El terror de los tiranos se
convierte en crueldad (Casimiro Delavigne)
El pueblo que soporta una tiranía acaba por merecerla
(Gabriel Alomar)
De los inventos de los mortales ninguno es más funesto que
el dinero (Sófocles)
Las palabras que no se traducen en hechos pueden ser
suprimidas por completo (Thomas Carlyle)
La guerra es un mal que deshonra la humanidad (François de
Salignac)
Quien no tiene enemigos tampoco suele tener amigos (Baltasar
Gracian)
Si hablasen solamente de lo que entienden, los hombres casi
no hablarían (Arturo Graf)
Mostrarse celoso es confesar que se ama (Delphine Gay de
Girardin)
La imposibilidad de probar que Dios no existe es la mejor
prueba de su existencia (Jean de La Bruyére)
No hay conocimiento seguro sin experiencia (Séneca)
Más vale ser despreciado y saberlo, que vivir adulado y
tenido siempre en desprecio (William Shakespeare)
El hombre educado es la caricatura de sí mismo (Friedrich
von Schlegel)
Cuanto más altos tanto más debemos inclinarnos hacia
nuestros inferiores (Cicerón)
Vuestra fama es como la flor, que tan pronto como brota,
muere y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata (Dante)
Hay hombres que aman la guerra y el café sólo porque allí
van sin la mujer (Maurois)
He tenido ocasión de observarle en el placer y en el
silencio. Siempre está ausente (Anouilh
Dentro del sistema del poder absoluto), basta una voluntad
para destruir un abuso; en el sistema de asambleas, se necesitan quinientas
(Napoleón)
La realización del sentido propio, lo más profundo posible,
pero siempre personal,
El hombre puede llegar a no tener familia, pero empieza
siempre por tenerla; en eso de la familia hay algo que no depende de uno (Noel
Clarasó)
No nos hemos de dejar engañar por las malas acciones de la
gente buena. Se puede ser bueno, misericordioso, desinteresado y ser capaz de
una mala acción (Mauriac)
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