución de la calidad por la cantidad y de la capacidad odiada por el número. (Spengler).

. El principio de un gran árbol es una semilla. (Meidani).

. El deseo de vivir prolonga la vida. Todos los médicos saben que los enfermos que no tienen a su lado ni mujeres ni amigos que les atormenten, sobreviven a casos desesperados, únicamente porque esperan todavía. (Lord Byron).

. Todo hombre que se pone a la cabeza de una rebelión contra un gobierno establecido, se juega la cabeza. (Thomas Babington).

. Es preciso elegir por mujer a aquella que se escogería por amigo si fuera un hombre. (Joseph Joubert)-

. La resignación es un suicidio cotidiano. (Honorato de Balzac).

. Los que creen que el dinero lo hace todo, están sin duda dispuestos a hacer todo por el dinero. (Beauchérie).

. El hombre solo es fuerte por la unión y feliz por la paz. (Conde de Mirabeau).

. El estilo que tiene resonancias excesivamente bellas, caduca. El tiempo conserva mejor lo que es algo seco. (Chardonnne).

. El esplendor de una reputación es como un espejo al que el leve vaho apaga en un instante todo su brillo. (Louis Bourdaloue).

. Se ama más a los nietos que a los hijos. Es que uno sabe con bastante exactitud la ayuda que consigue de su hijo, la suerte y el mérito que tiene, pero espera y confía en su nieto. (Montesquieu).

. La imbecilidad es una roca inexpugnable: todo el que toca contra ella se despedaza. (Flaubert).

. La suma de aquello que tiende a la felicidad el hombre es la buena elección de mujer. (Philip Massinger).

. La auténtica verdad es aquella que a uno y a los demás les procura el bien. (S. Lorca).

domingo, 8 de marzo de 2026

OBISCAL

 

Repentinamente, sin proponérmelo, llegó a mi caletre el nombre de Abascal. Tal apellido fue el de uno de mis jefes cuando trabajaba y el de un compañero del servicio militar obligatorio de la dictadura. Nada sé de sus vidas, si bien recuerdo del segundo que consiguió hacerse cabo chusquero en la mili para mandar. Era una persona trepa, poco trabajadora, abyecta y calculadora, joven y alto, que se arrastraba sumiso como un camaleón ante sus superiores y déspota como una víbora ante sus iguales, los pobres soldados de la compañía. Estos, tan escasos de cultura entonces como él, carente de barba como la que hoy luce un político español, idólatra de Franco y de igual apellido, no ignoraban que “por sus obras los conoceréis” y que “no es lo mismo predicar que dar trigo”.

Afortunado de mí “gozaba de su confianza” y me confesaba, alegre y orgulloso, alguna de sus fechorías y malas acciones “para que aprendan”, decía. Mandaba a los soldados a barrer plazas y calles del cuartel, a limpiar de barro sus cunetas a pleno sol de día en un mes de agosto; los castigaba con imaginarias, guardias o estar en posición de firmes, sin rechistar, durante tiempo indefinido para verlos tambalear y desmayarse; a correr cargados con macutos y fusiles campo través hasta que, cansados y sin aliento, se dejaban caer al suelo rendidos; los enviaba a la trena a dormir, sin cenar y con una manta a pasar la noche por no haberle hecho caso. Pasé mi “mili” renegando y maldiciendo a quien la inventó, considerando la inutilidad de esta, aunque otros, los llegados de lugares aislados, los sumidos en la pobreza y otros, todavía analfabetos, la justificaban aun siendo un maldito calvario donde sufrir soportando injusticias y barbaridades de algún lamebotas como Abascal cuyas ordenes, dignas de un sátrapa o un demente, debías de obedecer.

Actualmente en la política de España hay gente así. Personas malas que se ríen con el mal que provocan. Y, lo que es peor, infinidad de seguidores masoquistas que les siguen necesitados o faltos de “milis” de mi época. Nunca me resigné al considerar razonable el ordeno y mando, que no deja de ser un disparate o una arbitrariedad loca, al menos para los civiles, con la que pretenden honrar a la Patria unos pocos, en las que solo ellos creen, y este político, con nombre que me vino a la memoria, es uno de ellos, líder de “un partido en el que no existe ni la democracia ni la libertad y es el imperio del miedo”. (Dicho por J.A.A., líder de ese partido en una comunidad).

O una de dos, este político, mendigo de Trump, es un dictador como lo fue Franco, o quienes le siguen sin más intereses que su fe ciega en él, son unos energúmenos, equivocados e ignorantes que no saben a dónde les puede conducir, a juzgar por las voces que de él circulan: “La pasta gansa que se la está llevando cruda”. “Anima a la violencia contra los emigrantes con amenazas racistas”. “Pisotea los derechos públicos conseguidos”. “Infunde odio y miedo”. “No cree en las libertades”. “Desea que España salga de la Comunidad europea, anular las comunidades y volver a implantar un servicio militar, que no hizo”. “Aúpa lo masculino, el catolicismo y el patriotismo de boquilla”. “Es vocero admirador de Trump y quiere la guerra”. “Tilda al presidente del gobierno de España de criminal y traidor sin pruebas”. “Con él volvería la dictadura, la censura, el orden en los cementerios y la nueva España de Franco resucitaría para él y muchos como él, sin dar un palo al agua”.  

 

 

jueves, 5 de marzo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

. Hay que atar la vida a otra cosa que no sea uno mismo. Pero ¿por qué no es esto lo que hacen los hombres? Bien está que no se crea en nada, pero hay que vivir como si se creyera. Esta es la religión oficial de todos los países: creas o no creas, pero haz lo que hacemos todos. Benavente.

. Las personas afortunadas se corrigen poco. Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta. La Rochefoucauld.

. Ignorancia y miedo: dos vicios en cuyo matrimonio no se ha visto divorcio, pues quien tiene miedo ignora, y quien ignora tiene miedo. Francisco de Quevedo.

 . Si eres feliz escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados. Casona.

 . La mujer espera al hombre, dice Shaw, pero como la araña espera a la mosca. Bernard Shaw.

 . La palabra convierte el pensamiento en sensación. Antoine de Rivaroil.

 . Morir por la patria es una gloria, pero son más útiles los que hacer morir por la patria a los soldados enemigos. Noel Clarasó.

 . No hay secretos para triunfar. En la práctica todas las teorías se derrumban. Todo se reduce a la suerte y a una larga paciencia. Maurois.

 . Quien primero grita “al ladrón” es a menudo el propio ladrón. Willian Congreve.

 . No se puede moldear a los hijos conforme a las ideas de los padres. Hay que tomarlos como Dios los da, amarlos y educarlos lo mejor posible, sin torcer su inclinación. Johann Wollgang von Goethe.

 . En este mundo, es una verdadera fortuna y bendición no ser demasiado sensible. Harriel Beecher Stowe.

 . El hombre feliz no es el hombre que ríe, sino aquel cuya alma, llena de alegría, se sobrepone y es superior a los acontecimientos. Séneca.

 . Es con la piedra de toque del infortunio como el hombre prueba la bondad de su prójimo, de sus mujeres, de sus servidores y la fuerza de su inteligencia, de su espíritu y de su alma. Anónimo.

 . El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza, cena con la miseria y va a acostarse con la muerte. Benjamín Franklin.

 . Nada más peligroso que un ignorante amigo, mejor sería un sabio enemigo. Jean de la Fontaine.

domingo, 1 de marzo de 2026

UN SIMPLE ESTADO DE ÁNIMO

 

No es de extrañar que Feijó ganara siempre por mayoría en Galicia dado lo cansino que es, pues, desde que llegó a Madrid desbancando a su correligionario Casado, el que osó enfrentarse a “la Generalísima”, y “no fue presidente de gobierno porque no quiso”, lo único que ha hecho es culpar de todo a Sánchez y dar la consigna de ir contra su cabeza despotricando, maldiciendo y sabiendo que “una mentira muchas veces repetida se convierte en una verdad o calumnia que algo queda”.

A Feijó solo le interesa ser presidente de gobierno a toda costa, sin argumentar ni dar explicaciones de lo que hará si llega a ganar unas elecciones con una mayoría absoluta que se lo permitan. No quiere hacer nada que pueda desviar su estrategia para obtener su meta, puesta toda su fe en descabezar a Sánchez para ocupar su poltrona.

La realidad como la razón no importan, pues apenas si afectan a lo más sensible del alma de las personas. Lo que de verdad conmueve a éstas es su pasión y, por tanto, sus sentimientos hay que motivarlos, aderezarlos, magnificarlos o lo que haga falta para conmover sus corazones a fin de causar el mayor detrimento y desprestigio del malvado Sánchez.

Por eso, el señor Feijó y sus seguidores, votan en contra de subir los sueldos y las pensiones de la gente, en no incrementar los impuestos a los ricos, en no beneficiar a los más desfavorecidos porque “cuanto peor mejor”, que dirían algunos; pues, para ellos, lo verdaderamente importante es hacer saber que España se rompe y se desmorona, achacando que los herederos vascos de ETA, los independentistas catalanes, los comunistas y antiespañoles (emigrantes y gentuza) se aprovechan de la debilidad del gobierno y España, a su juicio, por mucho que haya menos desempleados que nunca y atraviese la mejor situación económica conocida, es el culo del mundo por culpa del pringado de Sánchez.

Recomiendo humildemente a los que hayan leído hasta aquí, usar su comprensión y juicio sin renunciar a su libertad de decisión, invitándoles a dudar y debatir ideas para llegar a conclusiones (algo que genera confianza) y votar en conciencia, convencidos de que España es de todos, absolutamente de todos representando a los que en ella nacimos y vivimos, pensemos lo que pensemos, seamos como seamos, nos guste o no. Procuremos brindar lo mejor que tenemos conforme a lo que sentimos, respetando a los demás, algo a lo que no hemos de renunciar a fin de obtener resultados positivos entre todos.

Acabaré con el siguiente pensamiento de Rosseau: “Nuestras controversias parecerán tan raras a las edades futuras, como las del pasado nos han parecido a nosotros”. A esto, añadiré que las controversias siempre existirán dada la Naturaleza humana, conviviendo de igual forma que las diferencias reinantes entre la fe y la razón, anuladas muchas veces para decidirse en un instante por un simple estado de ánimo.

jueves, 26 de febrero de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 CUATRO PÁRRAFOS DE BALTASAR GRACIÁN

 

No engañarse sobre la condición de las personas, que es el peor y más fácil engaño. Más vale ser engañado en el precio que en la mercancía. No hay cosa que más necesite una mirada en el interior. Hay diferencia entre entender las cosas y conocer a las personas. Es elevada filosofía entender los caracteres y distinguir los humores de los hombres. Tan necesario como haber estudiado los libros es conocer la condición de las personas.

 

No padecer la enfermedad del necio. Normalmente los sabios sufren por falta de malicia y los necios, al contrario, por demasiados consejos. La enfermedad del necio es pensar de más. Unos sufren porque sienten y otros disfrutan porque no sienten. Unos son necios porque nada les preocupa y otros porque sufren por todo. Es necio el que padece por sentir demasiado. Así que unos sufren por una inteligencia muy sensible y otros disfrutan por la ausencia de ella. Pero, aunque muchos padecen la enfermedad del necio, pocos necios mueren.

 

Palabras de seda, con suavidad de carácter. Las saetas atraviesan el cuerpo y el alma las malas palabras. Una buena pastilla hace que huela bien la boca: saber vender el aire es una muestra de perspicacia. La mayoría de las cosas se paga con palabras. Ellas solas pueden realizar imposibles. Los negocios se hacen con aire y son aire. El aliento del superior alienta mucho. Siempre hay que tener azúcar en la boca para endulzar las palabras, pues saben bien hasta a los enemigos. El único medio para ser amable es ser apacible.

 

Saber valerse de los amigos. Se necesita sensatez, tacto e ingenio. Unos son buenos para estar lejos y otros cerca, el que no fue bueno para la conversación lo es para la correspondencia. La distancia puede hacer aceptables algunos defectos que, en presencia, eran intolerables. No solo hay que procurar obtener placer de los amigos, sino utilidad. Esta debe tener las tres cualidades del bien o, según otros, del ser: unidad, bondad y verdad, pues el amigo es todas las cosas. Pocos sirven para buenos amigos y el no saberlos elegir reduce aún más el número. Saberlos conservar es más importante que hacer amigos. Deben buscarse de tal clase que duren. Aunque sean nuevos al principio satisface saber que podrán hacerse viejos. Sin duda son los mejores aquellos con los que se ha comido mucha sal, aunque para ello de gaste una fanega. No hay desierto como vivir sin amigos.