UN FOLIO DE PENSAMIENTOS ANÓNIMOS
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La única verdadera y profunda felicidad del
hombre es esta que puede esperar la muerte.
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Puede uno amar sin ser feliz, puede uno ser
feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.
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Quiero proporcionar alegría a los pobres, ésta
es la penitencia que he de hacer por mis pecados.
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El amor es lo más parecido a la guerra, y una
guerra en la que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.
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Lo mejor es darles a los demás un papel
agradable en la vida, para que lo representen bien.
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Los hombres creen que las mujeres son peores que
ellos y las mujeres creen que son peores los hombres, pero ambos se equivocan.
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Una acción colectiva en la que creen todos los
que en ella tienen parte, he aquí, me parece, una de las recetas de la
felicidad.
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El ideal del hombre es morir rico, aunque nazca
pobre: este es el origen de todos los males.
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Todas las mujeres pueden tener su momento fácil;
de aquí el éxito amoroso de los hombres cuyo trato con las mujeres consiste
siempre en intentar seducirlas.
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Las mujeres abandonadas son las que simplemente
aman; las conservadas son las que saben amar.
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Perdonamos a los grandes del mundo porque han
muerto, pero en la vida son imperdonables.
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La vuelta a la normalidad es el esfuerzo
realizado después de una guerra, para volver a las mismas condiciones que
llevaron en ella.
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El sol, el agua y el ejercicio conservan
perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta.
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El amor entre un hombre y una mujer es el único
amor que puede tener consecuencias desagradables para ambos.
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La ley social puede conceder los mismos derechos
a todos los hombres; pero la naturaleza no les concede jamás las mismas
facultades.
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El poco éxito de algunos médicos es culpa de sus
clientes, si en vez de estar todos enfermos estuvieran todos sanos el éxito
sería mucho mayor.
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Más vale a un hombre tener la boca cerrada y que
los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo
es.
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Mejor que mil frases compuestas de palabras
vanas, vale una sola palabra sensata que oída da paz.
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A veces, ante la mala manera de ser de los
otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.
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Ríete de ti mismo y te convencerás de lo poco
gracioso que eres.
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