jueves, 30 de abril de 2026

Un folio de pensamientos. Hoy con cuatro párrafos de Baltasar Gracián.

 

Un folio de pensamientos.

Hoy, con cuatro párrafos de Baltasar Gracián

 

Saber retirarse cuando se está ganando. Es lo que hacen los jugadores profesionales. Tan importante es una lúcida retirada como un ataque esforzado. Hay que poner a salvo los éxitos cuando hubiera bastantes, incluso cuando fueran muchos. Un éxito continuado fue siempre sospechoso; es más segura la buena fortuna alterna; y si tiene algo de agridulce se disfruta más. Cuanto más corren los éxitos atropellándose, tienen mayor riesgo de resbalar y dar al traste con todo. A veces se recompensa la brevedad de la duración con la intensidad de la suerte. La fortuna se cansa de llevar a uno a cuestas durante mucho tiempo.

 

Sentir con los menos y hablar con los más. Querer ir contra corriente hace imposible descubrir los engaños y es peligroso. Sólo Sócrates podría hacerlo. Disentir se considera un agravio, porque es condenar el juicio ajeno, los disgustados se multiplican tanto por quien ha sido criticado como por quien lo ha aplaudido. La verdad es de pocos, pero el engaño es tan común como vulgar. No se puede conocer al sabio por hablar en público, pues no habla allí con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo en su interior. El cuerdo huye de ser contradicho tanto como de contradecir: rápido en la censura, es lento en publicarla. El sentir es libre: no se puede ni debe violentar; se retira al refugio del silencio y si a veces se expresa es al amparo de pocos y cuerdos.

 

Corregir su antipatía. Solemos aborrecer de modo gratuito, incluso antes de conocer las supuestas cualidades. Y a veces esta innata y plebeya aversión se atreve con los hombres eminentes. La cordura debe corregirla, pues no hay peor descredito que aborrecer a los mejores. Lo que tiene de superioridad la simpatía con los héroes, tiene de desdoro la antipatía.

 

Saber usar evasivas. Es el recurso de los prudentes. Con la galantería de un donaire suelen salir del más intrincado laberinto. Con una sonrisa, airosamente, se evita la contienda más difícil. El mayor de los grandes capitanes fundaba en esto su valor. (Se refería al Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba -1453-1516-).

 

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