La culpa de todo cuanto sucede en
España, incluso la Guerra provocada por EE. UU. e Israel, es del perro de
Sánchez, un ser no divino sino diabólico, posiblemente engendrado por Satán y
concebido a base de “añublo, tizón y granizo”, toda vez que, ya ves dijo a, o
sea: “anda, toma por mujer a una prostituta y engendra hijos de prostitución
porque el país se prostituye gravemente apartándose de mí”, “porque vosotros no
sois mi pueblo ni yo soy vuestro Dios”.
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Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.
Pedro, el bien amado perro,
mordedor de huesos duros de santo en cuaresma o en ramadán, un atrevido e
ignorante considerando “la prudencia una virtud y que la cobardía nunca lo
será”, conmueve a dueños, señores de la educación, y a ricos, poderosos de la
pasta, con su atrevimiento y significación.
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Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.
Los poderes que detenta con
burdeles de corrupción, protegidos en secreto con silencio y sin publicidad,
rebosan de grandes magnates, ideólogos, políticos y gente de mal vivir
bañándose entre las calentorras aguas de pasión y las ninfas de oro doradas, mientras
compungidos esclavos le proporcionan a todos jabón.
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Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.
La historia, escrita por los
millones de hombres que la vivieron -no por las recatadas mujeres- fue dictada,
no hay duda, por el maldito perro, disfrazado de arcángel haciéndose pasar por
presidente político -humano en la actualidad- de una nación que no merece tal
castigo, dado que, con él, dicha nación, está envuelta en la mayor podredumbre
jamás conocida.
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Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.
El perro de Sánchez, conmovido
con sus humildes fieles, reza para que entre ellos viva para siempre y pase a
los anales de la historia por él dictada, como un santo barón que no se dejó
conquistar por las múltiples tentaciones del diablo Cucu Tras de las que fue y
es objeto, aunque para ello vaya disfrazado de un gaitero esbelto.
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Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.
Llegará la era virtual de la
razón, imposible de acaecer, para que callen los ladridos del perro de Sánchez,
único líder y señor, y calmen su espíritu divino el dolor de sus enemigos,
envidiosos por gobernar y así silencien sus angustiosos sufrimientos. Cesen,
pues, los dardos saeteros de sus infieles que de ninguna forma atraviesan los
costados henchidos de su sangre a fin de que esta no se pudra y pueda ser
aprovechada.
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Palabra de ya ves. Te adoramos Pipí.
Repetir una mentira no la
convierte en verdad, pero sí a los ojos de mucha gente buena y crédula que nada
se pregunta. ¡Ah, de las religiones! Escogieron a su dios Cucu Tras cuando era
diablo, cuando ellas solo eran un silogismo cornuto del Pepé.
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