jueves, 5 de noviembre de 2026

TRES PUNTOS Y APARTE

 

Rebuscando entre mis anotaciones encontré tres párrafos y una recomendación que puede haberse olvidado y hacernos pensar. Son los siguientes:

 1) Durante demasiado tiempo, la figura del rey emérito estuvo protegida por una alianza tácita entre partidos, empresas y medios. Se vendía estabilidad mientras se ocultaban cuentas opacas. Se hablaba de ejemplaridad mientras se silenciaban negocios en el extranjero. El escándalo de las comisiones en Arabia Saudí, las cuentas en Suiza, las amistades empresariales, no surgieron de la nada. Surgieron en un sistema que prefirió mirar hacia otro lado, manteniendo al pueblo español en la ignorancia. Un rey emérito defendido a ultranza por los personajes más oscuros, siniestros y criminales que caminan apestando la tierra, ya que mientras haya personas que sirvan al poder y a la riqueza serán pagadas convenientemente con dinero y con halagos. Una vez dejen de ser utilizadas serán recordadas, repudiadas y abandonadas, ya que el poder y la riqueza son escoria y como tal tratan a quienes ya no les interesa.

 2) Ortega Smith es el uno de los miembros de VOX, rechazado por el número uno de esa formación, un tal Abascal.  Y, Ortega, muy molesto, habló de sueldos, dineros y muchas cosas más del que fuera su amigo, el nombrado Abascal.

Comenzó la huida del citado partido Macarena Olona la que pregonó una guerra dialéctica principalmente económica que, posiblemente, de intervenir la Agencia Tributaria todos nos podríamos enterar de cómo se mueven los dineros, con qué atribuciones, en qué se emplean, a quiénes sirven y demás cuestiones de interés que un partido político debe de mostrar a fin de que sus votantes se enteren; pues, al parecer, eran cifras considerables y de un enriquecimiento masivo.

El círculo de Ortega Smith (13 años en VOX como miembro fundador dirigente) estaría insinuando el uso de millones de euros públicos en el enriquecimiento de un círculo de confianza de Abascal fuera de VOX.

3) Feijóo es punto y aparte. Lo único que ha hecho es decir no a lo que provenga de Sánchez e ir a decapitarle como sea, mientras se sitúa en la fila de los simpatizantes de Donald Trump, sin cuestionarse el daño que éste causa y mostrando su propósito: “España volverá a ocupar su sitio (?). En Europa, en la OTAN y en todas partes. Y estará siempre del lado de la libertad y frente a los tiranos”. No se cuestiona que al lado de los tiranos ya está. Trump y su aliado S. Abascal ya lo son. Por si faltara poco, su partido prometió volver a la España de Aznar, el que nos llevó a la guerra de Irak porque tenía armas de destrucción masiva, sin advertir sus consecuencias; igual que declaró que ETA era la causante de los cientos de muertos españoles en la estación de Atocha de Madrid, lo que le hizo a su partido perder las elecciones generales.

Desconfiar de los relatos oficiales, de las noticias y opiniones, de las habladurías y de cuanto se escuche, pues todo tiene sus luces y sombras, sus pros y contras, sus posibles fisuras a considerar. Son tiempos donde la crítica se convierte en espectáculo y éste sustituye a la investigación; por tanto, todo se ha de comprobar porque el poder y el dinero no necesitan de aplausos, pero sí de vigilancia.

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