domingo, 29 de marzo de 2026

Congreso y Clero

 

Señores diputados (congresistas, senadores, responsables políticos) les rogaría ordenen a quien corresponda (imprentas, papelerías, fotocopiadoras) que las listas electorales de todos y cada uno de los partidos que se presenten a cualquiera elección política, las hagan en papel menos áspero, más sedoso y aprovechable, diseñado con formas y medidas adecuadas para que, sin daño alguno, los votantes podamos limpiarnos el culo con ellas a la hora de hacer nuestras necesidades. Lo indico con el fin de que en algo les podamos estar agradecidos.

No les importe a sus señorías ser unos impresentables para el público en general dada la unánime forma del pensar del pueblo que les vota, estimando que son un “san para mí que los santos no comen”, con capacidad para emplear doble vara de medir; es decir, ustedes y los suyos son inocentes, no tienen culpa alguna y todo lo han hecho bien mientras no se demuestre lo contrario. Los otros, son los culpables que lo hacen todo fatal y, además, exigen sus cabezas y la renuncia de su cargo para ocuparlo ustedes. Todo ello en unas cámaras que más parecen cuadras por los rebuznos que en ellas se oyen.

Un indecente, como la mayoría de ustedes, también ha de ser Dios, necesitado de terceros para hablar y comunicarse con todos nosotros, sus humanos servidores. Unas raritas personas como los Rabinos, Papas, Ayatolas, … y cuantos les siguen en el escalafón, uniformados como militares y vestidos de distintas maneras como lo hacen jueces y letrados. Un Dios que ordena ser interpretado como si fuera un general mudo dirigiendo a sus mandos superiores e intermedios (estudiosos de la fe y el dogma contrarios a la ciencia y a las leyes naturales) para que éstos, a golpe de trompeta, dirijan las tropas humanas, en su particular beneficio.

Advertimos a todo fumador empedernido que nos costó muchísimo quitarnos del tabaco, pese que nos dijeran que atentaba a nuestra salud y bolsillo. Es más, una vez conseguimos dejar de fumar, fuimos perseguidores por otros fumadores como hizo San Pablo con los cristianos; sin embargo, al contrario de tan insigne romano, no nos convertimos en comerciales de los estanqueros como él lo fue del cristianismo hasta convertirlo en religión y ostentar más poder que los reyes, aun sin conocer a Cristo, amigo de pobres y menesterosos. Un cristianismo combatiendo en las Santas Cruzadas, creando Autos de Fe con la Santa Inquisición echando leña al fuego, bendiciendo negocios, vendiendo bulas e indulgencias, perdonando los pecados, anunciando milagros, castigos eternos, prometiendo misterios y dones, elevando a los altares a santos y, mediante ritos y costumbres, sembrando consuelos y esperanzas para manejar enormes patrimonios y riquezas.

Los nombrados trepadores tienen ganancias para sí y los suyos. Son modelos de cómo no hacer las cosas con rigor y esmero, aunque sepamos que en toda regla hay excepción. La generalidad apunta que el mayor castigo y dolor suceden cuando a uno le rascan los bolsillos y la mayoría de los curas y sus señorías los tienen rotos.

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