Los seres humanos surgimos en el
planeta Tierra cuando las condiciones de ésta lo permitieron. Nos desarrollamos
alimentándonos, procreando (dos generadores de nuestra Naturaleza para
subsistir y reproducirnos) y estableciendo una sociedad con normas, leyes y
costumbres, desde tiempos inmemoriales, donde mandan las élites poderosas de
las que venimos escribiendo en estas últimas semanas.
La razón es bien simple. El poder
reside en la fuerza de las armas, las riquezas y la mente (*). Sin las primeras
hombres y mujeres nada pueden hacer. Las segundas, apreciadas por todos, pueden
comprar las primeras y casi todo. La mayoría de los mortales somos, si nos
ponemos de acuerdo, otra fuerza extraordinaria. Pero el acuerdo se resiste, no
llega o cojea debido a que es tanto el interés individual y colectivo por
poseer riquezas con las que comprar lo que queramos, que se miente (**), se
vende a padres e hijos para obtenerlas, máxime si se sufre una situación
precaria, vulnerable o de desamparo. Los de a pie somos más, sí, pero como
apuntamos, a cambio satisfacer un deseo o una necesidad entregamos la voluntad
a quienes tienen recursos para pagárnosla. Es decir, conseguimos pan, sexo y
queremos más vendiendo nuestra decisión o voto por un plato de lentejas (***)
de ahí que los pobres nunca manden y sean los ricos quienes impongan sus
reglas.
Hoy, el sistema político más
perfecto es la democracia, aunque frágil y difícil de llevar a cabo, ya que
todos queremos para sí que las decisiones tomadas coincidan con las nuestras
cuando las mismas se rigen por la mayoría de los votos: nuestros o
representados. Una mayoría numérica que recae en los más desfavorecidos que me motiva
preguntar: ¿Por qué entonces no manda la clase más necesitada?
La razón es simple también. La
información que interesa en provecho de los acaudalados es un arma poderosa que
compran para hacérsela creer a los demás, sabiendo que pensamos y nos movemos
por impulsos. Y así, mientras ellos, los pudientes, aumentan sus riquezas sin
soltar el relato que les encaja y une dejando dormir sus emociones; los de a
pie, arrogados por un orgullo que a nadie honra, carentes de fortuna, hacen
suyo el cuento oído sin pensar que no les conviene.
La información sesgada, la
opinión interesada, el mensaje tendencioso con los que nos bombardean a través
de muy diversas fuentes (****) pagadas por quienes tienen con que pagar,
influyen e intervienen sobremanera en las decisiones que, por lo general,
tomamos en el último momento al depositar el voto. Hace ya tiempo que la
oposición insidiosa comenzó la campaña sin aportar soluciones a los problemas,
solo con la idea de ocupar la poltrona de mando y la táctica de “blasfema que
algo queda”, aunque sepan que “no por mucho repetir una cosa es verdad”.
A propósito de lo anterior, al igual
que la mayor parte de los pensionistas que, acostumbrados al papel, apenas si
manejan los medios digitales, leo a menudo un periódico regional que cita ser
un diario independiente y, además, es gratis, lo que su producción la costeará
la publicidad o, en su caso, la empresa editora asuma las pérdidas. De él transcribo
un párrafo de opinión publicado el día 08.10.26 diciendo: “Queridos lectores, el voto es libre, pero no
olviden quien ha consentido que la vivienda se haya incrementado un 54% desde
2018, mientras los sueldos subían un 24%. Acuérdense de Cerdán, Koldo, Ábalos o
el fiscal general, amén de los 46 muertos en Adamuz. Tampoco se nos debe quedar
en el tintero los privilegios a los catalanes o los ataques a los jueces, con
métodos mafiosos. Y tengamos presente nuestra querida Ceuta, abandonada por un
gobierno arrodillado ante Marruecos. Solo falta que Feijóo ilusione a los que
buscan una alternativa. Munición no le falta, pero sus asesores, como suele
ocurrir en el PP, fallan. Y es ahora o nunca”.
Como podrán observar el texto es
muy independiente. Es una opinión, sí, pero son estas precisamente las que se
prodigan, mandan mucho y calan, sobre todo, por su independencia de balde.
Los de a pie y jubilados, que generalmente las leemos, debemos tener presente y
no olvidar que casi todas las medidas tomadas por el gobierno actual fueron
rechazadas por el P.P. y VOX. Entre ellas, las subidas de sueldos, salarios
base y mínimo vital; las pensiones del + 0,25% pasaron a ser del + el % del
I.P.C.; sobre la vivienda tienen competencias el estado, las autonomías y los ayuntamientos
gobernados por diversos partidos políticos; las corrupciones afectan a todos, pero veamos su forma de actuar; no cita
los muertos en la Dana de Valencia ni las incesantes mentiras vertidas o el culmen
de ellas en el infausto desastre de
Atocha; eso sí, disparando siempre, y por todo, contra el presidente de España,
entre otras cuestiones por no inculpar a Marruecos siendo Frontex (Europa) la
que debe de actuar y él, como presidente, evitar el enfrentamiento de ambas
naciones que solo perjudica a sus habitantes, que son los que más pierden. Ahora,
los hay quienes van contra los asentados en la Puerta del Sol que actúan
pacíficamente, sin emplear violencia ni en sus hechos ni en sus palabras,
mientras otros si la provocan. Hace tiempo que Abascal -Vox- dice que Sánchez
es capaz de todo e invoca a la no violencia cuando sus palabras son pura
violencia. Feijóo desconfía de los jefes de Correos, donde él mandó y se
depositan muchos votos. ¿Le sirvieron, acaso, para ganar todas las elecciones
en Galicia? ¿” Cree el ladrón que todos son de su condición”?
Repito que ni mandan, ni mandarán
los que menos tienen, los que son mayoría, ya que éstos libremente seguirán
votando a la élite de los poderosos que compran sus voluntades con dinero o son
engañados con mentiras, pensando, además, que la igualdad ni existe ni existirá
en mucho tiempo. Una desgracia asumida poco a poco.
(*) Nos ocuparemos en la próxima
y última entrada de la serie de este título.
(**) “Antes de que el gallo cante
me mentirás tres veces”.
(***) “Esaú cedió su
primogenitura a su hermano Jacob por un plato de lentejas”.
(****) Prensa, radio, televisión,
medios digitales, pulpitos, influyentes, jefes, oídas…
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