jueves, 30 de julio de 2026

Un folio de pensamientos anónimos

 

-            Con las personas que no puedes amar muéstrate siempre amablemente evasivo.

-            Tratar con gente es, probablemente, el mayor problema que se afronta, especialmente si se es un hombre de negocios.

-            Si la regla del arte es la belleza, tiene, como todas las reglas, una excepción: los retratos, en los que el artista no ha sido capaz de prescindir del parecido con el original.

-            El dinero no puede hacernos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.

-            La mayoría de los hombres no se oyen cuando hablan. Repetidles sus palabras cuando las acaban de pronunciar y no las reconocen.

-            Es difícil crear ideas y fácil crear palabras, de aquí el éxito de los filósofos.

-            Quien encuentra un amigo encuentra un tesoro, y quien encuentra un tesoro, encuentra muchos amigos.

-            ¡Cuánta grandeza tener la debilidad de un hombre y la serenidad de un Dios!

-            Lo verdaderamente mágico de nuestro primer amor es la absoluta ignorancia de que alguna vez ha de terminar.

-            No debemos nutrir en nuestro ser lo que está muerto. Dejad que arda el fuego hasta que no tenga nada con que alimentarse. ¡No conservéis nada que tenga que ser destruido!

-            La manera de ser de cada uno se ve muy bien por su forma de conducirse con los tontos.

-            Piense usted que siempre es más noble engañarse alguna vez que desconfiar siempre.

-            Los pedagogos americanos y rusos que esperan un progreso de la disminución de la importancia de la familia son más ciegos que todos los ciegos.

-            El amor del hombre es cosa distinta de su vida, mientras que el de la mujer es su vida entera.

domingo, 5 de julio de 2026

REVELACIONES ENTRE AMIGOS

 

Transcribo a continuación WhatsApp de un amigo y colega de pádel, de mí misma edad aproximadamente, haciendo alusión a tiempos pasados que nos tocó vivir.

“Efectivamente, -comenzó diciendo- nosotros somos de una generación puente entre el siglo XIX y el XXI.  He visto a mi madre cocinar con tablas en el fogón y usar el soplillo; usar bolas de carbón para la placa y petróleo para el infernillo. También he ido a la carbonería a por un cubo de picón para el brasero y me he lavado en un barreño. En casa teníamos una tinaja en la cocina con cantaros de agua de la fuente e íbamos a por hielo para la nevera y a por leche a la lechería”.

“Mi madre, no podía ir a misa sin el velo en la cabeza. ¡Ah!, y con rebeca. Las viudas guardaban dos años mínimo de luto (negro riguroso) y, apenas, sin salían de casa. Para hablar por teléfono nos daban hora para una conferencia y tenías que ir a la casa de teléfonos a la hora señalada”.

“El practicante nos pinchaba a todos con la misma aguja, una vez la quemaba con alcohol. En el cole he escrito con palillero y plumilla, la que mojaba en el tintero del pupitre. Hice quince meses de “Mili”: tres en Viator -Almería- y doce en África.”

“La verdad es que todo lo anterior no puedo calificarlo de nostalgia, pues son tan solo recuerdos de hace muchos años; tampoco me atrevo a asegurar que el tiempo pasado fue mejor; al revés, soy un convencido de que “la educación silenciosa”, la que todos los niños aprendemos en casa, es hoy más sensata y menos dictatorial en todos los sentidos. Vivimos mejor, con más salud y medios y, aunque la pátina de humanidad vaya chafándose al ser la pasta lo que prima, la conciencia política que ahora se adquiere nos permite respirar libertad de la que entonces en España carecíamos. Tan fácil, como que tú y yo podemos manifestarlo sin que nos metan presos. Sinceramente, creo que en la actualidad es mucho mejor que antes, sobre todo, porque tenemos pádel: ja, ja, ja.”.

“Hasta pronto. Mientras tanto, recibe un abrazo, desde la Coruña, de tu amigo…”.

Cuando nos volvamos a ver -hasta primeros de agosto no será-, le contaré a mi amigo algo que ignora de mí. Le diré que: “Con trece años me marché a Francia con mi madre a vendimiar. Regresamos a España y tres años después tuve que emigrar a Maracaibo para ganarme la vida, dejando a mi madre viuda en casa con los tres hermanos que me seguían en edad. Allí aprendí un oficio relacionado con frigorías y aire acondicionado, pude enviar dinero a mi madre querida y volver a España cinco largos años después para montar un negocio. No vale querer o no querer, hay que adaptarse y aceptar lo que toque, haciendo frente honestamente a las circunstancias que lleguen y siendo una buena persona.

Que nadie ahora me venga con “la prioridad nacional” (canalla, racista e ilegal) añorada por fanáticos, homófobos y nostálgicos franquistas olvidando que el lugar de nacer no se elige, que la Tierra donde vivir es solo una y que el hambre, como la fe, mueve montañas. 

jueves, 2 de julio de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS ANÓNIMOS

 

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS ANÓNIMOS

-            La única verdadera y profunda felicidad del hombre es esta que puede esperar la muerte.

-            Puede uno amar sin ser feliz, puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.

-            Quiero proporcionar alegría a los pobres, ésta es la penitencia que he de hacer por mis pecados.

-            El amor es lo más parecido a la guerra, y una guerra en la que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.

-            Lo mejor es darles a los demás un papel agradable en la vida, para que lo representen bien.

-            Los hombres creen que las mujeres son peores que ellos y las mujeres creen que son peores los hombres, pero ambos se equivocan.

-            Una acción colectiva en la que creen todos los que en ella tienen parte, he aquí, me parece, una de las recetas de la felicidad.

-            El ideal del hombre es morir rico, aunque nazca pobre: este es el origen de todos los males.

-            Todas las mujeres pueden tener su momento fácil; de aquí el éxito amoroso de los hombres cuyo trato con las mujeres consiste siempre en intentar seducirlas.

-            Las mujeres abandonadas son las que simplemente aman; las conservadas son las que saben amar.

-            Perdonamos a los grandes del mundo porque han muerto, pero en la vida son imperdonables.

-            La vuelta a la normalidad es el esfuerzo realizado después de una guerra, para volver a las mismas condiciones que llevaron en ella.

-            El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta.

-            El amor entre un hombre y una mujer es el único amor que puede tener consecuencias desagradables para ambos.

-            La ley social puede conceder los mismos derechos a todos los hombres; pero la naturaleza no les concede jamás las mismas facultades.

-            El poco éxito de algunos médicos es culpa de sus clientes, si en vez de estar todos enfermos estuvieran todos sanos el éxito sería mucho mayor.

-            Más vale a un hombre tener la boca cerrada y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.

-            Mejor que mil frases compuestas de palabras vanas, vale una sola palabra sensata que oída da paz.

-            A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.

-            Ríete de ti mismo y te convencerás de lo poco gracioso que eres.