jueves, 10 de septiembre de 2026

En China (diez y última)

 

En China (decima, última y adicional entrada de un viaje en familia a China).

En un día imaginario, cuando cesen las guerras, los hombres comenzarán a ser libres. Todos ustedes y un servidor ya no estaremos aquí y la humanidad hará honor a su nombre iluminada por una paz que inste a los hombres a vivir en armonía, sin restricción de alimentos ni cobijos, sin injusticias ni desigualdades, en un orden mundial gobernado por una revolucionaria I.A. o algo parecido privada de toda Ley.

Por cierto, aunque tarde, nos han devuelto el importe de las entradas a la muralla.

Las habitaciones por las que pasamos gran parte de nuestras vidas no solo sirven para dormir, comer, escuchar la radio, ver la televisión, escribir, pensar, movernos y descansar, sino también para refugiarnos del frío y el calor regulando la temperatura con aparatos de aire acondicionad, al tiempo que nos podemos satisfacer realizando nuestras necesidades básicas: orinar y defecar, reír y llorar, copular estando acompañados o masturbarse en soledad sin gasto alguno.

Todo ello es posible aun estando en un país extraño como China donde, desde el primer momento que llegamos, nos emocionamos comenzando a vivir entre su gente, observando sus conversaciones, actitudes y comportamientos, valorando sus gestos y sensaciones, oyendo sus voces que eran muy altas, como las muchos españoles que, sin saber el motivo, sabíamos que no estaban enfadados.

Permítanme ciertas licencias y consideraciones en la última entrada sobre el tema. 

Nunca desearé ni para mi país, ni para ningún otro, un régimen dictatorial. Tampoco para China que lo es, como otras muchas naciones más. De España, Franco, indicaría: “es una democracia orgánica” evitando decir que era una dictadura. En este país tan grandioso, observé que apostaron por la prevención y la seguridad en base a restringir la delincuencia y la libertad; algo que todo país debería sopesar por dos razones: Una, porque la vida de los hombres es efímera y las molestias se pueden superar y dos, porque se confunde la libertad con libertinaje olvidando, a veces, el respeto humano que la liberta de todos merece.

La seguridad es sumamente importante. Sin ella la libertad carece de sentido.  Procurémosla anticipándonos a los individuos que roban y matan, que ponen bombas en lugares concurridos y que, de ser detenidos, apenas si tienen castigo. Nada que ver con la mayoría de gente normal y corriente que, al contrario que tales bandidos, tememos y respetamos la vida sana, de lo cual ellos se aprovechan. Noté que la totalidad de las motos eran eléctricas, sin emitir ruidos ni contaminar al igual que las bicicletas de alquiler que proliferan en las ciudades. Me admiró ver cambiar los asientos del tren en un instante y sin molestias a los pasajeros, para que éstos fueran sentados de frente al sentido de su marcha. Repasé la Ley del hijo único para comprender su transcendencia; un tremendo error del que aún hoy perduran sus consecuencias (1). Tomé nota que entre varias de sus ciudades reúnen más habitantes que España entera. Procuré enterarme de otras cuestiones generales que simplifico: la sanidad es pública, pero no universal ni gratuita, con un copago en las medicinas y un sistema de seguro médico y residencial: el hukou (urbano y rural) que genera amplias disparidades entre dichas zonas. La educación está centralizada y competitiva actualmente, obligatoria durante nueve años (primaria y secundaria) y la básica es gratuita. Las diferencias económicas y sociales son muy exageradas, necesitadas de reformas importantes, tanto en los servicios públicos básicos citados como en las pensiones, vivienda y otras como la falta de mano de obra (2). Supuse la intervención de una mano en la propaganda aludiendo a que China tiene un sistema político llamado República Popular China, un país socialista bajo la dictadura democrática popular, liderada por la clase trabajadora y basada en la alianza entre trabajadores y campesinos (3). Me convencí de que a las autoridades les preocupa cada vez más que la IA (por la que han apostado muy fuerte) pueda exacerbar los problemas sociales existentes, como la soledad, el desempleo y, desde la perspectiva de Pekín, la soltería, donde hablar con la IA (con la que educan también a menores en las escuelas) es ahora algo tan común en China que sería difícil para el Gobierno acabar con esta práctica por completo. Y, por terminar, me informé que la brecha económica entre ricos y pobres es enorme, tanto como las diferencias sociales entre las ciudades y las zonas rurales, aunque según la narrativa oficial del partido, el socialismo con características chinas es el marxismo-leninismo adaptado a las condiciones de la población china, es decir, un producto del socialismo científico que las elimina, pero no las diferencia (¿) y cuyo objetivo es que todos tengan sus necesidades satisfechas en una economía planificada (¿) produciendo lo suficiente y trabajando todos con arreglo a sus posibilidades. Expresado lo cual, repetimos que las diferencias sociales y económicas en la actual China son extremadamente marcadas por: severa desigualdad económica, disparidad entre lo urbano y lo rural, persistencia de las mismas elites de antes y dependiente de la riqueza que mantiene a una sociedad de consumo

Ciertamente, acertar con medidas justas para toda la población es imposible, pero estando la mayor parte del capital en un menor número de personas, el resto, los más desfavorecidos por ella, son mayoría con capacidad para arbitrar medidas que resten las enormes diferencias, y eso se consigue, entre otras cosas, votando si o si a partidos con ellos comprometidos, regulando los impuestos, el arma de paz más poderosa para las economías que, dependiendo de los hechos, circunstancias y resultados, podrán anular, incrementar o disminuir los mismos de manera que el capital no salga favorecido (::Patrimonio, Sucesiones, Donaciones, Dividendos, Anónimas, Asociaciones, Cooperativas e, incluso, determinadas rentas del trabajo,…::) a fin de liberar, incentivar o regularizar los distintos tipos de producción y tratar que las diferencias económicas no sean abismales entre unos y otros como ahora sucede entre empresarios, rentistas, directivos, políticos, intermediarios, campesinos, obreros… y su puesta en práctica revista un bienestar general en las clases pobres que, en cualquier caso, puede ser rectificado.

Que el gusto por la vida, por vivir, por ser feliz, estremezca a la población, ocupando a toda persona física en un menester, sea ésta económicamente propietaria o inquilina, pobre o rica, afortunada o desafortunada,  donde la pobreza esté abolida y la libertad de creencia, aquella que no practique el proselitismo de la violencia, se ejerzan libre y humildemente, dejando de ser la misma un lucrativo negocio que, en su caso, como cualquier otra actividad, se someta a las leyes de todos y sus correspondientes impuestos.

Guardar tradiciones y costumbres no supone dejar de adquirir otras diferentes. Razón de más para que nos interese aprender nuevos métodos y sistemas y…  entonces, ¿por qué no incorporar un tenedor y dos palitos en los cubiertos de todos los restaurantes?

Recibid un cordial abrazo.

 

 

 

(1) La política del hijo único fue una medida de control de natalidad implementada en China entre 1979 y 2015 para frenar el crecimiento demográfico y la pobreza extrema.  Se estima que esta política evitó entre 300 y 400 millones de nacimientos, contribuyendo al desarrollo económico al reducir la carga de la superpoblación y permitir concentrar recursos. Sus consecuencias: un rápido envejecimiento de la población; un severo desequilibrio de género, abortos, esterilizaciones y otras. Una política que desapareció en el 2021.

 

(2) El gobierno del Partido Comunista Chino no tolera a las empresas capitalistas como entidades independientes. Por tanto, las integra a su control político y económico (vetando o supervisando sus decisiones, nacionalizando o absorbiendo las mismas, fijando sus políticas o convirtiéndolas, como la mayoría, en públicas) y las tolera mientras no cuestionan el poder del régimen y alinean sus intereses con los objetivos estatales. En resumen, el capitalismo en China opera bajo la “mano invisible” del PCCh donde las empresas son herramientas para el poder estatal y su supervivencia depende de la obediencia política absoluta.

(3) China no es un país comunista en el sentido teórico clásico, sino que opera bajo un sistema de “socialismo de mercado con características chinas, donde convive una economía capitalista bajo un control autoritario; si bien, la historia apunta que el partido comunista se fundó el 1921 y se convirtió en la formación política más influyente del país. En el año 1949, en la Guerra Civil China, el Ejército del partido denominado Ejército Popular de Liberación, derrotó a los nacionalistas del Kuomintang (KMT).

 

 

 

 

1 comentario:

  1. Gran trabajo, enhorabuena y gracias, muy interesante conocer el mundo chino , es único. Un abrazo

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