. Los médicos envían a los enfermos a los balnearios, no
para curarlos, sino para quitárselos de delante. Santiago Rusiñol.
. Cualquier ayuda que podamos prestar a otro en este mundo,
es una deuda contraída con él. Ruskin.
. Es terriblemente fácil quebrantar la fe de un hombre en sí
mismo. Aprovecharse de esto para destrozar el alma de un hombre es obra
diabólica. G.B. Shaw.
. El pueblo comprende más pronto el lenguaje de las pasiones
que el de la razón. Jaime Balmes.
. El hombre es el forjador de su propio destino. G. Krikel.
. Con una naturaleza confortable, la humanidad no hubiera
inventado nunca la arquitectura. Oscar Wilde.
. Si uno logra un poquitín de algo enseguida surge algún
envidioso. Wilhelm Busch.
. El orgullo del corazón es el atributo de los honrados, y
el de las maneras, el de los tontos. Charles Pinot Duclos.
. La necesidad es la madre de las artes, pero también es la
abuela de los vicios. Jean-Paul Richler.
. La riqueza y la gloria son como el agua del mar. Cuanto
más se bebe, tanta más sed se tiene. Arthur Schopenhuer.
. Lo que prevemos, raramente ocurre: lo que menos esperamos
es lo que sucede realmente. Benjamín Disraeli.
. La Naturaleza no es más que una poesía enigmática. Miguel
de Montaigne.
. No se encuentra nadie tal malvado que sea incapaz de hacer
algún bien. Francisco Guicciardini.
. Es muy difícil hablar un rato del prójimo sin acabar
criticándolo. Marie Charlotte.
. La reputación es espejo cristalino, cualquier vaho la
empaña. Fco. M. de Melo.
. Las mayores dificultades están donde no las esperamos. J.
W. von Gothe.
. El hombre orgulloso es dificilísimo de contentar, porque
siempre espera demasiado de los demás. Richard Baxter.
. Los puestos de responsabilidad hacen a los hombres
eminentes más eminentes todavía, y a los viles, más viles y pequeños. Jean la
Bruyére.
. Un alma grande está muy por encima de la injuria, la
injusticia y el dolor. Jean de La Bruyére.
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