sábado, 16 de marzo de 2013

EL ESFUERZO ES NECESARIO


Cuando se ha luchado intensamente por conseguir una cosa y no se alcanza, llega un momento que la decepción es tal, que la ilusión se abandona entrando en una profunda indiferencia hasta  lograr el desinterés por algo que antes considerabas un ideal. Después, pasado mucho tiempo en  estado de inactividad, una visita, una llamada anunciando que la insistencia logró el deseo pretendido ya no importa; entonces,  comienza a preocupar la facilidad, convertida en sospecha, de haber obtenido aquello por lo que tanto luchaste. Así que, cuando el esfuerzo por lograrlo se desvanece porque ya se tiene, se envidia la pobreza ajena en la que con  anterioridad estabas sumido.
Esto viene a decir que no existe ideal alguno que justifique una redención, una muerte o una crucifixión. El ideal cambia, la conciencia, la moralidad, la identidad cambian. ¿Para qué la guerra, el martirio o la revolución? Se trata de efectos especiales que se han tensado tanto que, pasados de rosca, no se pueden detener ni siquiera intentando lo contrario.
¿Es ese el camino que ennoblece, reconforta y amasa la felicidad, sino es la felicidad misma? Es un camino de esfuerzo, originario de logros de empresas inauditas, imprescindible para que el hombre culmine su estado como tal. Sin él, no se forjará el bienestar, ni la limpia sensación de cumplir con el deber, ni siquiera la representación genética podrá manifestarse.
Es el esfuerzo, el máximo esfuerzo que se pueda, lo que el hombre siempre ha de hacer. Hay que intentar mejorar las cosas y no encerrarse en el caparazón invisible del huevo con el que nacimos; ni abandonarse en él, que nos aguarda a la hora de morir. Fuera, sin su cobijo, nos esperan cientos, miles de dificultades, que hemos de superar por nosotros mismos y eso se logra con trabajo, con tesón, con la claridad educacional recibida, sin que nada esperes o muy poco te den resuelto.
Son las riquezas materiales heredadas el infortunio causal de la razón, la debilidad de pensamiento, la nula comprensión; son hervores sin fructificar, güeros embarazos o mahonesas cortadas. Pringues que han de irse remodelando para que la persistencia o el afán  suplan la anemia de ideas que se arrastran o padecen.
Cuando una sociedad procedente de la pobreza alcanza cotas inimaginables de libertad y de bienestar se asusta, para después vanagloriarse, incluso arrogarse una representatividad que no le corresponde. Algo desmedidamente inaceptable cuando ni siquiera han levantado la patita para mear. Y en la cresta de la ola, igualmente, surfistas que en su día no han pegado un palo al agua, se vanaglorian con sus proezas. Cuando eso no se acepta, y es un caso muy común, se cae en la cuenta de que el huevo invisible, aunque exista, ha desaparecido y que las cosas no se pueden dar por hechas y hay que trabajar.
Sin esfuerzo, ni robar es productivo; lo normal es que los surfistas aprendan que no sólo en el mar se puede navegar y que las conquistas se valoran más cuanto mayor es el esfuerzo empleado en conseguirlas y éste no se genera por ociosidad, precursora de los paraísos de vagos que, sin sudar, quieren cambiarse de camiseta.

sábado, 9 de marzo de 2013

HAY SOLUCIONES,NO ES UN CUENTO


927 millones de pobres en el mundo. ¿No habrá sistema humano que eso pueda pararlo? ¿Cuánto tiempo habrá de pasar para que esto pueda evitarse? ¿Cómo no quieren ustedes que alguien no sea ante sistema?
Mientras el hambre avance, mientras eso no cambie, hay que ser anti sistema. Posiblemente, deberíamos ser anti personas dotadas de avaricia y sentir vergüenza de pertenecer a su misma especie. Posiblemente, para que la  pobreza decrezca, habrá que tender a crear una sola identidad: la anti moralidad; a base de que cada cual vaya perdiendo parte de la suya. Pasarán lustros, muchos jinetes apocalípticos y eso tal vez no llegue. Hemos de intentarlo, sin embargo, innovando el capitalismo y darnos una forma de vida que germine desde la raíz, a partir de una semilla, a nivel personal, local, regional, nacional, continental para ir cambiando el mundo.
¿Quién no ha pensado alguna vez en un reparto más justo de la riqueza? Empujemos hacía ello que, “cuando el fin es sublime, todo cuanto se sufre por conseguirlo, no lo es menos”. 
Les contaré un cuento. Erase una vez un mundo especial como una isla muy pequeña, con capacidad máxima para los cien habitantes que  vivían: 20 N, 35 M y 45 H,  agrupados en 25 familias y cada día, surgían los alimentos justos para sobrevivir. Así que nadie podía nacer sin que antes muriera alguien y, eso, hubo de regularse. Un peligro  palpable que resolvieron. Pero, si tenían alimentos para todos, ¿por qué pelearse? ¡Ah! ¡Había que encontrarlos! Y surgió la necesidad del trabajo, sin el cual no podían obtenerlos. Y las capacidades de cada uno eran distintas. Y las circunstancias también. Y se complicaron  sin ponerse de acuerdo, abusando primero  Misterios, Fabulas y Miedos; después Aguerridos, Fuertes y Temerarios. Y el mundo llamado Paraíso cambió su nombre por el de Paronamás. Algo similar a lo que pasó por aquí. Monarquías, Dictaduras y Revoluciones.  Democracia del Poder, del Comunismo, del Capitalismo.  La casuística social, política  económica era la existente, sino la misma, a la que tenemos en el nuestro planeta Tierra ¡Y en estas estamos! Allí, movieron las vasijas, mezclaron su contenido, obteniendo un coctel nocivo como el veneno puro y a punto estuvieron de morir en el intento, pero comenzaron a dejar que los efluvios gaseosos se evaporaran disipándose los productos y quedando sus esencias: lo de nadie y lo de todos. Recursos limitados para la vida, cuya tutela atañe efectuar a entes públicos y privados, regulados por seres dotados de razón en Democracia, libre y justa.
¿Les sonó el cuento? Invito a que lo resuelvan en casa, con plena conciencia, libre y justa, y nos lo cuenten. Expliquen cómo transforman el mundo Paronomás en lo que era comiendo las cien almas. Se necesita una solución armoniosa, para que cada día muera menos gente de hambre.
A través de los folios escritos en mi blog, mal o bien, he ido transmitiendo mi solución, una sola semilla, empleado tres vocablos, Honorabilidad, Transparencia y Rentabilidad, en cinco grandes grupos de medidas a realizar: La Teoría de los números primos, El apagón económico, El pleno empleo, La teoría del cuadránculo y La transición personal; perfiladas, desde la igualdad del hombre como ser humano,  las infinitas diferencias que hay que superar para adaptar las mismas, desarrollarlas y adecuarlas flexiblemente, con la condición de que apenas se noten las divergencias entre lo púbico y lo privado. Cuando se llegue, la vida del HOMBRE, tal vez, sea más aburrida sin tanta corrupción, pero siempre saldrá ganando con  la razón; garantía de que prevale en la subsistencia, la libertad y el respeto hacía una democracia participativa. En el esfuerzo que representará el camino nos encontraremos ¡Empujemos!

sábado, 2 de marzo de 2013

QUE NOS BASTE EL TRABAJO INDIVIDUAL


Los peligros mayores en la vida provienen de las economías. Desde hace tiempo me dedico a pregonarlo: Corten. Anulen gastos, generen ingresos y, sobre todo, no aumenten más pobreza. Motiven un desarrollo más justo, que garantice la igualdad de oportunidades. ¿Qué cómo se hace eso? Limiten las rentas de las personas físicas. Supriman cargos, privilegios, administraciones. Saquen de los balances los activos ajenos a la actividad y háganlos productivos. Creen la movilidad y ocupación retribuida para todos y el despido libre. Regularicen las herencias que no estimulan el desarrollo personal. Que los impuestos nos igualen. Atajen los delitos, las corrupciones, las agresiones económicas. Dejen trazas visibles en los movimientos de capitales. No primen las O.N.G., ni las fundaciones, ni la caridad, ni las subvenciones, ni las donaciones, ni los subsidios, no comercialicen con los paraísos fiscales; háganlo con la sanidad, la educación, la justicia, el orden, la dignidad. De ello hemos venido escribiendo y, ¿quién sabe? si tendremos capacidad para poder seguir haciéndolo.
Se habla de castas y grupos como personas de otra raza: políticos, ricos,  empresarios desaprensivos,  dueños del mundo, poderosos,  pobres, desahuciados. Yo intento no hacerlo siempre que puedo, considerando que todos somos personas físicas y son las circunstancias las que nos colocan en el espacio que nos corresponde en el  momento oportuno. El resto son personas jurídicas. Defiendo a las primeras; seres vivos surgidos de un misterioso huevo envuelto entre silencios: antes y después de la hora de nacer, de la hora de morir. Trato que la línea de salida sea lo más igual para todas, hasta que podamos volar desprendiéndonos del nido; algo así, como procurar la igualdad de oportunidades para todos. Y seguir con una serie de medidas flexibles que, de acuerdo con los tiempos, habrán de irse remodelando con el más puro criterio democrático, sin que las segundas, o personas jurídicas, tengan porque inclinar el resultado: algo substancial que hay que evitar. Lo importante y principal está, queramos o no, en las primeras personas,  obligadas a entendernos.
Los derechos privados o privi-legios no sólo son pasiva posesión y simple goce, sino que  representan el perfil de hasta donde puede llegar el esfuerzo de una persona física. El don generoso del destino con que todo hombre se encuentra, sin que responda a esfuerzo ninguno, son los derechos y bienes pasivos de las herencias del testador o los usufructos, donaciones o beneficios del donador. Estos representan una gran diferencia con los primeros a tener en cuenta. Las personas jurídicas no son en su mayoría unipersonales y sus activos no pertenecen a esfuerzos individuales; no tienen porque ser disfrutados por nadie en particular, sino ser explotados para un aumento justo y equilibrado de los beneficios a distribuir.
La nobleza o fama del hijo es ya puro beneficio. El hijo es conocido porque su padre logró ser famoso. Es conocido por reflejo de sus antecesores más que por méritos propios. Los chinos son más lógicos: invierten el orden de la transmisión. Y no es el padre quien ennoblece al hijo, sino al contrario, es el hijo quien magnifica a sus padres de quienes recibió su mejor herencia: los genes y el amor en los que están envueltas la educación y las costumbres.
Fundamentemos la vida en lo que se logre con el esfuerzo renunciando a las testamentarías que pertenecen a la sociedad, olvidando las herencias. Ha de bastarnos el trabajo individual y  lo conseguido, finalizándose con la muerte. Así de simple y desnudo, sin trucos ni engaños. Nada de recibir bienes, derechos u obligaciones sin esfuerzo. Somos personas físicas iguales, dotadas de voluntad  ha ejercitar tan pronto tengamos uso de razón. Lo demás es cuento. 

sábado, 23 de febrero de 2013

EL SEÑOR PRESIDENTE


No seré quien diga al señor presidente “usted es un ladrón”. Ni tengo pruebas, ni siquiera lo sospecho, pero con echar un vistazo a la prensa, resulta fácil creerse lo que no es, andando cerca de éstos. Y, si mal no recuerdo, entre dos de ellos Jesús fue crucificado, sin querer evitarlo, aunque hoy pueda impedirse; que nadie piense que en días y tardes tan soleadas pueda pasar lo mismo, metafóricamente hablando, porque aquello fue una salvajada. No tengo porque dudar de la honorabilidad del señor presidente, sin embargo, pasando como pasan los amigos de lo ajeno por su lado como si fueran su propia sombra, y ni los señala ni los nombra, me apena porque desaparecerán como las nubes que llegan sin darle importancia, como si no hubiera pasado nada. Y sí pasa. Pasa que podrá llover y quedarnos helados, con la boca abierta, sin la luz ni el calor del sol, lamentando que no se paren los espectáculos.
Y me pregunto ¿sabrá el señor presidente que el sol es algo que a todos o a nadie pertenece y pocos son quienes lo disfrutan? No se habrá percatado, al no haber reacción alguna por su parte,  ni medidas por evitarlo ¡Cómo que lo consiente!  O quiere darnos a entender que no es preocupante. O que se arreglará luego, más adelante. ¿Será porqué el señor presidente está confortablemente a cubierto o al contrario? Con tanta nube no hay ni quien lo vea ni lo sepa.
No obstante, muchos ciudadanos que con sus apoyos auparon al señor presidente para que lo fuera y aun lo mantienen, también comienzan a sentirse helados, incluso, chorreando hasta las cejas por las tormentas torrenciales que los están  sacando de quicio, tan sólo porque algunos chorizos aprovechan el sol para ellos solos, mientras el señor presidente no se entera que en la penumbra el frío inmoviliza, arrecia los cuerpos para foguearse  entrando en calor y no entumecerse. ¿Será que el señor presidente no ve lo oscuro que está la tarde?
El señor presidente no ha de olvidar, y he de recordarlo también, las terribles inundaciones que no sólo enseres sino vidas humanas el agua se lleva; son de tal magnitud, que ni siquiera él  podría salvarse. Así que hay que andar con ojo con el agua que está cayendo, porque cuando tanto llueve por mucho cuidado que se ponga,  salpica y podemos caer en el barro. Y esos fenómenos naturales producidos, sencillamente, porque la lluvia todo lo inmunda  o el sol ya no brilla, revierten en malas cosechas, hambrunas, saqueos y pestes. Y la noche está llegando.  ¿A qué espera el señor presidente para dar un golpe en la mesa y ordenar que traigan las luces que se han llevado los culpables? ¿Por qué estar a oscuras? ¡Qué se pare el espectáculo!
El señor presidente no sabe que el sol es algo de todos o de nadie y que algunos se lo llevan; carece de sensibilidad  no demostrando energía ni voluntad por arreglarlo, aunque sea dando  palos de ciego. ¿No estará ciego de verdad? De seguir así la gente tendrá que irse a mendigar sol a otra parte, porque aquí sólo hay para quien lo roba o no lo necesita. Como en la fiesta nacional con un público entregado, unos al sol  y otros a la sombra, bullen entretenidos con la gente de a pié entrando al capote, siendo rejoneada, banderilleada, toreada a muleta y como no los maten pronto, les restará el descabello y los suyos vitoreando ¡Qué gentío! ¡Qué nivel! Estoqueados: Sangre para todos y carnaza para el mercado. ¿Quién se llevará los despojos en esta noche cerrada? ¡No hay ni un Cristo que quiera morir sacrificado entre ladrones!  Y el señor presidente sin dar un aviso, sin parar la lidia, sin sacar pañuelo blanco que le corten las orejas; pero no, sigue mirando impávido al ruedo hasta que el toro se desangre. Con tal espectáculo el pueblo no ha de acudir a las corridas, salvo que faenen nuevos espadas y otras cuadrillas, porque para este viaje no necesitamos alforjas; tendremos que quedarnos en casa.  

viernes, 15 de febrero de 2013

LA CUEVA DE ALÍ BABÁ


Tengo la sensación, que nadie tiene conciencia plena que, hagamos lo que hagamos, vamos a morir tarde o temprano; igualmente, nadie siente que está sometido a un régimen dictatorial capitalista que, hagamos lo que hagamos, nos doblega, tarde o temprano, al antojo de su enorme poder.
Un sistema capitalista fundamentado en subsistir y expansionarse. Un sistema que huele a ánimo de lucro y nada más; que manosea la mierda para transformarla en dinero; que ve la forma de arruinar a los demás en su propio beneficio; que siente en lo más profundo de su corazón el desgarro de la avaricia y la ensalza ejemplarizándola; que saborea sin alharacas su triunfo y calla ante su desgracia, tratando en cada caso de pasar desapercibido. Se alía, se distancia cuando le conviene, manteniendo latente siempre su único objetivo: ganar dinero cueste lo que cueste o amasar riqueza a costa de lo que sea. Lo positivo del sistema es que deja al hombre desnudo para que pueda valerse por sí mismo, lo que le proporciona parcelas de libertad por las que se siente satisfecho. Un espejismo o una ilusión vana, porque no hay mayor desgracia que la de querer y no poder; sobretodo, cuando los medios materiales no alcanzan para sobrevivir, mientras el sistema premia y  muestra los alardes o éxitos de sus triunfadores, por ejemplo a la inteligentísima hija de Botín, a los hijos de Puyol o al Príncipe Felipe.
¿Por qué, entonces, criminalizar a las entidades financieras? Estas no hacen si no, justo, lo que deben de hacer. Al ser el ideal capitalista, siendo el paradigma a seguir del resto de empresas, no pueden ocultar lo evidente: el salvaje hedor que brota cuando se destapa alguna de sus cámaras donde entierran a los muertos.
Ya hace tiempo, sin embargo, que otras colectividades, viendo las inmensas ganancias que conseguían los gurús del capital, se arrogaron la representatividad  adueñándose de entidades de beneficencia y las convirtieron en sus imitadoras, con tintes socialistas. Y de tales polvos  surgieron raros embriones, consiguiendo latrocinios para que la Cueva de Alí Babá continuara siendo lo que es, un cuento para niños. ¿Qué se puede esperar de un cuento? Ni más ni menos que una fantasía, una trampa, una alucinación que, una y otra vez, se repite, aunque se sepa el final o las versiones se acomoden a las circunstancias.
Si estamos convencidos de adonde nos lleva el cuento del capitalismo ¡coño! detengámosle. Limitemos la avidez de quienes nos lo cuentan. Que los recursos, bienes y derechos de las entidades, no puedan ser utilizados por personas de carne y hueso, salvo para la explotación o la finalidad para las que fueron creadas. Que represente la condena de por vida a las personas físicas que los utilicen en su beneficio. Y, por supuesto, que los éxitos correspondan a  genes y esfuerzos, no a los atracos a mano armada que dieron papá y mamá.
¡Cuántas cosas nos quedan por asimilar!
Un Sistema social, económico y político no se improvisa, se consigue, como la mayoría de las cosas, a través del tiempo, por la insistencia de la costumbre que la forma de vivir establece. También con los cánticos pegadizos que regalan o con los productos gratis que expanden hasta conseguir hacerlos necesarios como hacen con la droga, la tecnología más avanzada o la propaganda más sugestiva. Y Europa, la vieja Europa, pronto descubrirá que la panacea de la economía no es el consumo y buscará, en pro del hombre, detener la falsa productividad.

sábado, 9 de febrero de 2013

EL PUEBLO HA DE SABERLO


En estos momentos de impotencia y rabia, que en el corazón de sus gentes España siente latir, no son los mejores para que el pueblo tome decisiones de las que mañana se pueda lamentar. No ha de olvidar, sin embargo, su vergüenza. Unas circunstancias desconocidas, pero previsibles, dadas la complacencia con que España, desde hace tiempo, viene siendo un lupanar de lujo, con proxenetas cobrando. ¿Quién no exigirá pagar los delitos de robo como  los de sangre? ¡Qué la pasta, cuanto menos, la devuelvan! Pero no. Tiempo habrá para que las aguas se calmen. Ya algunos listillos se han llevado su tajada y el Gran Patrón, continuando con su avidez y anonimato, encontrará cuadrillas con serviles políticos que les cuadre. No es de ahora cuando clamo por la conveniencia substancial de acometer cambios profundos en el Sistema social, político y económico de España; un Sistema  tildado de “cueva de ladrones”, “mediocre”, “corrupto”, “consentidor de estafadores”, “deporte nacional de golfos” e infinidad de cosas más y ninguna bonita. ¿No sería conveniente intentar cambiarlo? Alguien me apunta que proponer es fácil y llevarlo a efecto lo complicado. No obstante, quien haya leído el presente blog desde sus inicios, habrá observado  que con las soluciones puestas de manifiesto, se han citado las formas de hacerlo. En algunas de ellas, la innovación es necesaria; en muchos casos, comenzar de nuevo es lo apropiado, sin necesidad de hacer borrón y cuenta nueva, sino teniendo presente lo acontecido para evitarlo ¡El pueblo ha de saberlo!
Por ejemplo[1]. Uno. Los políticos no regenerarán nunca la vida política si no se anulan de un plumazo los beneficios  que se han dado, aumentados en grado extremo a la media de la ciudadanía. No es de recibo que se haya auto-atribuido unas prebendas, unos privilegios, unos derechos desproporcionados y amorales con respecto a la conducta que la gente espera de ellos. Por tanto, están y han de estar descalificados para legislar en asuntos que les afecte. Ya va siendo hora que se realice una Legislación laboral única flexible, para que lo público y lo privado sea estable, determinándose las diferencias de ingresos y de rentas. Dos. La economía actual nos lleva inexorablemente a la desaparición del hombre como persona, implantando individuos fantasmas a las sombras de las empresas y prójimos en guetos de pobreza abrazando la miseria y excluidos de los enormes beneficios que la Naturaleza-Vida nos depara. Tres. La democracia no existirá mientras el Sistema de elecciones continúe limitando al ciudadano a participar, únicamente, con su voto cuando se le requiera, sin que cualquiera pueda auparse a liderar un proyecto o para eso sea necesario de un partido  político, un poder hegemónico, un magnate, un padrino o un rico heredero. El hombre ha de ser el principal protagonista, eslabón de una cadena,  y su existencia se ha regir por la premisa de que aquí estamos de paso, para entregar lo recibido. Una lista de candidatos de un partido político, que a nadie representa, salvo a ellos mismos, no es sino el propio partido que los ha designado y no personas-aspirantes. Cuatro. Las administraciones del Estado han de ser ordenadas y regularizadas ampliamente; con seguridad, su adelgazamiento se hace imprescindible. Todas, formando parte del Estado, han de contribuir al progreso del mismo, con su propio engrandecimiento. Los poderes facticos siempre estarán presentes. Y como resulta democráticamente imposible anularlos, el anonimato en el que se encierran infinidad de  cuestiones de relevancia,  deberán despejarse  avanzando hacía el conocimiento de que la identidad y la soberanía  de hombres y pueblos, no son sino la educación que procura nuestra convivencia. La política es respetable como lo es la libertad, si se hace con H.T.R.


[1] Véase: La Teoría de los Números primos, la Teoría del Cuadránculo, el Apagón económico, la Transición personal y el Pleno empleo, los cinco grupos de medidas desarrolladas en el presente blog el 29/01/2012 

sábado, 2 de febrero de 2013

ES DE JUSTICIA


Honorabilidad, Transparencia y Rentabilidad son tres conceptos que vengo largamente citando y que han de servir de base para asentar toda actividad tanto pública como privada. El Gobierno debe implementarlas y desarrollarlas en todo el Estado. Es de Justicia.
Parece ser que las palabras son claras. Nadie tendría que hacer una ley para limitar la Honorabilidad porque entonces  sería otra cosa, dejaría de ser honorable, tanto como quien la  limita; algún motivo muy, pero que muy fuerte tendría que existir para emitir una mentira piadosa que sería la única alegación posible, cuando no el escondite o la privación de honradez. A la misma argumentación me lleva los análisis de las otras dos: Transparencia y Rentabilidad. ¿Qué razones se pueden invocar para no cumplirlas? No existen por mucho que las busquemos. Los defensores de ocultar lo que hacen, tendrán mil y un planteamientos para justificarlo: Protección nacional, derechos de terceros, lo que se quiera indicar; pero sólo será una excusa; ni uno de ellos será suficiente para demostrar que no pretenden mantener opaca la impunidad, el engaño, el delito, la indignidad. Ni siquiera sirven alegaciones de carácter privado cuando su ejemplo ha de conducir a los ciudadanos a la imitación, de tal manera y por la misma equidad, que el ciudadano tiene que ser transparente facilitando datos a la administración pública, a los poderes establecidos cumpliendo normas para aclarar actuaciones,  demostrar su identidad, evitar malos entendidos o pagar impuestos. Si la casa real, el banco de España, los políticos o quién sea, quiere estar exentos de la obligatoriedad de comportarse con transparencia, rentabilidad y honorabilidad apaga y vámonos ¡nada honrado hay que encubrir! es como si un obrero de una fábrica se negara a facilitar a su pagador lo qué hace, cómo y cuándo lo hace: una dictadura no lo haría nunca mejor. ¿En qué se diferenciará de un totalitarismo si ante nadie se ha de responder? En Aragón para coronar al Rey se decía: “Nosotros, que separadamente considerados somos como vos, y en conjunto más que vos, os hacemos a vos Rey. Si guardáis nuestras leyes y nuestros privilegios, os obedeceremos, si no, no.”
Convendría examinar qué leyes o normas son esas  que nos rigen permitiendo calamidades y desastres como el paro, la caridad, la emigración, las bochornosas listas de retraso para que el médico nos vea; las que permiten negocios con la educación,  las que nos hacen ser desiguales ante la ley, la que indulta a los bandidos, las que permite los enchufes. ¿Por que el Rey, el Gobierno y los demás poderes no se unen a la  opinión pública para que se deroguen si existen? Me imagino que la gente que las sufre se lo agradecerá si se adhieren. Es de Justicia. Yo no comprendería que no lo hicieran, menos aún, cuando las sombras de la corrupción se difuminan y se confunden con las sombras de quienes las posibilitan. “Si guardáis nuestras leyes y nuestros privilegios, os obedeceremos, si no, no”. Que nadie extrañe cómo se inicia la desobediencia, como se amasa el caldo de cultivo de la revolución, como el ciudadano se siente celoso de su libertad, se hace anarquista, delinque. Quien ejerce el poder ha de ejercerlo en concordia con la opinión pública, por mucho que las urnas le haya favorecido. Ha de renunciar a velar por intereses parciales y no ir en contra de la gente que les paga con sus impuestos. No actuar así, se llama tiranía, ejerciendo la represión con el amordazamiento de la voz, privando independencia a otras fuerzas con la intromisión de su poder, cerrando los ojos a la violencia que practican y justifican anulando sentencias, desviando la atención de prácticas punitivas, permitiendo deshonestos desmadres, ocultando información, dilapidando dinero. Basta con estar al tanto de las noticias ¡Es conmovedor! Mientras no se dé la Honorabilidad, la Transparencia y la Rentabilidad la democracia peligra y la dictadura nos acecha ¡Es una pena!