jueves, 22 de abril de 2021

LA POLÍTICA Y EL FÚTBOL

Son tantas y tan rápidas las informaciones las que actualmente surgen motivando el debate, la polémica  o la controversia, que las emociones de la gente se vislumbran alteradas a flor de piel con poco. Nada tan emotivo y profuso como el fútbol con el que uno se apasiona y divierte; nada tan patético y multitudinario como las doctrinas políticas que alteran, agitan e inquietan, aun sin haber efectuado, en ningún caso, una razonable reflexión.

Con motivo de las elecciones del próximo día cuatro de mayo en Madrid, se nos muestra un cartel que dice: “Un Mena 4.700 euros al mes. Tu abuela 426 euros de pensión al mes”.

Sea bulo o no, verdadero o no, alguna persona física o jurídica (posiblemente relacionada con la industria política) está interesada en comparar los costes que los españoles soportamos de un menor migrante con el de una viuda jubilada.

Cualquier ciudadano de a pie como yo, seguro que se preguntará:

¿Quién consintió en publicitarlo? ¿A qué viene tal comparación? ¿Qué interés busca con eso?

Dígalo el interesado. Y aclare su sueldo, sus privilegios y lo que aporta a la sociedad que le paga. No me equivoco si afirmo que sus ingresos mensuales no bajarán de los 8.000 euros.

¡Ya está bien!

La industria política establece sus propios sueldos y representa, según la opinión pública, un problema en lugar de una solución. Son arte y parte y cada uno de sus militantes arrima el ascua a su sardina, se cambian de chaqueta y se maldicen, aunque a ninguno de ellos sus quehaceres los mata.


Alguien, con el afán de ganar más dinero todavía, ideó la Liga de Súper Campeones de Fútbol.

A mucha gente le gustaría disfrutar con una súper liga. Pero, eso sí: los partidos deberían verse gratis en en las televisiones y acudir a los estadios a presenciarlos, no deberían ser tan gravosos.

Si alguien está acabando con el fútbol son los súper clubes que pagan y pagan cada vez más a los futbolistas, independientemente del corazón que tengan, convirtiéndoles en un lastre y en la pescadilla que se muerde la cola. Los directivos y representantes de clubs y organizaciones federativas y todas las cuadrillas de adláteres que circulan a su alrededor, al igual que muchos políticos, consideran que la libertad, la elección de decidir, consiste en disponer de dinero o poder para optar por lo que más les convenga. Algo que, además de no ser cierto, carece de final, dado que la codicia no tiene límites.  Y los mandamases lo tienen claro: a un hincha de medio pelo ni libertad, ni futbol, ni leches; mientras, para ellos, amorales y parásitos, pingues beneficios o fabulosos negocios fabricados desde las altas tribunas o los oscuros despachos.

Política y fútbol son emotivos y nobles. Sus industrias han de ser menos arrogantes para poder servir a la gente y, no al contrario, sirviéndose de ella. El fútbol como la política no consiste en ganar y ganar dinero. En el fondo son un mismo espectáculo, sin embargo, cuando la codicia les puede o se creen superiores,  merecen nuestro olvido y habrá que ponerles en su sitio a fin de que dejen de creer que, como en el Imperio de Roma, la chusma solo quiere pan y circo.

Me borraré de votar y de pagar por ver un partido: al fin de cuentas, no dejan de ser unos holgazanes engaños que nos conducen por el redil de sus descarados intereses.

miércoles, 31 de marzo de 2021

LA GRAN EMPRESA

 

Hasta ahora el ESTADO viene asumiendo quebrantos privados o, lo que es lo mismo, nacionalizando pérdida, de entidades de crédito, por el interés social, etc. Mientras, al contrario, una empresa pública y rentable pasa fácilmente, sin dificultades ni motivos convincentes, a manos particulares, volando bienes y beneficios públicos a un sector especulativo y con ánimo de lucro a entidades hospitalarias, de comunicaciones, etc. Es decir, la democracia, basada en la decisión de la voluntad de la mayoría, no cuenta ni se impone como  razón social para el beneficio común de la gente, estimando que lo público se gestiona mal y peor. Y es lógico desde el punto de vista práctico, dado que la población carecemos de conciencia para considerar que lo público es de todos. Es una pena, pero es así. Ya el refrán “del ojo del amo engorda al caballo” y otros parecidos, gozan del predicamento que tiene mucho de verdad, aunque no tenga porque ser en todos los casos.

Nada que oponer, excepto cuando la empresa en cuestión sea de importancia vital para la ciudadanía y se ocupe de la seguridad, la sanidad, la justicia, la igualdad de oportunidades, la educación, la convivencia,… y, por supuesto, de los negocios que eviten el hambre, la calamidad y el desamparo.  

Para ellos existe LA GRAN EMPRESA que nos sirve a todos y su utilidad es práctica y reconocida. De ella, sin citarla, respecto al último concepto en especial, hemos escrito en nuestras anteriores entradas de este blog y seguiremos haciéndolo, preguntando y respondiéndonos cosas como:

¿Es inmoral toda ganancia adquirida por medios insidiosos poco correctos?

Hay fortunas que se consiguen tan rápidamente que son, sencillamente, escandalosas. Unos se pasan la vida mano sobre mano. Otros, afanándose desde el principio hasta el fin. ¿No sería conveniente poner límites tanto a la codicia como a la pobreza?

¿Es deshonesta toda remuneración que no guarde la debida proporción con el trabajo que se realiza? ¿Y cómo se determina esa falta de proporción? ¿Es saludable que un trabajador medio gane 15.000 euros al año y el presidente la misma empresa 15.000.000 euros, en el mismo periodo? ¡1.000 veces más!

Abogamos por la ocupación total (el Pleno Empleo) y su movilidad. Por un único contrato. Por la huelga, el despido libre y su remuneración. Por salarios dignos, proporcionalidad en los beneficios, diversidad de los estímulos y provisiones para empresarios y trabajadores. Y, sobre todo, por lograr la garantía y la estabilidad que LA GRAN EMPRESA ha de proporcionarnos con su funcionamiento,  presupuestos y perspectivas de las que nos ocuparemos.

Decía un poeta: “Quiero vivir en un mundo en que los seres sean solamente humanos… “Quiero que la gran mayoría, la única mayoría, todos, puedan hablar, leer, escuchar, florecer…” “No puede ser, es incomprensible que un comunista niegue, persiga y rechace a un liberal y que estos hagan lo mismo con aquellos. Es necesario que cada uno por normas pacificas respetuosas y claras defienda su postura y lleguen a un acuerdo lógico en cada uno de los puntos que se discutan. Que nadie imponga su punto de vista y evite poner en práctica la razón que defiende si ella no es consensuada por los demás...”

Con carácter general, efectivamente, no se ha de imitar a los que, por cualquier motivo, acometen contra otros. No deseemos nuevos salvadores que impongan su criterio aborreciendo y torturando a los demás. Evitemos los impulsos que, sean cuales sean, nos manipulen.

El poder corrompe por completo. Está demostrado que siempre corrompe y hemos de desterrarlo de la sociedad. Que un mandato no alcance, ni intermitente ni seguido, más de ocho años, por mucho que se ansíe el poder, no sea que, el que lo consiga, se agarre en él como una lapa en la roca.

A los hombres y mujeres, en especial a los dedicados a la política, por sus actos se les conoce. Nadie duda de su voluntad por hacer las cosas bien, sin embargo, son más los que desean mandar, olvidando que todos somos sustituibles, sin despojarse de sus intereses personales ni el de sus allegados,

Leo: “Cuando el Covid 19 pase comprobaremos que es cierto que muchas empresas han quebrado o quebrarán en los próximos meses, pero también comprobaremos que hay oportunidades generadas por los cambios de hábitos y costumbres de sus potenciales clientes”.

El futuro será quien nos hable de la bondad de LA GRAN EMPRESA.

domingo, 21 de marzo de 2021

EQUIPARAR DERECHOS

 El 10 y el 25 de Febrero titulábamos Sistema social de ocupación y Asegurar la ocupación, respectivamente, a las entradas 5 y 6 para el BIENESTAR CIUDADANO. Hoy, la número 7, nos preguntamos qué hacer para su puesta en marcha.

Para ANULAR EL DINERO FÍSICO, bastará una decidida disposición del Gobierno. Todo ciudadano, obligadamente y salvo las monedas, tendría que mantener una cuenta corriente bancaria  donde depositar su dinero, pasando por ella todos sus cobros y pagos, sin la cual, no podría percibir el sueldo de su trabajo. Al Estado le interesaría tener un Banco Nacional que tramitara tales operaciones, ofreciendo condiciones inmejorables y justas a sus ciudadanos en productos y servicios con los que obtener beneficios.

Para CONSEGUIR EL PLENO EMPLEO la Administración Local confeccionará un censo de personas desempleadas en su distrito, pueblo o ciudad con sus datos personales, profesión, disposición, capacidad,…que mantendrá actualizado y expuesto al público. Acceso al mismo tendrán las administraciones de la Comunidad Autónoma y la Estatal, cuyas comunicaciones entre ellas serán constantes y de coordinación para todo el desarrollo: altas y bajas de personal, ofertas y demandas de ocupaciones, cobros y pagos y demás variaciones que se produzcan. Los responsables locales tutelaran el proceso activo del sistema contratando, dirigiendo, controlando… a personas y tareas, aunque los efectúen previa delegación de la Administración Estatal, responsable final del Proceso.

Desaparecerán todas las ayudas existentes: paro, peonadas y otras de carácter local, comunitario o nacional no citadas. No así las del Salario Mínimo Vital que acogerá las de incapacitados, enfermos crónicos, mentales y otros que no puedan desarrollar una actividad laboral para ganarse la vida y, en su caso, no gocen de otras prestaciones de subsistencia. Nada de caridades ni limosnas, nada de subvenciones ni prebendas, nada de ayudas innecesarias cuando la sociedad puede librarse de ellas proporcionando ocupación que pueda aportar riqueza y un sentido de utilidad al individuo que la realiza. Se determinarán salarios dignos en efectivo y/o en especie para todos.

Y para FACILITAR CASA, a quien la necesite, la Administración las construirá para venderlas o alquilarlas. O lo que es mejor. Quien no tenga un lugar donde vivir lo buscará, con arreglo a sus posibilidades, e informará a su  patrono (la Administración en este caso) para que actúe en consecuencia. Esta, facilitará aval al interesado para su compra o alquiler, cuyo pago al acreedor o al arrendatario le será descontado de su salario.

Tal fórmula se puede hacer extensiva a los empleadores que, previo análisis de la capacidad de pago del trabajador, abonará las cuotas a quien corresponda descontándoselas de sus nóminas. Si mediara un despido entremedias, la obligación de pago pasará al Estado que ocupará al momento al despedido, poniéndolo a su servicio, allá donde sea necesario.

En síntesis, hemos expuesto un Sistema sencillo, aunque laborioso de llevar a cabo para unos fines descritos que mejoran el bienestar ciudadano, en especial de la gente más vulnerables y deprimida. Se asegura a todos OCUPACIÓN (a disposición del Estado) evitando hambres y calamidades, ya que todos nosotros (la Sociedad, el Estado) antepone la vida, las razones humanitarias de justicia, a todo lo demás.

Tal seguridad ofrecerá la posibilidad de que no sea necesario de un padrino, un enchufe, un favor para ganarse la vida. Esta es lo más importante y nuestra Constitución así lo dice. Pero ahí no podemos quedarnos y hemos de avanzar sin olvidarnos, por supuesto, de quienes facilitan empleo bien con su emprendimiento, su dinero o el ánimo de obtener beneficios. A ellos, hemos de proporcionarles estabilidad también.

Si los trabajadores gozan del derecho de Huelga y el Pleno Empleo, los empleadores han de tener el derecho al Despido Libre. A ningún derecho se le ha de temer, si bien, su uso ha de estar debatido, regulado y fundamentado entrambos sindicatos (el obrero y el patronal), por lo que sugerimos un único contrato de trabajo y una remuneración digna que guarde la debida proporción a la labor que cada cual realiza. Estos y otros aspectos serán comentados más adelante, en próximas entradas.

sábado, 13 de marzo de 2021

PABLO IGLESIAS

Hace ya tiempo que obvié defender Pablo Iglesias, el caudillo intelectual de Podemos, y callar ante la ingente cantidad de ataques que recibía en medios digitales y de comunicación, toda vez que, en su mayoría, me parecían celos desmedidos e injustos de quienes los emitían. Ahora que ocupa la segunda vicepresidencia del Gobierno, me decido por fin a hablar sin reparo no sobre él, que no conozco, sino sobre sus actitudes contradictorias e incongruentes de su propio discurso e ideario, salvo que me aferre a las anécdotas del cura que acude a un lupanar o del médico que fuma como un carretero,  para que vengan a justificar sus acciones diciéndonos lo mismo: “Haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga”. Y la gente lo comprende, sigan o no sus pasos. Sin embargo, lo del señor Iglesias representa un dilema. Sus partidarios pueden imitarle, pero solo un poquito, ya que los resultados personales que ha conseguido difícilmente los pueden lograr. Y es ahí donde se descubre la disyuntiva de su ejemplaridad en la que debe, a mi juicio, de asentar su discurso para que no naufrague escandalosamente.

Habla que el Estado ha de abogar por la sanidad pública, pero elige la privada. Dice ser un hombre del Pueblo, del que jamás uno ha de apartarse, pero se encierra en un chalet de potentado. Criticó al ex presidente Aznar porque a su mujer Botella la aupó a ser alcaldesa de Madrid, pero lo remeda elevando a la compañera con la que convive a un ministerio. Cree en la libertad de expresión, pero exige controlar a la prensa. Defiende a los ocupas, los escraches, pero hace todo lo posible por evitarlos cuando unos energúmenos se ejercitan en ello. Aboga por el derecho a votar la independencia de parte de un territorio de España, pero olvida que, tal derecho, también lo tienen el resto de españoles, a los que priva del mismo…

Seguro que se me olvidan algunas cosas más tan incoherentes como las citadas o, tal vez, en mi ignorancia, no sepa que tal forma de  actuar es consecuente con sus fines, entre los que, lógicamente, se encuentra su sueldo público (y el de su compañera), alejado, sin duda, de la ideología que clama. Una ideología de libertad, honradez e igualdad de oportunidades, que para todos los ciudadanos quiero, y las de un líder ha de dar ejemplo con su conducta, actuando con arreglo a tales principios. Puede ser que yo no sea un buen simpatizante al no seguir su ejemplo, pero no importa; antes que yo han sido muchos los que le dejaron solo. ¿Por qué será? Es posible que mi razón gratuita, la que me lleva a criticar lo que considero no correcto, no sea la misma y, tal vez, el señor Iglesias, ni la lea, ni la admita y más siendo un ignorado ciudadano. No excluya, sin embargo, que “obras son amores y no buenas razones” o, “por sus frutos los conoceréis”.

Todos pasamos por diversas etapas en la vida: la niñez, la adolescencia, la juventud.... Circunstancias que, aunque alguien asegure que “la cabra cambia de pelo, pero no cambia de leche”, son muy variables. Muchas veces, especialmente sus enemigos, le habrán recordado, mediante bulos, informaciones o trucos, otras épocas de las que, ahora, puede no sentirse orgullo. Pero bien sabe, porque es cierto, que "agua pasada no mueve molino" y desentenderse del pasado humildemente (y un líder con mayor motivo) se puede hacer sin lamentarlo y, si llega el caso, pidiendo perdón que nada de eso, a nadie quebranta.

Reconozco que sé poco de su alma y, a lo peor, estoy infringiendo una opinión que no merece. Vaya de antemano mis disculpas si ofendo con mi atrevimiento, si no estoy en lo cierto; y piense que su ejemplo es el espejo en el que todos le miran:  trasluce lo que dice y hace mostrando, quiéralo o no, su identidad para glorificarle o condenarle. 

jueves, 25 de febrero de 2021

AESURAR LA OCUPACIÓN

 

Hemos de proporcionar ocupación a la gente y acabar en España, de una vez por todas, con el desempleo que parece una “maldición divina”. El Estado, todos nosotros, seremos los responsables de llevarla a cabo.

Una reflexión: Pongámonos en el lugar del otro; de aquel que necesita trabajar para poder vivir dignamente.

Idea: La Administración dará empleo a los ciudadanos aptos, en edad de trabajar,  por una  remuneración  adecuada.   

Una vez contratados, propondrá su recolocación (jóvenes especialmente) a terceros (empresas y autónomos) durante, al menos, tres meses con un sueldo del 50% y sin retribución por despido. A los no recolocados  les asignará ocupación (formación, obra pública, social…) en las administraciones locales, autonómicas y nacionales. Todos, cumplirán con los horarios, las normas y demás obligaciones laborales,  a cambio de obtener un salario digno que corresponda al mínimo establecido. 

El gasto social que representa la medida no es tan amplio como pueda pensarse. Será, sin duda, una inversión duradera, de alto calado y positiva, dado que con ella se acabarán la lacra del “paro”, los abusos laborales (de patronos y obreros) y otras retribuciones (ayudas, estímulos, desempleo…) aminorando costos y  facilitando a los trabajadores un hogar donde vivir, alimentarse, distraerse, aprender y acomodarse a una estabilidad. Supondrá, eso sí, eliminar la indigencia y la pobreza, la mendicidad y la caridad, sin que la libertad individual se resienta, ya que esta, de verdad se pierde, cuando la persona carece de empleo, de hogar y no se siente útil; si bien, elegir trabajar será personal, no obligado.

La Administración, pues, ha de tender a no más gasto, ni más impuestos, evitando el derroche público, afilando sus organismos, empresas, entes sin contenido y anulando o rebajando subsidios y pagos (por ejemplo, a sindicatos, partidos y otros improductivos). Incrementará la competitividad formando parte de la competencia allá donde sea imprescindible. Facilitará las reformas básicas sociales, convirtiéndose en guardián y árbitro de mercados (laboral, inmobiliario…), apostando por el bienestar social e invirtiendo en la modernización de estructuras e industria, en ciber seguridad, en ciencia y tecnología, en medio ambiente, cambio climático y, sobre todo, en vida saludable…

Materializar la anulación del dinero físico y la plena ocupación, hasta ahora propuestos y jamás intentado, es una labor sencilla que requiere únicamente voluntad y trabajo. Cuestiones estas que se han ido arreglando a base de leyes parches, impartiendo caridad y facilitando comida, cuando entre todos se ha de lograr tener igualdad de oportunidades comenzando por el derecho a la vida, que se adquiere con el hábito al trabajo y su utilidad.

miércoles, 10 de febrero de 2021

SISTEMA DE SOCIAL OCUPACIÓN

 Ya sabemos por entradas anteriores que el dinero físico se ha de eliminar (salvo “la calderilla”) y el Estado (todos nosotros) proporcionar ocupación a quien, para vivir, la necesite y, en su caso, facilitar la compra de un hogar donde ampararse. Dos imprescindibles medidas a poner a prueba por fases (en tiempo y territorio) a efectos de perfeccionar un nuevo “Sistema de Social Ocupación” que anule por completo la mendicidad, el hambre y el paro, simplemente, por cuestión humanitaria, sin que las ideología políticas influyan.

Basta ya de nacionalismos radicales y excluyentes que matan y a nada conducen. Basta ya de exclusividades de pobres y ricos, de mendigos y poderosos, de labores públicas y privadas, de partidarios de unos y otros signos económicos y decidamos que todas las personas formamos parte de una sociedad de hombres y mujeres que, aunque semejantes, somos distintos, diferentes, únicos y con un particular e íntimo mundo interior.

Basta ya de historias de blancos, rojos o negros; de buenos, regulares o malos; de cristianos, islámicos o judíos; de comunistas, fascistas o nazistas; de populistas, liberales o socialistas. Que cada cual sepa que la verdad es subjetiva, comparta la idea que comparta o  sea como quiera ser, y que, por encima de todo, cargando con su rabia, respete y ordene su libertad olvidándose de la violencia, que solo engendra violencia, y reconozca su humanidad por razón  de su nacimiento. Tengamos en cuenta que, el lugar que ocupamos, el espacio donde residimos, es aleatorio, no así el destino inexorable que nos aguarda, que es el mismo para todos.

Iguales hemos de ser ante la ley, que ha de prever las mismas oportunidades para todos, dado que las circunstancias de la vida no saben, son irrazonables y ni sienten ni padecen. Un pedacito de derechos a los más desfavorecidos consiste en facilitarles un trabajo, un hogar, que son las mínimas condiciones solidarias de una sociedad avanzada como la nuestra, ajena a la caridad que humilla, a la lejana limosna que se implora.

Tomemos conciencia de nosotros mismos. Observemos que hemos sido dirigidos por reyes y poderosos, creencias y religiones, políticas y economías que nos han conducido a un mundo actual donde las diferencias, exclusiones y vergüenzas sociales son más acusadas que nunca y eso podemos y hemos de enmendarlo. ¿Y cómo?

El sector privado se interesa por todo aquello que le pueda suponer beneficio, ganar dinero, ampliar capital, repartir dividendos, obtener prebendas, votos…

El sector público ha de anteponer a todo lo citado el bienestar ciudadano y ocuparse, principalmente, de la seguridad, sanidad, educación… y todo aquello que, aun siendo de interés social, la empresa no llega. También puede, lógicamente, evitar monopolios, latifundios y otras estructuras perversas con contingentes, estímulos o, ¿por qué no?, convertirse en competencia.

Ambos sectores pueden convivir y lograr los objetivos de rentabilidad indicados exigiendo, a la hora de actuar, transparencia, profesionalidad y rendición de cuentas, sabiendo que los mercados no se regulan por sí mismos, ni son una perfecta competencia.

Centrados en el Sistema de Social Ocupación vivamos en una España donde los seres seamos humanos, sin más títulos que ese; donde la mayoría podamos hablar y escuchar, pensar y sentir,  esforzarnos y prosperar; donde nadie imponga su punto de vista y se ponga en práctica la razón; donde todos nos respetemos, independiente a la religión, a la ideología, a nuestra nacionalidad; donde pacíficamente nos pongamos de acuerdo con las normas establecidas.

Por eso debemos elegir al candidato que consagre sus esfuerzos al bien público y así se lo hemos de exigir. Hemos de apartar, por el contrario, a políticos que solo saben vender emociones, ideales y promesas: estas no dan de comer. Por tanto, convengamos que el esfuerzo y talento, acompañado al bien social, pueden cambiar a mejor nuestras vidas y las de los demás. ¿Y cómo?

Seguiremos avanzando en ello con nuevas entradas al respecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 28 de enero de 2021

FACILITAR CASA

 

PARA BENEFICIAR AL CIUDADANO, es el título genérico de la serie de entradas publicadas en el presente blog que tratan de:

1 – Generalidades (30-11-2020).

2 -  Dos pilares importantes (17-01-2020). Anular dinero físico.

3 - El Estado crea ocupación (07-01-2021). Proporcionar ocupación.

Hoy (28-01-2021) continuaremos con la número 4 - Facilitar casa.

Es preciso que el hombre (hombres y mujeres) tenga un lugar propio donde refugiarse. Un sitio suyo, que le pertenezca, en el que pueda ser él mismo sintiéndose libre, independiente, aislado y protegido de los demás. Un espacio que reúna, como mínimo, lo necesario para que cuerpo y alma puedan asearse, tranquilizarse y cumplir con sus tareas biológicas en paz y armonía. Una casa propia a conseguir (por obligación o no) con los  recursos que obtenga merced al trabajo que realice, de cuya nómina se detraerá el importen necesario (un mínimo estipulado) para hacerse con ella. Un hogar donde forjar una familia y experimentar los sagrados vínculos de ser padre, madre o una feliz pareja. Un domicilio personal con el que mejorar la vida, sin la cual nada se puede crear, y menos, de ir arrastrando ánimo y  figura por territorios que nunca serán su patria ni la de los suyos. 

Es imprescindible tener siempre un sitio donde poder volver. Volver a sus principios y valores, a aquellos grabados en su infancia sana, imborrable y feliz. Y, lo más importante y vital: el Estado  ha de garantizar que ninguna persona quede atrás o pase calamidades físicas, salvo que lo desee o quiera ser un mendigo. El Estado pues, no dejará a nadie, absolutamente a nadie, morir de hambre o en la indigencia, facilitando ocupación a todo ciudadano que la precise. (Véase las medidas indicadas en la serie del presente blog). Este se hará con una casa, sabrá que no está solo y conseguirá lo que se proponga, siempre y cuando trabaje honradamente, allá donde toque, en su beneficio y en el de la comunidad que se lo exige.

Cuando el ciudadano comprenda esto, es decir, esté en disposición de servir a la sociedad a cambio de una remuneración digna que le permita vivir libre, (de no tener otro empleo con el que ganarse la vida), las recomendaciones, los enchufes, los puestos a dedo, los hijos pródigos, los chantajes, las injusticias, las trampas… dejarán de estar de moda. Entonces entenderemos que, todos y cada uno de nosotros, gozamos de un pedazo de igualdad de oportunidades, de un medio de vida o una mínima seguridad  brindada por el Estado, a través del empleo con el que cada cual, con arreglo a su esfuerzo y talento, marcará las diferencias.

Que no se entienda que solo nos referimos al empleo u ocupación pública. También se facilitarán colocaciones en empresas u organismos privados y de hecho, todo el desarrollo del que hablamos puede ser efectuado por sociedades particulares con ánimo de lucro; si bien, donde estas no lleguen, será preciso que tal cometido corra por cuenta del propio Estado (que somos todos) y acabemos en parte con la voracidad del modelo económico en el que vivimos.

Se hace imprescindible acometer una reforma profunda en la Administración para que esta, en algún momento dado, ya no solo se convierta en el principal mercado laboral como hemos apuntado en nuestra anterior entrada, sino también en un regulador del mercado inmobiliario facilitando hogares (mediante facilidades de compra/venta, cesiones, opciones, permutas,  alquileres con derecho a compra…) a quienes lo necesiten, una vez los mismos hayan concluido la edad escolar o formativa, deseen emanciparse o independizarse y pretendan elevarse socialmente.