Nacerán de la misma manera que
nosotros surgimos; tan pronto la Evolución suba el leve peldaño que nos separa
para instaurar otra nueva clase de vida.
Antes, los de la cuarta, quinta o última generación que nos sucedan,
aturdidos y desfasados por la modernidad de su época o la nueva era, se estancarán en su comprensión aceptando sin saber lo qué perciben, leen o escuchan, para morir
de viejos como ahora.
A los nacidos en ese futuro que
presagio los llamaré “Ingenitos”, sucesores de la humanidad, con su misma
apariencia, pero imposibilitados de la fuerza, iniciativa e ingenio humano,
provistos -eso sí- de un enorme cerebro donde su mente funcione de otra manera,
basados en una I.A. (Inteligencia Artificial) prodigiosa o descontrolada, capaz
de generar sola, automáticamente, pensamientos o ideas virtuales para la
realización de cualquier cosa.
“Ingénitos” mentalistas nos
reemplazarán coexistiendo juntos con nosotros en La Tierra o fuera de ella, sustituyéndonos
como ultima inteligencia o Nueva Especie. Nosotros quedaremos limitados a su
servicio manteniendo la naturaleza que nos caracteriza: pensar, sentir,
guerrear, dominar o ser dominados por el poder de la violencia o del dinero, por
el engaño o la sutileza traicionera, por nuestra condición humana.
¿Cuánto falta para ello? ¡Nadie
puede saberlo! Sin duda es parte de la Evolución. Un proceso que, sin poder
detenerlo, sigue su marcha (de forma presurosa cada vez más) en aras al mal
llamado progreso. Un progreso que nos proporcionará al instante todo cuanto necesitemos
sin el más mínimo esfuerzo. Así, a nuestro paso, las luces se encenderán en la
obscuridad; mediante el QR del móvil compraremos cualquier cosa, en cualquier
sitio y momento, sabiendo precio, coste y cuando nos llegará; las presencias
virtuales y las comunicaciones al momento sucederán y los humanos, relegados a
un segundo plano, no mediarán en el fututo que los aguarda.
Mi caletre no consigue adivinar
ni retener otra cosa que no sea la Nueva Especie. La I.A. propiciará el salto
fatal que elimine a los humanos como clase superior en el tiempo que está por
llegar. Serán los “Ingenitos”, intelectos y virtuales, los que llaman a
nuestras puertas, a los que auguro un grado superior de perfección donde,
posiblemente, la mentira se rechace, el engaño y la corrupción desaparezcan y
se vislumbre el avance de un orden automatizado por la honestidad y el buen
hacer.
¿Eliminará esto los enormes
desequilibrios económicos de la humanidad? No. Se mantendrán lejos de mis
deseos, incluso cuando la Nueva Especie nos tabule y no podamos impedírselo al
igual que ahora nosotros, siendo la especie dominante, hacemos con otros seres
vivos: organismos, vegetales y animales no racionales. Entonces, aun sin haber
superado el castigo de la enfermedad, la pobreza, la ignorancia y la injusticia
a la que nos somete el odio y la riqueza del capital, la génesis humana será
mano de obra barata al servicio de los “Ingenitos”, esa nueva Especie
resultante, una vez el fino escalón de la Evolución siga su curso.