jueves, 27 de agosto de 2026

EN CHINA (6)

 

14-07-26 - 7.50 horas - Xi'an

La vida de turista es muy fatigosa y sacrificada. El turista madruga, se impacienta, tiene prisa y mantiene una lucha despiadada consigo mismo y con los demás para conseguir una posición dominante, un privilegiado puesto para ser el primero. La aventura, la curiosidad, el atrevimiento e, incluso, la envidia, por no perderse nada, son sus consignas, aunque después las olvide, salvo que sean parte de su natural carácter. Sin embargo, la idea de estar en la primera fila y superar a los demás para cualquier cosa le satisface haciéndole más agresivo, respondiendo a empujones y codazos con el fin de no ceder el paso y estar alerta para que nadie se le cuele.

No me cansaré de repetir: ¡Cuánta gente! ¡Cuántas aglomeraciones! La máxima afluencia, creo, la sufrimos visitando los Guerreros de Xi'an, en bastante menor espacio que en la Ciudad Prohibida de Pekín o en la Bahía de Shanghái, donde resultaba imposible dar un paso sin chocar con alguien.

Vimos a los budas esculpidos en las rocas de la montaña, siguiendo filas continuas de infinidad de gente cansada, tanto o más que nosotros que renunciamos a volver caminando como llegamos para hacerlo en barco primero y en autobús después. Y es que allí, en China, todo es grande, impresionante y las distancias muy largas con sus continuos registros de pasaportes, bolsas, macutos, chequeos…

Visitamos una pagoda que me hizo pensar en otras creencias, en otras religiones, en otra fe. Algo que deberíamos los humanos tener presente y recordar que por ellas combatieron y murieron infinidad de personas, que no tendrían por qué morir. Pero los humanos somos tan estúpidos que hacemos caso a predicadores, charlatanes, vendedores de feria, políticos marrulleros y gente que vive del cuento y eso se paga. ¡Ya lo creo que se paga! Y lo peor, posiblemente, es que ello sea consustancial con nuestra especie y muchos de los citados, que lo saben, se hagan ricos.

Una buena siesta después de comer vino a reparar mis pensamientos y visiones. Y hablando de estas, indicaré que en todas las habitaciones de los hoteles que visitamos, no falta la televisión con más de 50 canales sin contar con aquellos de pago que anuncian y los multiplican en número. No tengo la menor duda que China ocupará un puesto destacado en el orden mundial en un futuro, si es que ya no lo ocupa, siendo parte del devenir humano imponiendo costumbres, productos y avances sin oposición del resto de las naciones, mientras prevalezca en paz. Uno lo comprobamos apreciando que las motos no hacían ruido: eran todas eléctricas.

En esta ciudad nos habituamos a comer en el centro comercial del edificio donde teníamos el hotel, merced la simpatía de una joven camarera que nos atendía con simpatía y esmero, aunque, en mi caso, salvo el arroz, no distinguía lo qué comía, pues todo estaba troceado y revuelto, eso sí, pidiendo que no tuviera picante.

He llegado al convencimiento de que la responsable pasividad de la gente, salvo excepciones que no vi, es inmutable a las decisiones que toma su Gobierno; algo que llegué a experimentar viviendo con los gobiernos de Franco, donde el pueblo, dirigido por “las bondades” que difundía, se amoldaba a los deseos de quienes lo dirigían aceptando sus políticas, bien por la fuerza, convicción o no viendo otra alternativa.  Cierto es que comparar ambas dictaduras, la capitalista y la comunista (ambas nulas en democracia[i]), dan como resultado que vienen a ser radicalmente iguales, con distintos colores totalitarios, donde, pese a quien pese, la soberbia del poder y la riqueza, bendecidos por el misterio de la fe, siempre son las dominantes. Sistemas políticos semejantes, con un solo poder, ostentado por una persona que ordena y manda, jefe de un solo partido político existente. Similar, por mucho que se diga, a las empresas privadas, donde expresarse libremente es una quimera, si la opinión es contraria al interés de quien se ha procurado el voto de la mayoría de los accionistas, toda vez que “dar cabida a todas las voces que han dado y dan forma al mundo en el que vivimos, es una medida de defensa contra la mitología fascista”.

¿Quién rechaza glorificar el pasado histórico y dominante de su país? ¿Quién el gobierno del mundo académico, el de la ciencia y los medios de comunicación? El patriotismo es una moneda común en todas las naciones, aunque la realidad siempre es más compleja. La Tierra si es la Patria de todos. Ahora bien, no estaría de más copiar palabras que comprometen a quienes las pronuncian para después pedirles responsabilidades por ellas.

No nos olvidemos del relato que teníamos previsto, apartándonos del camino, y sigamos con nuestro viaje del que hoy adjuntamos unas fotitos que nos abra más los ojos, hasta la próxima entrada.

 

 



[i] La democracia solo prospera cuando los hombres empatizan con ella, adquiriendo la posibilidad de tener similares conocimientos, aunque estén sujetos a un control económico exhaustivo por parte del gobierno. Éste, recaudará los impuestos para proporcionar salud y educación, asegurando paz y trabajo con los que poder vivir, comprendiendo que la humanidad es única en el Universo y nos hace insustituibles.

 

 

 

 

 

1 comentario:

  1. Nada nuevo Seba prioritario es mantenerse en el poder al pueblo se le adoctrina con todos los medios disponibles desde hace algunos años estamos viendo como eso se produce aquí, estamos viendo las pulgas lenilistas, lo digo con conocimiento de causa

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