jueves, 13 de agosto de 2026

EN CHINA (2)

 

Ir a China. ¡Jamás lo habría soñado! Pero aterrizamos en China.

Todo surgió a iniciativa de nuestra única hija que se dedicó minuciosamente, durante medio año, a preparar el viaje a esa grandiosa nación milenaria y tan alejada de España. Una idea a la que sus padres, casi octogenarios y animados por ella, se unieron sin advertir que supondría más una carga que una ayuda.

Siendo un colegial, menor de catorce años, supe de las aventuras de Marco Polo por aquellas tierras como si fueran de otro mundo y para ellas postulé con una hucha pidiendo dinero para el DOMUND, a fin de cristianizar y remediar las penurias de los pobres chinitos. ¿Quién lo diría hoy? ¿A dónde irían a parar aquellos dineros?

06.07.2026. Desde las ocho de la mañana no existió pensamiento alguno que se desviara del viaje y ultimamos los detalles: enseres y demás necesidades. A partir de las 12,30 desde Toledo, salimos hasta Barajas pensando que sería el definitivo y último viaje largo de nuestras vidas. A las cinco de la tarde elevábamos el vuelo hacia Frankfurt, donde hicimos una escala de tres horas, para embarcar en otro avión más amplio en el que, durante doce horas, cenamos, desayunamos, comimos y pasamos una noche heladora y mal durmiendo para llegar al aeropuerto de Sanghai del que conseguimos salir pasadas más de tres horas, una vez sufrimos sus estrictos controles, largos recorridos y denunciar la rotura de nuestras dos maletas.

Otro escollo surgió a continuación tratando de adquirir los billetes de metro a fin de llegar al centro de la ciudad donde teníamos pagado un apartamento turístico. Fue posible solucionarlo merced al alma caritativa de una joven que, para practicar su inglés, nos ayudó, confesándonos que por tal razón iba a menudo al aeropuerto. Una anónima estudiante a la que siempre recordaremos con cariño. El tique de cada uno (éramos seis) se obtenía en máquinas expendedoras donde era imprescindible indicar la estación de destino, pues dependiendo de ello su importe variaba y se pagaba con el correspondiente QR del móvil. El trayecto, en la línea dos, superó la hora que se nos hizo eterna, pero fue un acierto, pues la salida del metro nos dejó a poca distancia del alojamiento, aunque éste, igualmente, nos deparó otra sorpresa.

Ella, nuestra hija, todo lo tenía escrito, pormenorizado en un cuaderno y memoria, pagados de antemano los hospedajes y su tiempo de estancia en los mismos, las visitas que realizaríamos, los medios de locomoción indispensables y otras alternativas ante posibles imprevistos: elegidos en base a buenas reseñas e informes que, de cada uno de ellos, poseía.

Este, nuestro primer alojamiento, gozaba de buenas referencias, era digno, estaba limpio, en pleno centro, pero muy pequeño y no nos gustó. Sus fotos así no lo describían. Era un cuarto piso y subimos en ascensor que daba a un largo pasillo donde en cuartitos abiertos los vecinos cocinaban o tendrían derecho a cocinar, algo que siendo un niño aun recordaba de Madrid: “Tienen un piso con derecho a cocina”, decían algunos en el pueblo que, para encontrar trabajo, emigraban a la Madrid, nuestra capital.

En fin, abrimos el pisito con una clave, previamente facilitada, en una de las primeras puertas del corredor. Una salita de no más de cinco metros cuadrados, con un diminuto sofá para sentarse dos personas, nos dieron la bienvenida. De él partía una escalera hasta una buhardilla, de poco más de un metro de altura, que albergaba dos camas anchas de matrimonio, sin luz exterior. En una, durmieron nuestra hija y su marido; en la otra, nuestros dos nietos. En el recibidor indicado una puerta daba a un estrecho cuarto de baño con ducha y retrete. Otra, a una habitación con ventana al exterior con una amplia cama como las dos de arriba: en ella los abuelos dormimos como una deferencia no merecida. El aspecto coqueto del pisito era lo positivo: lo cuidado que estaba, su limpieza, la blancura de sus sabanas y el poco tiempo que en él estaríamos, pues China nos aguardaba en una de sus ciudades más misteriosas y emblemáticas: Shanghái, por lo que enseguida nos desprendimos del equipaje y salimos a la calle donde, esta vez sí, notamos el bofetón con que el húmedo calor sacudió nuestros rostros, siendo julio y época de lluvias.

Descubrimos la noche caminando hasta su inmensa bahía, sus luces, su río, sus altos y ostentosos edificios y el enorme gentío que se apiñaba gozando de tales maravillas. Hacían fotos, algunas de las cuales se las solicitaban a nuestros nietos, y cenamos en un lugar muy elegante, solos los seis, en una sala con una amplia mesa redonda que circulaba con los manjares que, a petición nuestra, nos habían servido y de los cuales todos podíamos disfrutar al tiempo que, alguno como un servidor, aprendíamos a comer con palillos.

Estuvimos dos noches y tres días, dejando el alojamiento por la mañana de este último para, acto seguido, depositar nuestros equipajes en las taquillas habilitadas para ello en el metro de la estación del tren en el que, durante toda la noche, viajaríamos en coche cama, hasta alcanzar Pekín, la capital.

La odisea había comenzado. Nada ni nadie puede augurar lo que el futuro puede depararnos y eso, pese a quien pese, es una fortuna que agradecer al Destino, pues para nada deseo imaginar qué pasaría sabiendo que algo terrible ha de acontecer.

Ni lo sospechábamos. Habíamos pasado las inspecciones en los aeropuertos de Madrid, Frankfurt y Shanghái, en las diferentes entradas de las líneas de metro de esta ciudad que habíamos utilizado, pero no en su estación de tren con destino a Pekín, que se hallaba abarrotada de pasajeros. A la entrada, en el control, nos abrieron las maletas, las mochilas, los bolsos de mano y nuestros recónditos bolsillos para expoliarnos cremas, colonias faciales y otros objetos metálicos que para ellos representaban un arma o un peligro. No hubo justificación posible y hasta el agua tuvimos que beberla o derramarla pese a nuestras protestas. Un país dictatorial con unos exhaustivos controles que nos sacaron de quicio y que, para cuando les hicimos saber que regresaríamos a por ellos, nos prometieron guardarlos hasta diez días, y volvimos, aunque, pasado el plazo porque antes no podíamos siguiendo el plan de viaje, efectivamente, nada de nada nos devolvieron, alegando que ya no estaban. ¿Nos mintieron?

Tal vez el sistema para tanta multitud deba ser inflexible y estén autoconvencidos de ello, aunque los turistas que vivimos en democracia no lo entendamos, máxime sabiendo de los privilegios que políticos y cierta gente disfrutan aquí y en cualquier parte, sabiendo que no todos somos iguales.  

 

 

domingo, 9 de agosto de 2026

EN CHINA (1)

 

Por si alguien, durante el pasado mes de Julio, ha echado en falta mis comentarios domingueros a través del blogs de Ciudades Ocupacionales, me place expresar que todavía vivo, pues tan solo he pasado, excelentemente acompañado, algo más de una veintena de días en China, una nación de 9,6 millones de km2, con 1.400 millones de habitantes, visitando las ciudades de Shanghái, Pekin, Xian, Chengdu con 25, 22, 13 y 21 millones de almas respectivamente, y los Parques Nacionales del Panda Gigante y el de Zhangjiajie (donde se inspiró la película Avatar): dos grandes maravillas de la Naturaleza y la tecnología. No pudimos visitar la famosa Muralla China que teníamos programado, dado que la cola de un tifón nos lo impidió y de la que, previamente, las autoridades nos avisaron a través de Internet, en nuestro móvil.

Personalmente fui con la idea preconcebida de que China fue un inmenso país de ancestrales tradiciones y una milenaria civilización, hoy convertido en un Estado políticamente comunista, donde impera una estrecha y férrea dictadura.

La China que vi es inmensa, extraña, impresionante y llena de gente laboriosa. Sus campos verdes de valles, colinas, de pocos llanos y agua abunda. Con ciudades de edificios muy altos y calles abarrotadas de vida y actividad, similar a la de un enorme hormiguero o un gigantesco centro comercial:  peatones y vendedores en continuo trajín donde reina el regateo con puestos callejeros, bicicletas de alquiler y motos eléctricos por las aceras. Vías, carreteras, autopistas colmadas de vehículos de todas clases en un aparente caos que sufríamos al igual que el calor húmedo asfixiante que nos empapaba de sudor. El metro, sin duda, lo mejor para guarecerse y respirar: seguro, fresco y rápido, en largas distancias inimaginables.

Allí sin móvil no eres nadie. Este es una pieza más de su organismo y sirve para todo. Similar al paraguas que portan para detener los rayos de sol y el agua de la lluvia abundantes. Con el móvil, a través de “Ali Pay”, se paga todo (el dinero físico no lo hemos visto): en los puestos callejeros, en el metro y autobuses, en las grandes superficies, en los restaurantes, ...; con el móvil, a través de las aplicaciones correspondientes, se encarga y adquieres lo que necesitas: taxis, alojamiento y cuanto buscas, incluso, te indicara el camino para llegar de un lugar a otro o a tu alojamiento. En el móvil será conveniente tener traductor, internet y batería chinos y, además, tener paciencia, pues todo o casi todo “el ojo de Dios”[1] lo ve y está controlado. Sin móvil, sin su correspondiente QR, no creo que en China se pueda vivir y menos nosotros, los viejos, que apenas si lo utilizamos. Allí lo manejan todos y cuidan tener una limpieza extraordinaria, existiendo medios públicos para ello. El coste de la vida es más barato, pues su salario medio oscila entre 730 a 1100 euros. La sensación de orden y seguridad son impecables, la gente es amable y te ofrece ayuda, aun sin pedirla, aunque nos miren como bichos raros como nosotros a ellos.

Existen controles y cámaras por todas partes y “el ojo de Dios” debe saber lo que haces y por dónde estás en cada momento. Te registran y cachean al entrar y salir del aeropuerto, del metro, de las estaciones de tren y autobuses, de los lugares y espectáculos concurridos por lo que no puede faltarte el pasaporte para que por él te reconozcan, salvo que antes te hayan sometido a un reconocimiento facial que repetirás continuamente. Algo que molesta, sufres y no te acostumbres al principio, para, posiblemente más tarde, tener la sensación absoluta de seguridad sabiendo que ello priva a los delincuentes de cometer alguna tropelía.

Terminaré indicando (ya tendremos tiempo para contar más cosas, en su caso) que, desde Madrid, con escala el Frankfurt, volamos a Shanghái, más menos 11.000 km., los mismos que empleamos a la vuelta. Allá en China recorrimos un total de: 4.000 km, más/menos. Desde Shanghái, en tren cama toda la noche, nos fuimos a Pekin; unos 1.300 km.; los mismos que desde Pekín al Parque nacional, visitando las ciudades al principio indicadas, desde donde regresamos a Shanghái, en tren bala, que no pasa de más de 350 km/hora, durante unos 1.400. Hemos empleado muchas horas (tal vez demasiadas) en viajar en avión, tren, taxis, metro, autobús, barco, teleférico, ascensor y, sobre todo, en andar por lugares desconocidos.

Los medios de comunicación están muy avanzados y nosotros con ellos y eso creo que es positivo, pero a veces me pregunto: ¿Merece la pena? ¿Representa eso el progreso? ¿Depende de ello o de algo parecido la felicidad del hombre?... Aunque pensando y pensando llegue a la conclusión de que los humanos, absolutamente todos, nacemos y morimos de la misma forma, poseemos los mismos atributos y somos de la misma Naturaleza; de ahí surgió mi escrito del domingo anterior titulado Ingénitos, que recomiendo su lectura.

 

 

 

 

  



[1] Un ente desconocido

 

 

sábado, 8 de agosto de 2026

LEAMOS SIN PRISA Y PARÉMONOS A PENSAR

 

He leído en algún sitio que “quien cuenta la historia crea el mundo”.

Supongo que algo de verdad hay en ello, sin embargo, los hombres necesitamos tener siempre alguna cosa que hacer, una empresa que emprender, un motivo por el que vivir dado que todo ello forma parte de nuestra Naturaleza. Lo nulo, amorfo o la quietud son circunstancias contrarias del alma que conducirán a la muerte.

“El principal problema consiste en tener una ingente cantidad de tiempo libre”, aunque “todo lo mejor se adquiere a costa de lo peor” y “las diferencias económicas residen en más riquezas de unos pocos y mayor pobreza de muchos”.

“Hay que diferenciar entre capacidades y tendencias”. La adaptación nada tiene que ver con la aptitud y sí con la conformidad la cual, una vez aceptada, genera acomodo y, tal vez, resentimiento que a nada bueno conduce.

El hombre sapiens no tienen derecho a criticar ningún tipo de descubrimiento e invento científico porque éstos sean un fracaso y sus efectos negativos supongan un retroceso a la mayoría de la humanidad. La luz, por ejemplo, nos permite rapidez en las comunicaciones, ver en la obscuridad y, a veces, puede ser dañina, pero sus efectos positivos son superiores permitiéndonos progresar a todos.

Progreso es lo que beneficia a mayor número de personas, como lo es la felicidad y esta solo se puede conseguir mediante la eliminación de la pobreza, algo que aún es una entelequia, pesa sobre la totalidad de la especie humana y es una desgracia primaria por evitar sin la cual ¿qué clase de progreso se puede tener?

Las abismales diferencias económicas entre pobres y ricos han de encogerse para que, como la vida y la muerte, formen parte de nuestro origen y evolución, dando continuidad a un futuro incierto que está por llegar.

“¿Cómo se puede decir, por ejemplo, que EE. UU. es el país más próspero de la historia cuando en él se encarcela a los enfermos mentales, se niega la atención médica básica a millones de habitantes, donde uno de cada cinco niños se acuesta con hambre noche tras noche y hay 47 millones de personas que están por debajo del umbral de la pobreza y otros tantos miles lo rebasan por los pelos? Eso es un disparate; sin embargo, las cifras del patrón estadístico de la media de su riqueza así lo contemplan. Eso sí, son el paradigma de la libertad. Pero ¿quién desea tener libertad si se muere de hambre, si no puede pagar la curación de su enfermedad, si carece de un techo donde descansar y cobijarse, si adolece de conocimientos?

No hace tanto, estuve en Nueva York y contemplé con tristeza largas colas de mendigos portando una lata para recoger comida de la caridad. Comer y dormir en paz son el imprescindibles para los hombres; sin ellos, carecerían de la libertad que algunos políticos prometen basándose en estadísticas medias para obtener los votos de necios e ignorantes que se los creen.

viernes, 7 de agosto de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

-            La gloria de los hombres se ha de medir siempre por los medios de que se ha servido para obtenerla. La Rochefoucauld.

-            La historia del universo avanza de catástrofe en catástrofe podamos o no concebirlas y fundamentarlas. Spengler.

-            Aprende a dudar y acabarás dudando de tu propia duda; de este modo premia Dios al escéptico y al creyente. Antonio Machado.

-            No hay que esperar la inspiración; hay que ser raudos, sobre todo, raudos, decididos y desprendidos. Gómez de la Serna

-            La disciplina consiste en que un imbécil que se haga obedecer por otros que son más inteligentes. Benavente.

-            Es preciso hacer bien lo que se hace tanto como se pueda. J.F. Collin

-            No es pobreza la que aflige, sino la avaricia; así como no son las riquezas las que preservan de todo temor, sino la razón. Epicteto.

-            A menudo los que se perdonan demasiado a si mismo son más rigurosos con los otros. San Francisco de Sales.

-            La filosofía triunfa fácilmente de los males pasados y de los males futuros, pero los males presentes triunfan de ella. La Rochefoucauld.

-            Cuando se está en medio de las adversidades ya es tarde para ser cauto. Seneca.

-            Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo. Franklin.

-            Nada revela tan seguramente el carácter de una persona como su voz. Disraeli.

-            Conviene tener en cuenta que muchas creencias se apoyan en el prejuicio y en la tradición. Descartes.

-            Todo cuanto la vida ofrece es bueno. Quiero aceptarlo siempre. No me toca a mi escoger. Chardonne.

-            Pocas amistades quedarían en este mundo si uno supiera lo que su amigo dice de él en ausencia suya, aun cuando sus palabras fueran sinceras y desapasionadas. Pascal.

-            En todas las cosas de la vida se puede encontrar placer, si se sabe saborearlo. Ángel Ganivet.

-            No hay mayos desdicha en las desdichas que haber sido dichoso un desdichado. Vélez de Guevara.

-            Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara, el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre. Musset.

-            Los grandes genios tienen su imperio, su esplendor, su grandeza, su victoria, su brillo, y no tienen, en absoluto, necesidad de grandes materiales. Blas Pascal.

-            La serpiente no muerde hasta que se la provoca. Friedrich von Schiller.

domingo, 2 de agosto de 2026

INGÉNITOS

 

Nacerán de la misma manera que nosotros surgimos; tan pronto la Evolución suba el leve peldaño que nos separa para instaurar otra nueva clase de vida.  Antes, los de la cuarta, quinta o última generación que nos sucedan, aturdidos y desfasados por la modernidad de su época o la nueva era, se estancarán en su comprensión aceptando sin saber lo qué perciben, leen o escuchan, para morir de viejos como ahora.

A los nacidos en ese futuro que presagio los llamaré “Ingenitos”, sucesores de la humanidad, con su misma apariencia, pero imposibilitados de la fuerza, iniciativa e ingenio humano, provistos -eso sí- de un enorme cerebro donde su mente funcione de otra manera, basados en una I.A. (Inteligencia Artificial) prodigiosa o descontrolada, capaz de generar sola, automáticamente, pensamientos o ideas virtuales para la realización de cualquier cosa.

“Ingénitos” mentalistas nos reemplazarán coexistiendo juntos con  nosotros en La Tierra o fuera de ella, sustituyéndonos como ultima inteligencia o Nueva Especie. Nosotros quedaremos limitados a su servicio manteniendo la naturaleza que nos caracteriza: pensar, sentir, guerrear, dominar o ser dominados por el poder de la violencia o del dinero, por el engaño o la sutileza traicionera, por nuestra condición humana.

¿Cuánto falta para ello? ¡Nadie puede saberlo! Sin duda es parte de la Evolución. Un proceso que, sin poder detenerlo, sigue su marcha (de forma presurosa cada vez más) en aras al mal llamado progreso. Un progreso que nos proporcionará al instante todo cuanto necesitemos sin el más mínimo esfuerzo. Así, a nuestro paso, las luces se encenderán en la obscuridad; mediante el QR del móvil compraremos cualquier cosa, en cualquier sitio y momento, sabiendo precio, coste y cuando nos llegará; las presencias virtuales y las comunicaciones al momento sucederán y los humanos, relegados a un segundo plano, no mediarán en el fututo que los aguarda.

Mi caletre no consigue adivinar ni retener otra cosa que no sea la Nueva Especie. La I.A. propiciará el salto fatal que elimine a los humanos como clase superior en el tiempo que está por llegar. Serán los “Ingenitos”, intelectos y virtuales, los que llaman a nuestras puertas, a los que auguro un grado superior de perfección donde, posiblemente, la mentira se rechace, el engaño y la corrupción desaparezcan y se vislumbre el avance de un orden automatizado por la honestidad y el buen hacer.

¿Eliminará esto los enormes desequilibrios económicos de la humanidad? No. Se mantendrán lejos de mis deseos, incluso cuando la Nueva Especie nos tabule y no podamos impedírselo al igual que ahora nosotros, siendo la especie dominante, hacemos con otros seres vivos: organismos, vegetales y animales no racionales. Entonces, aun sin haber superado el castigo de la enfermedad, la pobreza, la ignorancia y la injusticia a la que nos somete el odio y la riqueza del capital, la génesis humana será mano de obra barata al servicio de los “Ingenitos”, esa nueva Especie resultante, una vez el fino escalón de la Evolución siga su curso.

jueves, 30 de julio de 2026

Un folio de pensamientos anónimos

 

-            Con las personas que no puedes amar muéstrate siempre amablemente evasivo.

-            Tratar con gente es, probablemente, el mayor problema que se afronta, especialmente si se es un hombre de negocios.

-            Si la regla del arte es la belleza, tiene, como todas las reglas, una excepción: los retratos, en los que el artista no ha sido capaz de prescindir del parecido con el original.

-            El dinero no puede hacernos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.

-            La mayoría de los hombres no se oyen cuando hablan. Repetidles sus palabras cuando las acaban de pronunciar y no las reconocen.

-            Es difícil crear ideas y fácil crear palabras, de aquí el éxito de los filósofos.

-            Quien encuentra un amigo encuentra un tesoro, y quien encuentra un tesoro, encuentra muchos amigos.

-            ¡Cuánta grandeza tener la debilidad de un hombre y la serenidad de un Dios!

-            Lo verdaderamente mágico de nuestro primer amor es la absoluta ignorancia de que alguna vez ha de terminar.

-            No debemos nutrir en nuestro ser lo que está muerto. Dejad que arda el fuego hasta que no tenga nada con que alimentarse. ¡No conservéis nada que tenga que ser destruido!

-            La manera de ser de cada uno se ve muy bien por su forma de conducirse con los tontos.

-            Piense usted que siempre es más noble engañarse alguna vez que desconfiar siempre.

-            Los pedagogos americanos y rusos que esperan un progreso de la disminución de la importancia de la familia son más ciegos que todos los ciegos.

-            El amor del hombre es cosa distinta de su vida, mientras que el de la mujer es su vida entera.

domingo, 5 de julio de 2026

REVELACIONES ENTRE AMIGOS

 

Transcribo a continuación WhatsApp de un amigo y colega de pádel, de mí misma edad aproximadamente, haciendo alusión a tiempos pasados que nos tocó vivir.

“Efectivamente, -comenzó diciendo- nosotros somos de una generación puente entre el siglo XIX y el XXI.  He visto a mi madre cocinar con tablas en el fogón y usar el soplillo; usar bolas de carbón para la placa y petróleo para el infernillo. También he ido a la carbonería a por un cubo de picón para el brasero y me he lavado en un barreño. En casa teníamos una tinaja en la cocina con cantaros de agua de la fuente e íbamos a por hielo para la nevera y a por leche a la lechería”.

“Mi madre, no podía ir a misa sin el velo en la cabeza. ¡Ah!, y con rebeca. Las viudas guardaban dos años mínimo de luto (negro riguroso) y, apenas, sin salían de casa. Para hablar por teléfono nos daban hora para una conferencia y tenías que ir a la casa de teléfonos a la hora señalada”.

“El practicante nos pinchaba a todos con la misma aguja, una vez la quemaba con alcohol. En el cole he escrito con palillero y plumilla, la que mojaba en el tintero del pupitre. Hice quince meses de “Mili”: tres en Viator -Almería- y doce en África.”

“La verdad es que todo lo anterior no puedo calificarlo de nostalgia, pues son tan solo recuerdos de hace muchos años; tampoco me atrevo a asegurar que el tiempo pasado fue mejor; al revés, soy un convencido de que “la educación silenciosa”, la que todos los niños aprendemos en casa, es hoy más sensata y menos dictatorial en todos los sentidos. Vivimos mejor, con más salud y medios y, aunque la pátina de humanidad vaya chafándose al ser la pasta lo que prima, la conciencia política que ahora se adquiere nos permite respirar libertad de la que entonces en España carecíamos. Tan fácil, como que tú y yo podemos manifestarlo sin que nos metan presos. Sinceramente, creo que en la actualidad es mucho mejor que antes, sobre todo, porque tenemos pádel: ja, ja, ja.”.

“Hasta pronto. Mientras tanto, recibe un abrazo, desde la Coruña, de tu amigo…”.

Cuando nos volvamos a ver -hasta primeros de agosto no será-, le contaré a mi amigo algo que ignora de mí. Le diré que: “Con trece años me marché a Francia con mi madre a vendimiar. Regresamos a España y tres años después tuve que emigrar a Maracaibo para ganarme la vida, dejando a mi madre viuda en casa con los tres hermanos que me seguían en edad. Allí aprendí un oficio relacionado con frigorías y aire acondicionado, pude enviar dinero a mi madre querida y volver a España cinco largos años después para montar un negocio. No vale querer o no querer, hay que adaptarse y aceptar lo que toque, haciendo frente honestamente a las circunstancias que lleguen y siendo una buena persona.

Que nadie ahora me venga con “la prioridad nacional” (canalla, racista e ilegal) añorada por fanáticos, homófobos y nostálgicos franquistas olvidando que el lugar de nacer no se elige, que la Tierra donde vivir es solo una y que el hambre, como la fe, mueve montañas. 

jueves, 2 de julio de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS ANÓNIMOS

 

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS ANÓNIMOS

-            La única verdadera y profunda felicidad del hombre es esta que puede esperar la muerte.

-            Puede uno amar sin ser feliz, puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.

-            Quiero proporcionar alegría a los pobres, ésta es la penitencia que he de hacer por mis pecados.

-            El amor es lo más parecido a la guerra, y una guerra en la que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.

-            Lo mejor es darles a los demás un papel agradable en la vida, para que lo representen bien.

-            Los hombres creen que las mujeres son peores que ellos y las mujeres creen que son peores los hombres, pero ambos se equivocan.

-            Una acción colectiva en la que creen todos los que en ella tienen parte, he aquí, me parece, una de las recetas de la felicidad.

-            El ideal del hombre es morir rico, aunque nazca pobre: este es el origen de todos los males.

-            Todas las mujeres pueden tener su momento fácil; de aquí el éxito amoroso de los hombres cuyo trato con las mujeres consiste siempre en intentar seducirlas.

-            Las mujeres abandonadas son las que simplemente aman; las conservadas son las que saben amar.

-            Perdonamos a los grandes del mundo porque han muerto, pero en la vida son imperdonables.

-            La vuelta a la normalidad es el esfuerzo realizado después de una guerra, para volver a las mismas condiciones que llevaron en ella.

-            El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta.

-            El amor entre un hombre y una mujer es el único amor que puede tener consecuencias desagradables para ambos.

-            La ley social puede conceder los mismos derechos a todos los hombres; pero la naturaleza no les concede jamás las mismas facultades.

-            El poco éxito de algunos médicos es culpa de sus clientes, si en vez de estar todos enfermos estuvieran todos sanos el éxito sería mucho mayor.

-            Más vale a un hombre tener la boca cerrada y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.

-            Mejor que mil frases compuestas de palabras vanas, vale una sola palabra sensata que oída da paz.

-            A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.

-            Ríete de ti mismo y te convencerás de lo poco gracioso que eres.

domingo, 28 de junio de 2026

LA VERDAD SIEMPRE EMERGE EN LA LUZ

 

Hay quien dice, y seguramente no le falta razón, que Trump sufre algún tipo de trastorno mental u otra enfermedad de característica similar o parecida, debido a la arrogancia que emplea sabiéndose el mejor, el más persuasivo y dominante, el que nunca se equivoca convencido de que su verdad es la auténtica razón.

Hay políticos que aspiran al poder para gobernar cuando en realidad pretenden sacar provecho económico, directa o indirectamente. Algunos son más propensos y permisivos: los que gozan de un carácter conservador basado en un objetivo de libertad capitalista tendente a la desigualdad y al lucro, y otros, los progresistas, abrazando una libertad social con tendencia a la equidad y el bien social.

De los españoles su puede decir, sin lugar a errar, que todos somos mestizos, pues en la Península Ibérica confluyeron y se asentaron diversas culturas y civilizaciones: íberos, celtas, celtíberos, fenicios, judíos, griegos, romanos, visigodos, suevos, vándalos, alanos, musulmanes, bereberes, sefardíes y todos dejaron sus huellas, por lo que cabe suponer que, salvo los vascos (posiblemente el único genuino idioma peninsular) seamos una mezcla de todos ellos.

¿Somos los españoles muy dados a generalizar?

No existen razones para afirmarlo, aunque, merced a la férrea dictadura sufrida, cuyos ecos aún nos retumban, tuviéramos que no individualizar las cosas y suavizar el lenguaje en evitación de algún tipo de reprensión. No obstante, nos queda lo aprendido en nuestra infancia: tratar de no molestar ni meter la pata o, por el contrario, complacer vivamente al mayor número de personas, toda vez que es más fácil no personalizar y difuminar la responsabilidad.

No es de personas inteligentes creer sin más o a pies juntillas, pese a que la fe nos asista y digan que mueve montañas. Renunciar a entender lo que sobrepasa al entendimiento es rendirse de antemano. Deberemos luchar cuando se trata de un asunto capital, cuando la cuestión merezca la pena, cuando nuestra vida esté en juego. Mientras tanto, hemos de saber que una sola verdad no existe, pues son muchas las existentes y todas quieren dominar en los corazones de los hombres. Sin embargo, cada uno de nosotros confiamos en que la nuestra es la legítima; eso sí, hasta que un desengaño o convencimiento nos lo corrige.

Somos únicos. No existe la igualdad, aunque la gente de a pie propaguemos que hemos de tender hacia ella o, al menos, gozar de las mismas oportunidades saliendo a competir desde el mismo sitio: algo virtualmente imposible. Hemos de saber que cada uno de nosotros tenemos alguna peculiaridad a descubrir o es ya conocida. Esta, nos hará más fuertes, importantes e influyentes si la potenciamos adecuadamente. No nos impacientemos y aceptemos las cosas como vengan buscando el camino propio que nos identifique y acertaremos, ya que la luz siempre emerge del mismo modo que la verdad.

jueves, 25 de junio de 2026

Hoy, un folio de Baltasar Gracián en el Arte de la Prudencia

 

Hoy, un folio de Baltasar Gracián en el Arte de la Prudencia.

 

Hoy todo ha logrado la perfección, pero ser una autentica persona es la mayor. Más se precisa hoy para ser sabio que antiguamente para formar siete, y más se necesita para tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo en el pasado. 

 

Carácter e inteligencia: los dos polos para lucir las cualidades; uno sin otro es media buena suerte. No basta ser inteligente, se precisa la predisposición del carácter. La mala suerte del necio es errar la vocación en el estado, la ocupación, la vecindad y los amigos.

 

No multiplicar por dos juna necedad. Es muy frecuente que para remediar un error se cometan cuatro. Evitar uno con otro mayor es como decir mentiras o necedades: para apoyar una se necesitan muchas más. Lo peor de un error es empecinarse; y mucho peor que el error mismo es no saber disimularlo. Una equivocación se paga con más equivocaciones. Hasta el más prudente puede tener un descuida, pero no dos, y más como accidente que como norma.

 

Ni del todo para sí ni del todo para los demás. Ambas cosas son una baja tiranía. Si uno quiere pertenecerse por entero, luego querrá poseer todas las cosas. Los que son así no saben ceder en lo más mínimo, ni perder nada de comodidad. No se ganan a los demás, confían en su suerte y tienen un falso apoyo. A veces conviene ser de los demás para que ellos sean de uno. Quien tiene un empleo público debe ser un esclavo público o “renunciar al cargo junto con la carga”, como dijo la vieja a Adriano. Por el contrario, otros son por completo ajenos: la necesidad siempre está en los excesos y aquí además es desafortunada. Estos no tienen ni un día ni una hora suyas: pertenecen por entero a los demás. Tienen sabiduría para todos e ignorancia para sí mismos. El prudente debe entender que nadie le busca a él, sino aprovecharse de él o de otro a través de él.

 

Hay que usar los medios humanos como si los divinos no existieran, y los divinos como si no existieran los humanos. Es una regla de un gran maestro. (San Ignacio de Loyola 1491-1556). No hay que añadir ningún comentario.

 

domingo, 21 de junio de 2026

REFLEXIONES EN VOZ ALTA

 

Jamás vi a un ser humano tan ansioso como él. Seguro que no duerme, ni descansa por lograr el poder. Vendería su alma al diablo, removería Roma con Santiago y no le importaría hacer las cosas más extrañas que le pidieran por conseguir su objetivo: ser el presidente del gobierno de España.

Dio un primer paso, en una noche de tempestades olvidadas, colaborando para eliminar al que fuera el presidente de su grupo político, sin importarle absolutamente nada; es decir, fue incapaz de ponerse en el lugar del jefe de su partido y se alió con los lamentos y maullidos de “la Gata de Chamberí” a fin de ocupar el puesto de presidente que para sí codiciaba. Y aquella negra noche se salió con la suya.

Luego, quiso lograr su segundo y máximo objetivo y a punto estuvo de lograrlo. Lo intentó, pero no pudo. Olvidó que la política es el arte de saber pactar, ceder y hacer falsos amigos, pero se sintió ganador y seguro para decirnos que “no lo fue porque no quiso”. Debió acordar con quienes mañana, posiblemente, tenga que hacerlo, pero no lo hizo. Tampoco hasta ahora ha aportado nada positivo en la oposición; al revés, carente de iniciativas e ideas continua siendo agresivo y abyecto, profiriendo descalificaciones e insultos al presidente de su nación dentro y fuera de España y nombró a lenguaraces voces pendencieras para que sin freno hirieran y socavaran la honorabilidad del presidente de España.

De continuar así, disparando y disparando sin tino, vaticino que no gobernará, ya que algo habrá que se lo impida. Sea por sus hipócritas soflamas reprobatorias, sus acusaciones infundadas, sus maldiciones y ofensas; sea porque ya se arroga la próxima victoria electoral; sea por encargar a los suyos vilipendiar con mayor fuerza y descaro o sea por lo que sea, justo será, en su caso, que reciba en abundancia lo que ha sembrado: impiedad e insolencia que lo avergüencen poniendo a la gente en su contra. Tomen nota: “quien a hierro mata a hierro muere”. “Cree el ladrón que todos son de su condición” y tengan cuidado, pues la licita ambición que muestra su semblante, es fiel reflejo de su impaciencia, cansancio y fracaso, algo que otros podrán aprovechar y será peor el remedio que la enfermedad.

Su prioridad no es nacional como la de sus aliados: un slogan afortunado, no me cabe la menor duda, pero ilegal. Su prioridad es personal por lograr ser el primer ministro del gobierno de España y mandar a sus aguerridos segundones a prejuzgar castigos brutales para sus iguales, imitando a los señoritos y terratenientes feudales de otra época que a latigazos crujían los huesos de sus trabajadores.

Por fin se quitó su careta hipócrita: la de que con Vox jamás pactaría. Ahora pacta y mañana también lo hará si es necesario, aun sabiendo que Vox es un partido político dictatorial y no democrático, que ignora los derechos humanos, persigue a emigrantes y homosexuales y está plagado de románticos de la violencia franquista y conspiradores enemigos de una España de todos, ya que se consideran ser los únicos y auténticos españoles de “raza” nacional. Eso sí, con capacidades para traicionar a las primeras de cambio al más pintado y usurpar su puesto, incluso con la violencia de las armas como antaño.

Ni unos ni otros son hermanitas de la caridad que traen luz a pobres y ancianos o limpian sus almas de pecados y fatigas, pues son descendientes y continuadores del “ojo por ojo y diente por diente”, de su fundador el que dijo que “la calle es mía”, de quienes fueron los dueños de España.

Todos nos merecemos una nación de acogida siendo buena gente. de una Patria en la que quepamos todos, de un destino de millones de turistas donde se pueda respirar paz y alegría, donde miles de emigrantes, tal como lo fueron nuestros padres, puedan ganarse la vida, crear riqueza y vivir en libertad.

 

jueves, 18 de junio de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

La imprenta es la artillería del pensamiento (Antoine de Rivarol)

Querer la misma cosa y no querer la misma cosa, esta es la verdadera amistad. (Salustio)

Esperar que los otros juzguen con sentido común es una prueba del que nos falta a nosotros (Eugéne O’Neil)

Pasa con la felicidad como con los relojes, que los menos complicados son los que menos se estropean (Chamfort)

Para el hombre, como para el pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno: su casa (Oliver W. Holmes)

La parte más filosófica de la historia consiste en dar a conocer las necesidades de los hombres (Voltaire)

Lo que el genio tiene de bello es que se parece a todo el mundo y nadie se le parece (Balzac)

En España sería millonario cualquier escritor, si le leyeran todos los que dicen que le admiran (Benavente)

Un gran hombre demuestra su grandeza por la forma como trata a los pequeños (Carlyle)

El honor de un hombre no está en manos de los demás, está en nosotros mismos y no en la opinión pública. No se defiende con la espada ni con el escudo, sino con una vida integra e intachable. (Juan Jacobo Rousseau)

El hombre es la medida de todas las cosas: de las que son, por cuanto son; de las que no son, por cuanto no son (Protágoras)

Si te dignas a guardarme a tu lado en el camino del peligro y de la osadía, si me permites que comparta contigo los grandes deberes de tu vida, conocerás mi verdadero ser (Tagores)

El mal es que las resoluciones más importantes se toman en la primera edad, destituida de ciencia y experiencia, cuando aún no fueran bastantes la mayor prudencia y la más sazonada madurez (Baltasar Gracián)

Nunca aconsejéis a un hombre que desconfíe de una mujer con la que ya está casado. Es demasiado tarde para él. (Byron)

La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance a convertirla en hecho (Balzac)

¡Qué grandes son las cosas en sus comienzos! Nunca en los principios hubo pequeñeces (Barbusse)

domingo, 14 de junio de 2026

¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ?

 

¿Estamos locos o qué?

Es acojonante que se juzgue a alguien por aceptar un trabajo y que, además, unos terceros ¡en su sano juicio! pidan para él una condena de cárcel como si fuera un asesino.

“Cree el ladrón que todos son de su condición”. Pues no. No somos iguales y los hay quienes no están en su sano juicio: deliran y su hedor rezuma odio y crueldad.

Pueden alegar, suponer, apuntar, sospechar, creer, decir e, incluso, probar, que fue colocado por enchufe al ser hermano de un presidente maligno al que desprecian, o por ser homosexual a los que, no hace tanto, encarcelaban, o por cualquier otra ocurrencia, dado su incapacidad de admitir que éste pueda tener méritos propios.

Recelo e imagino que todos los que piden cárcel para la persona referida son quienes se la merecen por malintencionados, poniendo a prueba a jueces de un tribunal que han de decidir, y por necios, intuyendo que les darán la razón. Simplemente, pensar en tal posibilidad y disparate, me resulta aberrante, demencial, bochornoso, terrible. Las malas artes de las personas acusadoras, sus ansias y deseos perversos por hacer escarnio y causar dolor, son tales, que les delata como puros profesionales de las delaciones continuas que practican, por lo que, conociéndolos, no se les debía admitir en más causas, pues consumen excesivos impuestos de los que reniegan

Pero ¿quiénes son? Son los enemigos de la democracia, expertos en husmear vidas ajenas contrarias a sus ideas, acudir a los juzgados con recortes de revistas, informaciones falsas, sospechosas y no contrastadas que, aun sabiendo que son trolas y mentiras, invocan a sus aparentes visos de verdad. Poco les importa el coste que suponga, pues sirve de propaganda para sus fieles adictos seguidores que enarbolan banderas franquistas y no soportan que no gobierne su clase social.

Quien justa o injustamente, en su caso, haya proporcionado el trabajo público a la persona que nos ocupa, sin respetar las normas de licitación y contratación correspondientes, con el fin de que todos no tengamos las mismas oportunidades para conseguirlo, puede, lógicamente, ser motivo de sanción o pena importante, pero nunca de cárcel. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

En fin, ¿en qué cabeza cabe un castigo para quien, en su caso, acepta un trabajo, sea el que sea, público o privado? Dictamínese la actuación penal de quien lo otorga, de quien incumpla la ley, pero jamás de quien lo demanda y lo acepta.

Castigar a quien quiere trabajar es castigar al sentido común y más en España, donde el enchufe ha sido, es y será alma mater del amiguismo – si Dios no lo remedia- y antítesis de la igualdad y justicia practicadas en especial por personas poderosas para, con un as en la manga, reclamar después el favor prestado con sus compensaciones correspondientes.

No quiero pensar en un Tribunal que condena sin pruebas, pues para mí sería un tribunal no solo injusto sino perverso. Y me pregunto: ¿qué clase de veracidad e imparcialidad puede tener una intuición? ¿Qué clase de hombre es capaz de saber la verdad que una intención o presentimiento encierran?

Juzgar es muy difícil, pero castigar sin pruebas es perverso y, en su caso, se exige una reparación. Imputar es muy fácil, pero penar siendo inocente es insufrible.

¿Contra quién se ha de actuar? ¿Qué castigo merece quien yerra?

 

jueves, 11 de junio de 2026

Un folio de pensamientos

 

El terror de los tiranos se convierte en crueldad (Casimiro Delavigne)

El pueblo que soporta una tiranía acaba por merecerla (Gabriel Alomar)

De los inventos de los mortales ninguno es más funesto que el dinero (Sófocles)

Las palabras que no se traducen en hechos pueden ser suprimidas por completo (Thomas Carlyle)

La guerra es un mal que deshonra la humanidad (François de Salignac)

Quien no tiene enemigos tampoco suele tener amigos (Baltasar Gracian)

Si hablasen solamente de lo que entienden, los hombres casi no hablarían (Arturo Graf)

Mostrarse celoso es confesar que se ama (Delphine Gay de Girardin)

La imposibilidad de probar que Dios no existe es la mejor prueba de su existencia (Jean de La Bruyére)

No hay conocimiento seguro sin experiencia (Séneca)

Más vale ser despreciado y saberlo, que vivir adulado y tenido siempre en desprecio (William Shakespeare)

El hombre educado es la caricatura de sí mismo (Friedrich von Schlegel)

Cuanto más altos tanto más debemos inclinarnos hacia nuestros inferiores (Cicerón)

Vuestra fama es como la flor, que tan pronto como brota, muere y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata (Dante)

Hay hombres que aman la guerra y el café sólo porque allí van sin la mujer (Maurois)

He tenido ocasión de observarle en el placer y en el silencio. Siempre está ausente (Anouilh

Dentro del sistema del poder absoluto), basta una voluntad para destruir un abuso; en el sistema de asambleas, se necesitan quinientas (Napoleón)

La realización del sentido propio, lo más profundo posible, pero siempre personal, 

El hombre puede llegar a no tener familia, pero empieza siempre por tenerla; en eso de la familia hay algo que no depende de uno (Noel Clarasó)

No nos hemos de dejar engañar por las malas acciones de la gente buena. Se puede ser bueno, misericordioso, desinteresado y ser capaz de una mala acción (Mauriac)

domingo, 7 de junio de 2026

Vasos comunicantes

 

No es lógico que en La Tierra exista una única creencia. Tampoco lo es que multitud de ellas (religiones y políticas) se propaguen como ahora, aunque cada uno de nosotros, en virtud de la fe e ideas que profesemos, elijamos las que más nos convengan. Política y religión son semejantes y cada persona con total libertad podrá apuntarse o no a una determinado credo y partido, al que a su juicio agrupe las tendencias más acordes y cercanas a las suyas o le inspire mayor confianza.

La confianza es, esencialmente, el valor más básico para tomar una decisión. Representa la fe y la esperanza personal que se comparte con mucha gente, aunque no esté exenta de riesgos. Una idea elegida y tomada por considerarse la mejor, se basa en los propios intereses  respecto a un bien particular o común y a las perspectivas que pueda reportar. 

Estamos viendo como la política y la religión tratan de acaparar hacía sí a la gente, a sus seguidores, al igual que hacen los negocios con sus clientes, proporcionando mercancías “buenas, bonitas y baratas”, y todo con el fin de ampliar clientela con la que obtener y ampliar sus beneficios, sin los que desaparecerían.

Transacciones de carácter económico que han de realizan mediante pagos y cobros, gastos e ingresos, nada prosaicos, ni amorosos, ni espirituales que hay que sintetizar en un inventario o balance que, por regla general, es desconocido por sus socios, simpatizantes y demás asociados, por muy curiosos que sean.

Imaginemos: ¿Cuáles son las mercancías y servicios que venden tales asociaciones? ¿Quiénes son las personas físicas o jurídicas propietarias? ¿Qué obligaciones y derechos tienen? ¿Por qué leyes se rigen su creación, disolución…?

La imaginación, además de poderosa, es muy amplia y cada uno de nosotros podemos responder de muy diferente manera a cada una de las preguntas citadas; sin embargo, no nos atrevemos por su dificultad a destacar muchas de ellas, cuando, en su mayor parte, son intangibles, sutiles y relativas, aunque nos conste que la riqueza -algo muy concreto y nada espiritual- es su denominador común.

Los unos alcanzarán el poder por el que luchan denodadamente: ¡por algo será! Los otros alcanzarán el cielo o la gloria, pero nunca lo sabremos. Lo que si queda en el imaginario del común de los mortales es que sus cuentas son desconocidas y opacas para sus fieles seguidores, beneficiándose de impuestos que otros entes, con inferiores beneficios, pagan.

¿No sería conveniente que informaran al público en general de sus actividades y de sus obras, de sus activos y pasivos económicos, de sus resultados financieros y el uso al que se destinan?

Política y Religión. Pilares de sentimientos sin sentido que nos traicionan, nos enfrentan y nos crispan pese a saber que la muerte a todos nos aguarda.

miércoles, 3 de junio de 2026

ELCONDE LUCANOR: Un folio de pensamientos

 

Un folio de pensamientos del Conde Lucanor

 

-            El más perfecto de los hombres es el que conoce la verdad y obra de acuerdo con ella.

-            Tonto es el que deja y pierde lo que dura y es inestimable por lo que necesariamente se ha de acabar.

-            No es inteligente el que cree entenderá lo que sobrepasa los entendimientos.

-            Necio es el que piensa que a él le pasará lo que no le ha sucedido a ningún otro: aún más necio es si por ello no se precave.

-            Aunque muchos son necios y no lo parecen, el que lo parece nunca deja de serlo.

-            Todas las cosas se terminan, duran poco, se conservan con gran trabajo y se pierden con mucho dolor; solo es eterno y perdurable lo que se hace por amor de Dios.

-            No es discreto el que solo sabe ganar dinero: lo es el que sabe valerse de él y disfrutarlo.

-            No es de estimar el que se limita a hablar con acierto y aconseja bien, sino el que obra con el mismo acierto con que habla.

-            En las cosas poco importantes, basta acierto en las palabras, pero en las que son realmente importantes se necesita que la ejecución sea también acertada.

-            Mejor es andar desnudo que cubierto de malas obras.

-            A quien es incapaz de enderezar al hijo de malas mañas y desvergonzado mejor estaría no haberlo tenido.

-            Más vale andar solo que mal acompañado.

-            Mejor es quedarse soltero que cargar con mujer porfiada.

-            No se hace dinero a fuerza de engaños, y si se hace no dura.

-            No se debe escuchar consejo en lo ajeno del que no sabe gobernar lo propio.

-            Unas cosas están cerca y otras muy lejos, pero conviene atenerse a lo cierto y seguro.

-            Por demasiada prisa o por negligencia obramos muchas veces mal; sabio el que procura evitar las dos.

-            El sabio sabe conservar lo que tiene y capear los tiempos borrascosos.

-            En mucho peligro y preocupación vive aquel que teme que sus consejeros se preocupen más de lo que les conviene a ellos que a él.

-            Quien siembra a destiempo no se maraville de que la cosecha no resulte buena.

-            Quin nos dice la verdad con cariño es porque nos quiere; quien nos lisonjea nos aborrece.

 

domingo, 31 de mayo de 2026

Sin alternativas

 

Dios existe, si bien no creo que sea tal como nos lo pitan las religiones. Dios está dentro de cada uno de nosotros, en nuestra propia conciencia, capaz de juzgar en silencio cada uno de nuestros actos. Una conciencia que no necesita de tribunales, ni de testigos, ni de que nadie ajeno a uno mismo pueda juzgarlos, pues se trata de la justicia divina, absolutamente imparcial y justa que, dentro de uno mismo, causa pesar o arrepentimiento, gusto o satisfacción hasta extremos insospechados. Eso sí, que nadie olvide que llegamos a la vida desnudos y que de ella nos iremos de la misma forma, se haga lo que se haga o piense lo que piense y dejará todo, aunque deseemos un imposible como el no depender de algo o de alguien y podernos valer por nosotros mismos.

Hechos, pensamientos, consideraciones que brotan aleatoriamente conforme a nuestras conductas dependientes de su importancia que desaparecerán o no al cumplir o pagar un determinado peaje que puede marcar nuestro devenir.

Una mente la nuestra nada asimilable a la motivación de una empresa cuyo único objetivo es su ánimo de lucro, de tal modo que en ella no se podrá encontrar la justicia divina. Esta despedirá a un trabajador aun estando de baja médica. Subirá un 0,25% las pensiones cuando el IPC se ha elevado en un 14,50%. Pagará un salario mínimo cuando con ese importe es imposible vivir dignamente. Permitirá que las iglesias (que ni comen ni beben) tengan miles de edificios para que los administren sin pagar impuestos, además de recibir generosas sumas de dinero para que no desaparezcan. No quitar impuestos a los pobres y si rebajárselos a los ricos. Permitir que el capital tribute menos que el trabajo. Que las herencias castiguen a unos más que a otros. Que se legisle en favor de los poderosos y en contra de los menesterosos. Que consientan la libre especulación y no la justa regulación, considerando las tendencias conservadoras que velan por intereses particulares y no generales, por los ricos y no por los pobres. Es más, se oponen a las subidas de los salarios mínimos generales, a las ayudas para los necesitados, a un ingreso mínimo vital para jóvenes indigentes, a que se eleven los importes de las pensiones de los jubilados y a todo cuanto beneficie a la clase humilde y trabajadora como si los empresarios no se revolvieran cuando tocan sus bolsillos. 

Entérense de cuánto ha subido la vida y los salarios. Compárese la diferencia económica abismal entre los patronos y obreros. No hay color. Las diferencias enormes nos llevaran a la ruina, a la confrontación, a ser los pobres más pobres y los ricos más ricos. Algo que los gobiernos habrán de mirar cuidando a todos los ciudadanos y, en especial, a los más vulnerables y necesitados para que no abandonen su condición de ciudadanos y dejen de ser lacra esclava.

Los partidos políticos no se han de oponer porque sí a todo cuanto su rival plantea, sin indicar otra alternativa. Eso les convierte en un partido parasito y rastrero, incapaz de ayudar, resolver o evitar una emergencia, pues prefiere ver caer a la gente en un agujero antes que evitarlo. Eso muestra desafección por los demás y viceversa, ansias de poder, egoísmo, bajeza de miras, despotismo y, lo que es peor, carecer de un plan que aportar, salvo la mentira, la insinuación, el insulto hasta que, por desgaste del oponente, a los votantes no le quede otra alternativa que aceptar su justicia divina,

miércoles, 27 de mayo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

. Es débil porque no ha dudado bastante y ha querido llegar a conclusiones. Unamuno.

. Querer la misma cosa y no querer la misma cosa, ésta es la verdadera amistad. Salustio.

. Los libros que el mundo llama inmortales son libros que muestran al mundo su propia vergüenza. Oscar Wilde.

. El lenguaje sirve para ahorrar el pensamiento: se habla cuando no se quiere pensar. Unamuno.

. Una discusión prolongada es un laberinto en el que la verdad pierde siempre. Seneca.

. El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano. Ganivet.

. Dickens es un ejemplo admirable de lo que sucede cuando un autor genial tiene el mismo gusto que el público. Chesterton.

. Todo es bello, o tiene belleza. Hay que hablar de un cerdo como de una flor. Jules Renard.

. No hay desgracia mayor que la del hombre que llega a creerse inteligente porque tuvo fortuna en sus negocios. Unamuno.

.  Los hombres civilizados y los que no lo son se imitan mutuamente, pero ninguno consigue copiar la perfección del otro. Noel Clarasó.

. Era una mujer mala. Todo el mundo lo sabía. Pero era joven, graciosa y pálida y se le perdonaban muchas cosas. Thomas Burke.

. Las opiniones nuevas son siempre mal vistas y a menudo combatidas, sin más razón que la de no ser usuales. John Locke.

. Con frecuencia una alegría improvisada vale más que una tristeza cuya causa es verdadera. Sepamos, pues, improvisar nuestra alegría. Descartes.

. De nada le sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlo. Caryle.

. Y, sobre todo, nada les puede enternecer. Esto es importantísimo; para triunfar en la lucha de la vida el hombre ha de tener o una gran inteligencia o un corazón de piedra. Goky.

. Los artistas son como los padres que tienen hijos hermosos. Los hacen sin saber cómo. D’Harcourt.

 

 

domingo, 24 de mayo de 2026

Parodia de la libertad

 

PARODIA DE LA LIBERTAD

Copio parte del escrito de Andrés Gil en el Diario el 17-12-25, que dice: “Estados Unidos vive desde su fundación la paradoja de la libertad entre quienes la disfrutan y los oprimidos que la anhelan; entre quienes pueden pagar un seguro médico y quienes no tienen sanidad en el país más rico del mundo; entre los que ejercen la dominación sobre el resto y quienes la padecen; y entre quienes son multimillonarios y tienen a los políticos en sus bolsillos a través de la financiación de sus campañas y quienes alimentan a sus familias con subsidios”.

La vida de cada cual, sea la que sea, es única para todos y, por tanto, merece la pena, a ser posible, no transitarla mal o de mala manera; algo que la mayoría de las veces no solo depende de uno, sino también de sus circunstancias. Algo muy similar ocurre con los pueblos, naciones y estados creados en una sola Tierra donde sus moradores nacen, se desarrollan y mueren.

Es cierto que “la verdad no siempre es hermosa y la palabra hermosa no siempre es verdad”; pues hay quien dice al presidente de España “hijo de puta” y, además, sea motivo de risas y mofas transformándolo en “me gusta la fruta”, cuando es un insulto dicho por una hija amante de la disputa. Todo ello se limita en algo muy generalizado y concreto: cumplir una orden permanente de hacer que Pedro Sánchez sea el culpable de todo cuanto de malo ocurre en España (*). Así dan suelta a la ambición de su único objetivo: ocupar el puesto que él ocupa, sea como sea, para ponerme yo. Y emplean falacias, tienden trampas en su contra e idean la canción de “Sánchez destitución”. Y confrontan sin presentar plan alguno, con bulos, medias verdades e, incluso, calumnias, dando pábulo a unos y otros a cometer maldades perversas como las corrupciones, ideadas por mentes depravadas y sin escrúpulos, capaces de hundir a pueblos y culturas como en la actualidad está sucediendo en EE. UU. donde lo que no sucede se inventa para un lucro personal, ya que, aunque zozobren los mercados, no pase nada.

¿Quiénes mandan en los medios de comunicación, en su organización y difusión? Me apunto a lo que un gran amigo mío dijo hace más de dos mil años: “El que esté libre de pescado que tire la primera piedra”.

Efectivamente, resulta difícil encontrar a un humano parecido a este amigo mío, ya que todos aspiramos, en su justa medida, a vivir bien, aunque algunos carezcan de mesura y ansíen el poder y la riqueza a toda costa, incluso vendiendo su vida al diablo basándose en un patriotismo miope, añejo y relapso cuando hoy ha de ser extensivo al orbe de La Tierra. Una Tierra no de patriotas de barrios, pueblos o nacionales cuando ésta se diversifica en la unión supranacional de estados representativos (EE. UU., C.E.E., etc.) cuyos habitantes hemos de unirnos para ser más semejantes para regular hambrunas, pobrezas, enfermedades, emigrantes,  injusticias, conocimientos,…, aunque la diversidad política local de pueblos, ciudades, comunidades, regiones y mini estados se mantengan  conservando las costumbres y creencias que no interfieren a la única Patria de todos: La Tierra.

 

(*) De la televisión, radio, periódicos, revistas, influyentes, medios digitales…, de hechos en España como la Dana, el Covi 19, la pandemia, el volcán, los incendios, los accidentes ferroviarios, la I.A., la meteorología adversa… y las imputaciones de Peinado, del fiscal general … esperando lo más que pueda pasar.

PARODIA DE LA LIBERTAD

 

Copio parte del escrito de Andrés Gil en el Diario el 17-12-25, que dice: “Estados Unidos vive desde su fundación la paradoja de la libertad entre quienes la disfrutan y los oprimidos que la anhelan; entre quienes pueden pagar un seguro médico y quienes no tienen sanidad en el país más rico del mundo; entre los que ejercen la dominación sobre el resto y quienes la padecen; y entre quienes son multimillonarios y tienen a los políticos en sus bolsillos a través de la financiación de sus campañas y quienes alimentan a sus familias con subsidios”.

La vida de cada cual, sea la que sea, es única para todos y, por tanto, merece la pena, a ser posible, no transitarla mal o de mala manera; algo que la mayoría de las veces no solo depende de uno, sino también de sus circunstancias. Algo muy similar ocurre con los pueblos, naciones y estados creados en una sola Tierra donde sus moradores nacen, se desarrollan y mueren.

Es cierto que “la verdad no siempre es hermosa y la palabra hermosa no siempre es verdad”; pues hay quien dice al presidente de España “hijo de puta” y, además, sea motivo de risas y mofas transformándolo en “me gusta la fruta”, cuando es un insulto dicho por una hija amante de la disputa. Todo ello se limita en algo muy generalizado y concreto: cumplir una orden permanente de hacer que Pedro Sánchez sea el culpable de todo cuanto de malo ocurre en España (*). Así dan suelta a la ambición de su único objetivo: ocupar el puesto que él ocupa, sea como sea, para ponerme yo. Y emplean falacias, tienden trampas en su contra e idean la canción de “Sánchez destitución”. Y confrontan sin presentar plan alguno, con bulos, medias verdades e, incluso, calumnias, dando pábulo a unos y otros a cometer maldades perversas como las corrupciones, ideadas por mentes depravadas y sin escrúpulos, capaces de hundir a pueblos y culturas como en la actualidad está sucediendo en EE. UU. donde lo que no sucede se inventa para un lucro personal, ya que, aunque zozobren los mercados, no pase nada.

¿Quiénes mandan en los medios de comunicación, en su organización y difusión? Me apunto a lo que un gran amigo mío dijo hace más de dos mil años: “El que esté libre de pescado que tire la primera piedra”.

Efectivamente, resulta difícil encontrar a un humano parecido a este amigo mío, ya que todos aspiramos, en su justa medida, a vivir bien, aunque algunos carezcan de mesura y ansíen el poder y la riqueza a toda costa, incluso vendiendo su vida al diablo basándose en un patriotismo miope, añejo y relapso cuando hoy ha de ser extensivo al orbe de La Tierra. Una Tierra no de patriotas de barrios, pueblos o nacionales cuando ésta se diversifica en la unión supranacional de estados representativos (EE. UU., C.E.E., etc.) cuyos habitantes hemos de unirnos para ser más semejantes para regular hambrunas, pobrezas, enfermedades, emigrantes,  injusticias, conocimientos,…, aunque la diversidad política local de pueblos, ciudades, comunidades, regiones y mini estados se mantengan  conservando las costumbres y creencias que no interfieren a la única Patria de todos: La Tierra.

 

(*) De la televisión, radio, periódicos, revistas, influyentes, medios digitales…, de hechos en España como la Dana, el Covi 19, la pandemia, el volcán, los incendios, los accidentes ferroviarios, la I.A., la meteorología adversa… y las imputaciones de Peinado, del fiscal general … esperando lo más que pueda pasar.