martes, 20 de marzo de 2018

NOTICIAS NO HIPOTÉTICAS


La sanidad pública en Toledo capital, la sanidad de todos, funciona de pena.

Listas de espera interminables. Consultas abarrotadas, voces, carreras, agobios. El caos es lo normal. Los funcionarios estresados con tan excesiva carga, rayados, la mayor parte de las veces,  olvidan modales y educación.

Por regla general, en especialidades no atienden los teléfonos para nada, ni siquiera para dar citas como está previsto y se anuncia. En algunas, ni yendo en persona, las dan. Suponemos que temen la queja del paciente, su oposición, su comentario... Pero no. Sin avergonzarse ni ponerse coloraos, les oiremos decir que enviarán una carta indicándola. Carta que, al cabo de un tiempo (incapaces de prever) se recibirá en casa haciendo saber: lugar, fecha y hora para que la persona se presente. ¡Ah! ¡Pero sólo para determinar la cita definitiva!

Sí. Lo ha leído bien. Entonces, pasados seis meses o Dios sabe cuándo, podrá poner reparos al día u hora, que acordarán. Llegada la cita le verá el mismo o un nuevo especialista que informará lo que tiene, recetará o prescribirá rehabilitación, cura, intervención, etc., en cuyo caso, tendrá que volver a recorrer los pasos antes andados, por un camino lleno de minas,  contratiempos y burocracia exentas de responsabilidad, para conseguir, finalmente, nueva cita  siguiendo la mencionada hériga hospitalaria toledana: Impotencia. Mal humor. Continuar el peregrinaje por el desorden y el barullo. Perder los nervios, dar un portazo y mandar a los no culpables a hacer puñetas. Marcharse a casa a ver si los dolores remiten, la muerte llega y deja de penar con tan estériles esperas. Acudir a la medicina privada u otras alternativas que le calmen y le saquen los cuartos.

Es una lucha exagerada y desconocida entre un ambiente de amabilidad enrarecido que origina sudores, malas viles y dolores de cabeza, que la gente elude saturando las urgencias y los sanitarios ahuyentando a los enfermos. Éstos van a un centro privado, aseguradora o curandero si tienen posibles y aguantan si carecen de ellos o acuden a un barato, tratando de paliar sus achaques de no haber muerto antes. En cualquier caso, unos y otros, aligeran las listas de espera beneficiando a la seguridad social para que algún responsable lo anuncie a bombo y platillo y lo celebre descorchando una botella de cava. Mientras tanto, sin demora, se pagan los impuestos, que no esperan, y sus recargos crujen con saña, para que, entre otras cosas, cobren puntualmente los que tan primorosamente gestionan la sanidad jugando con la salud de la gente. Gente que, como no tiene otra cosa que hacer, se entretiene en consultas y pasillos de hospitales, criticar la sanidad y poner verde  a  políticos y mangantes.

Obsérvese que a los responsables (políticos, gobernantes, dirigentes…) les importa un bledo lo que pasa, ya que no guardan listas de espera y carecen de tales problemas; eso sí, reciben, (y lo saben) una sarta de maldiciones de los que únicamente les queda la esperanza de aguardar su bocao, que nunca llega o, la mayor parte de las veces, olvidan. Así que, desde estas líneas, sugiero a todos los votantes que anoten ya, el día de las próximas elecciones y el nombre del partido político, responsable de cuanto antecede en su comunidad, para que claven su dentellá  no votándolo y advirtiendo de su pésima gestión. Remediará, al menos en parte, la injusticia que emplean con la salud de sus enfermos. Téngalo en cuenta, que no es poco, y no crean en las promesas que hagan, ya que desatienden lo más esencial para la vida: la salud.

Por cierto, yo ya lo hice y lo anoté. ¡Qué los que mandan en CCLM esperen sentados mi voto!

domingo, 11 de marzo de 2018

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES


El presente blog de CIUDADES OCUPACIONALES que nos ocupa (ya va para siete años) fue voluntariamente iniciado con la pretensión de que su contenido, gobernado por una escritura subjetiva como  no puede ser de otra manera, se convirtiera en un innovador Sistema social pensado para la búsqueda de la felicidad del hombre; sustentado en la igualdad de oportunidades, la democracia, la justicia, el respeto, la libertad y el pleno empleo, sin cuyos fundamentos la vida quedaría coja o desvalida. En él se han vertido principios e ideas; opiniones y juicios; anotaciones y comentarios; temas y cuestiones en definitiva, ajustados o no a las  circunstancias del momento, en aras a perfeccionar aspectos, opciones o expectativas sociales, tratando siempre a las personas con respeto (como nos gustaría que a nosotros nos trataran), dando pie a debatir discrepancias, a concertar acuerdos objetivos que nos enriquezcan y nos hagan mejores, dentro de la complicada sociedad en la que nos movemos.

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES no es que las personas sean iguales (algo imposible) sino la posibilidad de que todas ellas tengan las mismas opciones y derechos en sus vidas y acceder de igual forma a conseguir un determinado fin. Hay muchas razones para no alcanzar éste, pero ninguna para que LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES no se dé, ya que todo es susceptible de innovarse como hemos hecho desde que el homínido tuvo capacidad de raciocinio y juicio transformando las cosas, salvando los obstáculos hasta llegar a hoy, donde el consenso se abre paso para desterrar los errores del ayer e ir avanzado en paz y con justicia, pese a la máxima población existente.

LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES se puede conquistar (todos nacemos en cueros) si se anulan privilegios, trabas, barreras y si así lo dice la Ley que hay que cumplir. ¿Cuáles son los escollos a salvar? Los poderes del Estado han de ser independientes y todos los ciudadanos iguales ante la Ley, pero por encima de ello incluso, ha de prevalecer que los citados ciudadanos posean LA MISMA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES. 

En España, no es de recibo que existan poderes permitiéndose y consintiendo, tanto a personas físicas como a jurídicas, incumplir lo antes citado. Las Comunidades autónomas, los Ayuntamientos, han de ponerse de acuerdo para que en su territorio cualquier residente pueda sin traba alguna trabajar, estudiar, acceder a la sanidad, a la justicia, a la seguridad pública, etcétera, como dice la Constitución y no al revés como sucede.

La ley ha de ser clara y no expresar contrariedades, especialmente, en lo referido a lo público que es de todos. Asignar salarios diferentes a las mismas funciones no tiene sentido (e inmoral cuando se auto-asignan). Practicar otra lengua distinta al español para trabajar o aprender en las escuelas carece de recorrido (y, si se exige, irracional e insolidario). No tener iguales libros de texto en la formación primaria y secundaria, como no saber inglés en ciencias, es de locos y disgregador (a veces, doctrinario). Arbitrar iguales impuestos comunitarios con porcentajes distintos es injusto y tendencioso (cuando no sectario).No disponer de una tarjeta sanitaria única, para ser fácilmente atendidos en cualquier parte de España, es asombroso e inaceptable (modelo de incapacidad). Eludir un mando único coordinador de las fuerzas del orden, bomberos, equipos de salvamento, es una temeridad cuando no irresponsable y así podríamos seguir con otros asuntos. Es preciso optimizar pues, recursos, conductas y rivalidades de nuestras instituciones autonómicas; que implanten las mejores e iguales condiciones en beneficio de todos: unificando compras, que las abarate; enseñanzas, que no adoctrinen a los niños; trabajos, que no explote a la gente; residencias, que los mayores gocen y otras cuestiones para aprovechar sinergias que ahora, sin debatir, se desprecian separando a los ciudadanos, acusando sus diferencias, y olvidando que la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES que hombres y mujeres merecen puede alcanzarse

jueves, 1 de marzo de 2018

¿ERRAR? ¿SOÑAR?


Seguro que existen tantos nacionalismos como ideas únicas tratan de imponerse por un grupo sobre otro, sin que ninguna de ellas, por sí sola, pueda ser respetable. Los hombres jamás serán homogéneos, ni ningún nacionalismo, por muy radical que sea, podrá imponerse a los demás. El nazismo trató de aniquilar a los judíos y éstos no toleran que un no nacido de madre judía se considere judío como ellos. Pertenecer a la humanidad es lo que importa y no las ideologías, circunstancias, lenguas, inclinaciones o estigmas con los que se crece. Pensemos en los animales sin “nuestra” capacidad de hablar, de razonar, de llegar a acuerdos o de superar sus instintos recluidos en una espiral sin salida. Pensemos en que los principios y creencias pueden alterarse, mezclarse o desaparecer, pero no así la condición humana. Compartir una identidad, un lenguaje, un convencimiento o una obsesión no es lo esencial, ni siquiera respetable, si por encima no está la capacidad de ser humano, aunque, posiblemente, encerrada en una esfera de la que sólo otro ser superior pueda escapar. 

La mayoría de las veces damos importancia al lugar donde nacimos o habitamos haciendo de ello una debilidad o fortaleza que siempre nos acompaña. Pero observemos como, por ejemplo, los andaluces que emigraron a Cataluña se tornaron en independentistas; como seguidores del R. Madrid C.F. se identifican con colores o la ciudad que los representa, aunque  sus jugadores sean de nacionalidades e interés distintos; como, en otro tiempo, la poderosa religión cristiana (hoy segregada en grupos variopintos) fue perseguida y tachada de secta vulgar y gente peligrosísima. No podemos obstinarnos en seguir lo que siempre ha sido porque, tal vez, ni siquiera existió o nunca fue como creímos. Creer no es ley y menos aún justicia; sólo es una suposición que conviene ratificar a menudo. Pertenecer a un grupo, a una comunidad, sin más argumentos que considerarla nuestra o, sencillamente, porque sí, es uno de los errores que se cometen olvidando sus orígenes o cómo ha llegado a lo que es.

En este país hay personas decisorias en instituciones que, sin tener en consideración cuanto antecede, llegan a un nacionalismo extremo, de tal suerte, que su miedo les obliga a pensar que la libertad otorgada  (que ellos no se permiten) vulnera el respeto de las personas cuando en realidad son opiniones e ideas sobre las cosas que, como todas ellas, son cambiantes. Su excesivo celo nacionalista abruma a cualquier otro más moderado. Tal es así, que desde hace tiempo la libertad en España está retrocediendo a pasos agigantados, por lo que la democracia sigue sus pasos e, insegura, se acerca a una sociedad tutelada con leyes pusilánimes. Baste observar la inviolabilidad del rey, una persona de carne y hueso, con sangre plebeya, con pulsiones humanas y errores capitales que, como la mayoría, sería incapaz de lanzar la primera piedra por estar libre de pecado. Ni siquiera habla ex cátedra, ni aplica dogmas porque sabe que la ofensa  a los sentimientos religiosos es una falacia, ya que nadie la puede demostrar, y menos aún, la persona jurídicas (cofradía, asociación…)  desprovista de sentidos. No hay duda que es algún radical nacionalista (monárquico, religioso…) que tira la piedra y esconde la mano entre una multitud de seguidores que callan y lo secundan. ¿Y qué decir de la incitación al odio? Quien odia: sufre, tratando de vengarse. La persona odiada ignora que lo es y más, si es un ente o sujeto virtual, exento de placer y dolor. Por tanto, es sólo una ocurrencia o juicio de valor emitido, más o menos afortunado, en medios de escasa difusión (digitales por lo general) para ser secundado; algo parecido al proselitismo de partidos políticos, religiones o grupos de otro tipo, dando a conocer sus bondades y atacando a su competencia para crear opinión y obtener votos favorables o el beneplácito de la gente. Intuya ¿por qué algunos londinenses  exhibieron lazos amarillos a lo Guardiola? Prohibir castiga y expande; la libertad responsabiliza.

martes, 20 de febrero de 2018

EL GERMEN DE LAS COSAS

Desde hace tiempo alguien me aseguró: “la cabra cambia de pelo, pero no de leche”. A partir de entonces tal sentencia vino a provocar en mí, con cierta frecuencia, reflexiones sobre el origen de las cosas sin que aún hoy haya conseguido averiguar nuestros inicios, ni siquiera sospechar si algún humano carece de ombligo y me fuerce a creer en otra especie de animal distinto al que todos somos o conocemos. Así que, vengamos de Dios directamente o del chimpancé (a su imagen y semejanza o por el origen de las especies) gozamos de la facultad de razonar, decidir y actuar libremente (al día de hoy y desde nuestro comienzo) para ponernos de acuerdo o provocar una catástrofe.

Me da la sensación que los humanos pensando irracionalmente (si es que esto puede hacerse) llegamos a la conclusión de que “todo vale”. Pero actualmente, con tantos miles de millones de seres hablantes en el mundo, esa absoluta libertad (por la que cada cual hace lo que quiere) será más responsabilidad,  ya que vivir igual, que cuando  eran unos pocos, es imposible. Los territorios, los climas, las circunstancias, las normas que se establezcan nos marcarán y sus huellas nos harán aparentemente distintos, enfrentando nuestras psiquis a indagar si es el destino está escrito de antemano o el camino por el que discurrimos nos hará llegar hasta él.

Pensemos: nuestra herencia genética, desde el primer homínido, evolucionó (sin que Dios interviniera, lo que me inclina a asegurar que del mono venimos) mezclando por la mitad el genoma del macho y la hembra. Ello es suficiente para afirmar (al contrario del dicho con que iniciamos) que la cabrá cambia de pelo y de leche aunque, tal vez, esta última se note menos. Así es como evolucionamos y nos multiplicamos siendo las condiciones de vida cada vez más propicias. Y lo seguiremos haciendo hasta extinguirnos como especie, consecuencia de un futuro impredecible, que nadie podrá, o no, achacarlo a un destino marcado.

¡Hay tantas y tantas cosas por descubrir! Unas, exteriores, se perciben más fácilmente; otras, internas, apenas si el propio interesado las advierte. 
Hay una, sin embargo, la referida a que “no hay efecto sin causa”, que inquieta a muchos y permite tranquilizar a los incrédulos de un más allá terrorífico o placentero, dejándose llevar por los hilos invisibles de los sentimientos del mal y del bien que albergan en su caletre, en el convencimiento de que cada cual gozará o sufrirá de conformidad con los actos realizados.  El tiempo pues pasará convirtiéndonos en humanos muy diferentes a como fuimos, tanto física como intelectualmente, guardando en un mismo saco las prohibiciones y los efectos que nos hacen iguales colectivamente (nacionalismos, patriotismos, independentismos, racismos, xenofobias, miedos al diferente, identidades, ignorancias…) que afloran en crisis y dificultades.

El juego por averiguar la génesis de las cosas (costumbres, tradiciones, religiones, políticas, trabajos…) resulta interesante y más si se comprende sin permitir que impulsos o habladurías nos engañen. A veces, cuesta trabajo y se renuncia a ello, pero casi siempre divierte y se aprende que, desde épocas remotas, todos los modos son artificiales, creados por los humanos por mucho que alguien esté interesado en hacernos creer que son genuinas.


Así por ejemplo, si profundizas, sabrás que el partido en el poder que nos gobierna (el PP) es originario de memes franquistas totalitarios, con un tal Fraga a la cabeza. ¿Qué viene a mostrar  tal origen aunque nada asegure como la frase “la cabra cambia de pelo, pero no de leche”? Una evidencia que no se ve, que se oculta a la gente y está latente. A  la larga, resucita, y su miedo corta la libertad (esencial en democracia) o, poco simboliza, y deja las cosas como están. 

viernes, 9 de febrero de 2018

UN PEQUEÑO RELATO REAL

Después de volver de un largo viaje allá por el mes de Septiembre de 2017, los brazos le duelen intensamente a Pilar, en especial el izquierdo, a la altura del hombro.  Alarmada, ciertamente, va a ver a su médico de cabecera, un señor paciente y muy afable, ya que piensa que la Seguridad Social es estupenda y no necesita de un seguro privado que, por otra parte, no podría permitirse dado sus ingresos ajustados y su considerable edad, sesenta y cinco años. Además, ninguna compañía la admitiría como clienta o la prima sería tan elevada que la harían desistir.

-       -   Nada. Eso no es nada. –Le dijo el doctor después de hacerle mover los brazos y producir con ello un dolor inenarrable que le manifestó.- Te puedes tomar un antiinflamatorio y, si el dolor persiste, algún calmante. Es cuestión de paciencia Pilar.

Dejó que se acabara el mes y las dolencias persistían por lo que la voz populi le recomendó un gurú, un curandero o un sanador que no dudó en visitarlo. Tres visitas fueron suficiente para darse cuenta que su padecimiento seguía igual. Pero el terapeuta le sacó exactamente 160 euros por tres sesiones de una hora y un libro de alimentación que le recomendó leer y compró. Menos mal, que Pilar no asistió a la primera clase de yoga gratuita, que impartía su mujer en un gimnasio, también sugerida para su recuperación. Después asistió a una masajista, un par de veces, que se llevó 60 euros. Más tarde dio con un afamado osteópata que descubrió que su hombro izquierdo estaba desencajado y le mandó una radiografía, que tuvo que hacerse por privado, y como sus dolores aumentaban, sobre todo cuando con su manejo el osteópata le hacía ver las estrellas, dedujo por dicha radiografía que un hueso de la columna, a la altura del cuello, lo tenía desplazado seguramente por algún tipo de accidente, origen, sin duda, de todo su sufrimiento. (Recordó entonces que hacía más de quince años, estando detenida en un semáforo, otro coche le atizó por detrás, causándole un dolor intenso en el cuello). Tal es así, que el osteópata  le mandó comprar un cabestrillo para que el brazo izquierdo lo inmovilizara y sólo se lo quitase en casos extremos, hasta tanto fuera a ver a un especialista de hombros, del que le facilitó su dirección en Madrid. También le hizo instalar en su casa una especie de polea, enganchada desde el techo de una habitación, para que ejercitara, junto con otros ejercicios, cada cierto tiempo los brazos. Pero las molestias no remitían. Es decir, llevaba gastados unos 600 euros, transporte y tiempo y su mejora ni asomaba, al contrario, su desesperación le hacían estar peor, cada día más inquieta. Eso sí, fomentó la economía sumergida. Ninguna intervención (salvo  la radiografía y el cabestrillo) admitió otro pago que no fuera efectivo. Todo un negocio de dinero negro, exento de impuestos y neto, donde la afluencia de gente era generosa, de tal forma que, a veces, para que le atendieran tenía que recurrir a alguna recomendación.

El matrimonio comenzó a sopesar la conveniencia de ir a Madrid en busca del especialista, pero antes decidieron recurrir de nuevo, en contra del criterio de la paciente, al médico de cabecera. Éste se asustó al verla con el cabestrillo inmovilizando su brazo izquierdo. Y no dijo nada. Se limitó a mandarle al especialista con  carácter preferente. Ya estábamos a finales de Octubre.

¡Qué follón! ¡Cuánta gente! ¡Qué voces y desbarajustes! ¡Qué organización tan lamentable en la zona de las especialidades de la Seguridad Social!

Tuvo suerte. Le dieron cita para finales de Noviembre. Y es cierto. Las citas las daban a partir de Marzo del año siguiente. Sin embargo, su marido se enfadó bastante hasta dar con una persona que se vino a razones (tal vez cayó bien a esa persona) y le hizo esa gracia.

Cuando la médica vio a Pilar, una vez ésta contó su peregrinaje por el desierto, lo primero que hizo fue ordenar que se quitara el cabestrillo. Vio la radiografía y no se conformó e, igualmente, con carácter urgente le mandó una ecografía.

Nueva lucha para hallar día en el que le hicieran la prueba. De nuevo a su marido la Virgen le vino a ver y con ella se congració para que se la hicieran al mes, tal vez porque adujo que no importaba cualquier día, a cualquier hora. Así que pasadas las Navidades, a las doce de la noche, a ella le metían en una maquina que le inspeccionaba el brazo izquierdo herido.

¡Y ya sólo tuvo que esperar otro mes en para que la médico le informara de los resultados! ¡Eureka!
-     
    - Tiene usted tres tendones con tendinitis, uno está roto, pero muy levemente, que no necesita de intervención, y una parte del hueso tiene un desgaste por causa de su edad. Con rehabilitación bastará para curarse.

La especialista le facilitó su informe y, con carácter preferente, la mandó a rehabilitación. Y de nuevo otra lucha. No hubo manera de conseguir fecha para que comenzara a rehabilitarse. Se quedaron con el informe para que otro técnico lo valorara con la promesa de que la avisarían. En casa, a primeros de febrero, Pilar recibió una carta que en síntesis decía: Fecha de la cita para rehabilitación 15/06/2018. Hora 09,50.

¡Cuántas preguntas! ¡Cuántas imprecaciones! ¡Desde Septiembre hasta Junio! ¡Diez meses!

No es extraño que el tiempo oxide, destruya  y mate. Poco o nada se opone a que así suceda. Lo mismo pasa con alguien interesado en que la Seguridad Social se vaya al garete. Seguro que nunca ha tenido (él o los interesados) una garrapata adherida que infecte su sangre.

Parece que hay mucho interés en que la gente se vaya de la Seguridad Social y se ampare en negocios o empresas particulares; que se canse, se deteriore o desaparezca. Hay que optimizar recursos, gastar menos en la mayoría para que unos pocos se satisfagan en demasía. Son fórmulas comercializadoras especializadas en que su fin, su objetivo, si justifique los medios que emplea, haciendo ricos a terceros, mientras la gente de a pie calla, soporta y muere.


Habrá que buscar remedio. A Pilar sólo le queda protestar y enfadarse teniendo que emplear alguna palabra gruesa de las que nunca se ha permitido. O, ¿hay quién se le ocurre otra idea?

miércoles, 7 de febrero de 2018

3- NOTICIAS HIPOTÉTICAS



NOTICIAS HIPOTÉTICAS

ANUCIO PÚBLICO IMPORTANTE

La mesa permanente del Congreso de los diputados solicita voluntarios, mayores de dieciocho años, que estén dispuestos a trabajar nueve horas, un día a la semana (posiblemente cada lunes) durante un año (excepto los tres meses estivales) en el Congreso de los Diputados de la Carrera de San Jerónimo de Madrid.

Los participantes no necesitan de formación específica alguna. Serán compensados de todo gasto justificado que realicen (desplazamiento, comida, transporte, etcétera) y retribuidos con cien euros por cada una de las jornadas a la que asistan.

En principio, el número de voluntarios previsto de admitir serán unos cien entre hombres y mujeres (unos diez grupos de diez personas cada uno) y serán elegidos por criterios de disponibilidad, desplazamiento, ocupación, sexo, edad, etcétera, al margen de su orientación política, sexual o religiosa, pudiendo ser reemplazados, sin exposición de motivos, tanto a voluntad propia como por decisión organizativa.

Debidamente guiados abordarán uno de los siguientes temas que serán motivo de debate:

1 – Sanidad pública y privada: recortes e interferencias.
2 -  Subvenciones estatales: toros, fútbol y otros.
3 – Seguridad social: pensiones vitalicias.         
4 – Retribuciones públicas y privadas: incompatibilidades.
5 – Seguridad social: cotizaciones de funcionarios, políticos y otros cargos públicos.
6 – Fraude fiscal.
7 – Concordato con el Vaticano.
8 – Seguridad social: el paro.
9 – Enseñanza, sus diferentes modelos, desde la guardería a la Universidad.
10 – La Constitución.

Las conclusiones que se obtengan sobre cada una de las cuestiones apuntadas, se darán a conocer al público a través de los medios de difusión, no serán vinculantes ni tendrán más casuística que la anecdótica, pues lo que sus señorías pretenden es comenzar a realizar pedagogía de su actividad política, tan denostada en la historia y en los momentos actuales.

Las pertinentes peticiones pueden hacerlas llegar a la dirección arriba mencionada: todas ellas serán debidamente contestadas antes de que acabe el invierno de este año 2018.

Un pueblo carente de criterio y decisión es un pueblo muerto.

07/02/2018

martes, 30 de enero de 2018

EL INDEPENDENTISMO NI ES JUSTO, NI PACÍFICO, NI DEMOCRÁTICO

Hoy día no hay una palabra en Europa más pronunciada que Democracia. Por Democracia entendemos aquel sistema por el que el pueblo en su conjunto ejerce la soberanía mediante la elección libre de sus dirigentes.  A medida que la democracia se va ampliando en número de personas se refuerza y favorece la unión, el compromiso, la solidaridad de todas ellas.

Cuando el sistema democrático es libremente aceptado no cabe marcha atrás y difícilmente se darán enfrentamientos o guerras entre los miembros del grupo, ya que cada cual renunció, en favor de la mayoría, la parte de soberanía que, en su caso, les pudiera corresponder. La soberanía pues, jamás podrá ser acaparada por engaños o artilugios anti democráticos, ya que  daría fin a los principios de igualdad en los que la democracia se sustenta. No es de recibo, por tanto, disgregarse de un conjunto democrático para formar otro grupo democrático y seguir perteneciendo al mismo conjunto del que se quieren separar. No tiene sentido y es una corta visión tributaría de intereses personales, que juegan con la paz y la libertad de los pueblos. Reconocerse en su propio ombligo, no es ni más ni menos, que retroceder en los tiempos y aislarse del contexto global, social y humano hacia donde el hombre extiende sus metas.

No cabe la independiente para unas cosas sí y para otras no. La democracia no contempla medias tintas y está al margen de individualismos, nacionalismos o excentricidades. Se limita, simplemente, a aglutinar consensos de las mayorías con las que, sin duda, habrá que estar. Cuando se han alcanzado grandes acuerdos, en amplios territorios, es inevitable que surjan voces invocando a la desunión y que intereses minoritarios den pie a su involución alegando, a su juicio,  errores en su día cometidos. Es así, como una minoría, en su propio provecho, excluye a la mayoría. Pero es que además de reconocer divisible lo indivisible, se empeñan en no estar al margen de los que se quieren separar. Y una de dos, o se separan absolutamente, o continúan formando parte solidaria del proyecto democrático común de todos.

El caso catalán es típico modelo del que hablamos. Desean ser independientes, pero igualmente desean pertenecer a Europa, a la que ya pertenecen al ser España. Eso sí. Olvidan que no se puede sorber y respirar al mismo tiempo, ya que la ausencia de soberanía propia, cada vez más, es a lo que la democracia tiende. El futuro de una Cataluña independiente sería alentador: carente de voz y visado internacional, contingentes comerciales, cierre de fronteras.  

Una región pobre es solidaria porque poco puede compartir con las demás. Una región rica, como la catalana, es insolidaria porque no quiere compartir con las demás. Sus dirigentes por ello se consideran superiores, y no es así. Ni Europa ni el mundo puede considerarlos exclusivos; es más, se les atribuye prepotencia y ausentes de empatía al preferir llevar a su gente hacia la soledad y el aislamiento internacional, sin que ni un 50% esté de acuerdo.


Unos dirigentes que han hecho uso de las leyes a su antojo: ponderándolas cuando les convenía u obviándolas, cuando no estaban de su parte, son unos estafadores. No solo la guerra o la revolución es violencia; ésta también se esconde en sepulcros blanqueados,  en voces viperinas, en la hipocresía revestida de esperanza, en las dictaduras. Ni son justos, ni pacíficos, ni democráticos. Pueden continuar engañando a ingenuos seguidores, pero no a la mayoría de catalanes, ni españoles, ni europeos. Pretender ahora, a estas alturas, después de haber sido tratados como dioses pese a su manifiesta cobardía, huyendo como traidores, tratar de ampararse en leyes que les convine, no es sino una burla para el más necio de los mortales. La democracia necesita ser defendida y nadie, mentirosamente, puede arrogársela.