La imprenta es la artillería del
pensamiento (Antoine de Rivarol)
Querer la misma cosa y no querer
la misma cosa, esta es la verdadera amistad. (Salustio)
Esperar que los otros juzguen con
sentido común es una prueba del que nos falta a nosotros (Eugéne O’Neil)
Pasa con la felicidad como con
los relojes, que los menos complicados son los que menos se estropean
(Chamfort)
Para el hombre, como para el
pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno:
su casa (Oliver W. Holmes)
La parte más filosófica de la
historia consiste en dar a conocer las necesidades de los hombres (Voltaire)
Lo que el genio tiene de bello es
que se parece a todo el mundo y nadie se le parece (Balzac)
En España sería millonario
cualquier escritor, si le leyeran todos los que dicen que le admiran
(Benavente)
Un gran hombre demuestra su
grandeza por la forma como trata a los pequeños (Carlyle)
El honor de un hombre no está en
manos de los demás, está en nosotros mismos y no en la opinión pública. No se
defiende con la espada ni con el escudo, sino con una vida integra e
intachable. (Juan Jacobo Rousseau)
El hombre es la medida de todas
las cosas: de las que son, por cuanto son; de las que no son, por cuanto no son
(Protágoras)
Si te dignas a guardarme a tu
lado en el camino del peligro y de la osadía, si me permites que comparta
contigo los grandes deberes de tu vida, conocerás mi verdadero ser (Tagores)
El mal es que las resoluciones
más importantes se toman en la primera edad, destituida de ciencia y
experiencia, cuando aún no fueran bastantes la mayor prudencia y la más
sazonada madurez (Baltasar Gracián)
Nunca aconsejéis a un hombre que
desconfíe de una mujer con la que ya está casado. Es demasiado tarde para él.
(Byron)
La igualdad tal vez sea un
derecho, pero no hay poder humano que alcance a convertirla en hecho (Balzac)
¡Qué grandes son las cosas en sus
comienzos! Nunca en los principios hubo pequeñeces (Barbusse)
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