viernes, 13 de marzo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

. No te conviertas en retórico. Lee el código civil. Esto te salvará de hacer frases. (Maurois).

. El hombre mejor para el hombre y el hombre mejor para la mujer no coinciden. Hay vehementes sospechas de que no han coincidido nunca. (Anónimo).

. Un hermoso final es lo único que se le puede quitar a un hombre de grandeza de raza. (Spengler).

. El principio plebeyo de la igualdad es la sustitución de la calidad por la cantidad y de la capacidad odiada por el número. (Spengler).

. El principio de un gran árbol es una semilla. (Meidani).

. El deseo de vivir prolonga la vida. Todos los médicos saben que los enfermos que no tienen a su lado ni mujeres ni amigos que les atormenten, sobreviven a casos desesperados, únicamente porque esperan todavía. (Lord Byron).

. Todo hombre que se pone a la cabeza de una rebelión contra un gobierno establecido, se juega la cabeza. (Thomas Babington).

. Es preciso elegir por mujer a aquella que se escogería por amigo si fuera un hombre. (Joseph Joubert)-

. La resignación es un suicidio cotidiano. (Honorato de Balzac).

. Los que creen que el dinero lo hace todo, están sin duda dispuestos a hacer todo por el dinero. (Beauchérie).

. El hombre solo es fuerte por la unión y feliz por la paz. (Conde de Mirabeau).

. El estilo que tiene resonancias excesivamente bellas, caduca. El tiempo conserva mejor lo que es algo seco. (Chardonnne).

. El esplendor de una reputación es como un espejo al que el leve vaho apaga en un instante todo su brillo. (Louis Bourdaloue).

. Se ama más a los nietos que a los hijos. Es que uno sabe con bastante exactitud la ayuda que consigue de su hijo, la suerte y el mérito que tiene, pero espera y confía en su nieto. (Montesquieu).

. La imbecilidad es una roca inexpugnable: todo el que toca contra ella se despedaza. (Flaubert).

. La suma de aquello que tiende a la felicidad el hombre es la buena elección de mujer. (Philip Massinger).

. La auténtica verdad es aquella que a uno y a los demás les procura el bien. (S. Lorca).

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