No es de extrañar que Feijó
ganara siempre por mayoría en Galicia dado lo cansino que es, pues, desde que
llegó a Madrid desbancando a su correligionario Casado, el que osó enfrentarse
a “la Generalísima”, y “no fue presidente de gobierno porque no quiso”, lo
único que ha hecho es culpar de todo a Sánchez y dar la consigna de ir contra
su cabeza despotricando, maldiciendo y sabiendo que “una mentira muchas veces
repetida se convierte en una verdad o calumnia que algo queda”.
A Feijó solo le interesa ser
presidente de gobierno a toda costa, sin argumentar ni dar explicaciones de lo
que hará si llega a ganar unas elecciones con una mayoría absoluta que se lo
permitan. No quiere hacer nada que pueda desviar su estrategia para obtener su
meta, puesta toda su fe en descabezar a Sánchez para ocupar su poltrona.
La realidad como la razón no
importan, pues apenas si afectan a lo más sensible del alma de las personas. Lo
que de verdad conmueve a éstas es su pasión y, por tanto, sus sentimientos hay
que motivarlos, aderezarlos, magnificarlos o lo que haga falta para conmover
sus corazones a fin de causar el mayor detrimento y desprestigio del malvado
Sánchez.
Por eso, el señor Feijó y sus
seguidores, votan en contra de subir los sueldos y las pensiones de la gente,
en no incrementar los impuestos a los ricos, en no beneficiar a los más
desfavorecidos porque “cuanto peor mejor”, que dirían algunos; pues, para ellos,
lo verdaderamente importante es hacer saber que España se rompe y se desmorona,
achacando que los herederos vascos de ETA, los independentistas catalanes, los
comunistas y antiespañoles (emigrantes y gentuza) se aprovechan de la debilidad
del gobierno y España, a su juicio, por mucho que haya menos desempleados que
nunca y atraviese la mejor situación económica conocida, es el culo del mundo
por culpa del pringado de Sánchez.
Recomiendo humildemente a los que
hayan leído hasta aquí, usar su comprensión y juicio sin renunciar a su
libertad de decisión, invitándoles a dudar y debatir ideas para llegar a
conclusiones (algo que genera confianza) y votar en conciencia, convencidos de
que España es de todos, absolutamente de todos representando a los que en ella
nacimos y vivimos, pensemos lo que pensemos, seamos como seamos, nos guste o
no. Procuremos brindar lo mejor que tenemos conforme a lo que sentimos,
respetando a los demás, algo a lo que no hemos de renunciar a fin de obtener
resultados positivos entre todos.
Acabaré con el siguiente
pensamiento de Rosseau: “Nuestras controversias parecerán tan raras a las
edades futuras, como las del pasado nos han parecido a nosotros”. A esto,
añadiré que las controversias siempre existirán dada la Naturaleza humana,
conviviendo de igual forma que las diferencias reinantes entre la fe y la
razón, anuladas muchas veces para decidirse en un instante por un simple estado
de ánimo.
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