domingo, 1 de marzo de 2026

UN SIMPLE ESTADO DE ÁNIMO

 

No es de extrañar que Feijó ganara siempre por mayoría en Galicia dado lo cansino que es, pues, desde que llegó a Madrid desbancando a su correligionario Casado, el que osó enfrentarse a “la Generalísima”, y “no fue presidente de gobierno porque no quiso”, lo único que ha hecho es culpar de todo a Sánchez y dar la consigna de ir contra su cabeza despotricando, maldiciendo y sabiendo que “una mentira muchas veces repetida se convierte en una verdad o calumnia que algo queda”.

A Feijó solo le interesa ser presidente de gobierno a toda costa, sin argumentar ni dar explicaciones de lo que hará si llega a ganar unas elecciones con una mayoría absoluta que se lo permitan. No quiere hacer nada que pueda desviar su estrategia para obtener su meta, puesta toda su fe en descabezar a Sánchez para ocupar su poltrona.

La realidad como la razón no importan, pues apenas si afectan a lo más sensible del alma de las personas. Lo que de verdad conmueve a éstas es su pasión y, por tanto, sus sentimientos hay que motivarlos, aderezarlos, magnificarlos o lo que haga falta para conmover sus corazones a fin de causar el mayor detrimento y desprestigio del malvado Sánchez.

Por eso, el señor Feijó y sus seguidores, votan en contra de subir los sueldos y las pensiones de la gente, en no incrementar los impuestos a los ricos, en no beneficiar a los más desfavorecidos porque “cuanto peor mejor”, que dirían algunos; pues, para ellos, lo verdaderamente importante es hacer saber que España se rompe y se desmorona, achacando que los herederos vascos de ETA, los independentistas catalanes, los comunistas y antiespañoles (emigrantes y gentuza) se aprovechan de la debilidad del gobierno y España, a su juicio, por mucho que haya menos desempleados que nunca y atraviese la mejor situación económica conocida, es el culo del mundo por culpa del pringado de Sánchez.

Recomiendo humildemente a los que hayan leído hasta aquí, usar su comprensión y juicio sin renunciar a su libertad de decisión, invitándoles a dudar y debatir ideas para llegar a conclusiones (algo que genera confianza) y votar en conciencia, convencidos de que España es de todos, absolutamente de todos representando a los que en ella nacimos y vivimos, pensemos lo que pensemos, seamos como seamos, nos guste o no. Procuremos brindar lo mejor que tenemos conforme a lo que sentimos, respetando a los demás, algo a lo que no hemos de renunciar a fin de obtener resultados positivos entre todos.

Acabaré con el siguiente pensamiento de Rosseau: “Nuestras controversias parecerán tan raras a las edades futuras, como las del pasado nos han parecido a nosotros”. A esto, añadiré que las controversias siempre existirán dada la Naturaleza humana, conviviendo de igual forma que las diferencias reinantes entre la fe y la razón, anuladas muchas veces para decidirse en un instante por un simple estado de ánimo.

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