viernes, 7 de diciembre de 2012

LA DEMOCRACIA ESTÁ EN APUROS


“¿Cómo va la vida en España?”, me preguntan en U.K. donde vivo. “¿Hacía dónde les lleva las políticas actuales?”.  Me cuesta trabajo expresar lo que pienso; no obstante, lo transcribo: Desgraciadamente, cada vez vamos a peor. Hacía la resignación y la pobreza, les contesto. El miedo comenzó, hace tiempo, ardiendo como la yesca, ante jubilaciones anticipadas, ERES, pérdidas de empleo, ante injusticias sociales, con unos dirigentes ajenos a la realidad. Hoy, apenas un hálito de esperanza les queda para agarrarse a un clavo ardiendo. Son muchos, especialmente  jóvenes, los que no tienen otra alternativa que buscarse la vida en el extranjero, condenados en España a no encontrar trabajo, a no poder formar una familia, a morir de hambre salvo que se dediquen a delinquir (robar, estafar, ser un miserable), se suiciden o les acoja alguien de influencia (un político, un empresario, un ser miserable).
Me horroriza pensar lo que pasaron nuestros padres, nuestros abuelos, en una guerra incívica  de dos Españas enfrentadas. No me imagino la poderosa razón que pueda asistirles a los que aprovechándose de una mayoría parlamentaría, merced  a la confianza que la gente les otorgó, hacen  lo contrario que prometieron y, no sólo eso, desmantelan un bienestar general a favor de otro particular.
La débil democracia conseguida, cada día más famélica, está a punto de expirar. El poder del partido y sus amigos conseguirán ahogarla, hasta convertirla en un pequeño logro que fue y desaparece. Una mayoría que no dialoga, ni resuelve los problemas de la gente que les eligió, son personas miserables. Me recuerda la deriva socialista que arrasó en otra etapa con su mayoría: la del pelotazo, la del rodillo. Tampoco dialogaba y, un día sí y otro también,  amanecía  la noticia en los medios informativos de que alguien impunemente había prevaricado (una bonita expresión de omitir culpa al ladrón), mintiendo, tomándose la justicia por su mano, haciendo terrorismo de estado. Ahora sucede algo parecido,  aniquilando derechos conseguidos en aras a intereses particulares. Y la democracia se resiente, agoniza, máxime cuando el Ejecutivo miente e  indulta delitos: robos y torturas. Vulnera o cambia normas y leyes a su capricho a través del Legislativo. Y los poderes independientes son una falacia cuando la máxima judicatura está politizada ¿De quién puede fiarse el ciudadano?  ¿De una televisión pública adulterada? ¿De una prensa dirigida por sus anunciantes? ¿De una opinión pública que se manifiesta reprimida y denostada con la fuerza de otros tiempos? ¿De una Iglesia amiga de los ricos que no se opone a la injusticia? ¿De los ejemplos conmovedores de corrupciones que destacan por todas latitudes? La democracia está  en entredicho, solo llena en la boca de fieles demagogos sin conciencia ni pudor, cuyas trolas ya no hay quien se las crea. ¿Existe algún remedio o poder que se encargue de defenderla u hospitalizarla? Tiene las horas contadas si Dios no lo remedia, acosada por la escasa o nula Honorabilidad, Transparencia y Rentabilidad que tantas veces demando en estas páginas.
Hay servicios (que no negocios) que la gente  ha de luchar no sólo por mantener lo conseguido, sino por mejorar sus prestaciones.  La sanidad, la educación, la jubilación, por ejemplo, son necesidades tan básicas como el comer, tener un cobijo y un trabajo. Que nadie se equivoque o dé oídos a la falsedad que dice la gestión es la que cambia. Quienes administran también son personas; si no dan la talla, cámbienlos, exíjanle eficacia, pidan responsabilidades. No hemos de volver a las igualas médicas o a la obligación de suscribir un seguro sanitario a la suerte de una compañía, que anula pólizas cuando el riesgo o la edad se lo aconsejan, arbitrariamente o cuando más se necesitan; ni recurrir a las clases particulares de colegios religiosos o elitistas en la que la pasta es la que priva o meterse en planes de pensiones para enriquecer a bancos y sociedades aseguradoras. Con  esos sí que hay que tener cuidado; sólo se rigen por el repartos de beneficios y es lógico, no son las hermanitas de la caridad. Los impuestos (en general) han de servir para esas cosas y no para el pago de una deuda contraída, que, con aquiescencia política, ha dado cobijo a obras faraónicas, caprichosas o sin sentido, beneficiado especulaciones, golfos y otros agentes no extraños, como aprovechados y banqueros.
Todavía cabe remediarlo. El ejecutivo ha de  conversar, ceder, ver la realidad de las cosas, en aras al bien general. Si estuviera en el poder otro partido también lo diría. Pero no lo harán, justificándose que tampoco lo hicieron los socialistas y es que ninguno quieren renunciar a los privilegios de los que gozan. Con un poco de sensatez se harían el haraquiri. Una generosidad que ahora no me duelen prendas en recordarlo de unas cortes franquistas denostadas que renunciaron a conservar lo que ellos sabían tenían perdido. Hoy la gente lo pide, lo reclama, lo demanda cada día. Uno de los grandes problemas después del paro y la económica, parece que son los políticos. Ellos mismos no ignoran que los problemas se solucionan erradicándolos: ¿lo tienen en su mano?
Las pensiones ha sido la gota que colma el vaso. La educación ni  digamos, cediendo a la presión del poder de unos curas cuya enseñanza les fue prohibida en España. La economía va de pena, cuyos marcadores van a la deriva. No existe algo que pudiéramos decir que nos sonríe y algo, a todas luces lamentable: el desempleo, una barrea entre la vida y la muerte.
Puede interpretarse como quiera, pero es muy duro. Afecta a la vida de las personas que lo padecen, afecta a la confianza, al resto de los ciudadanos que temen perder el empleo y a la propia economía. Ésta se desenvolverá en negro, sin declarar ni producir ingresos en las arcas del Estado. Los abusos laborales se dan como una nueva formula de esclavitud, sin que pueda paliarse. Ambas cosas contagian, se propagan en autónomos, en las pequeñas y medianas empresas que ven el ejemplo en los grandes: escaqueando dineros y fortunas a paraísos fiscales, huyendo como ratas. No importa que el Estado regularice sus delitos tratando de conseguir ingresos; desbordan todas las previsiones, pagan multas o eternizan sus defensas, su objetivo es complacer más que la avaricia de sus accionistas, el desaforado enriquecimiento de los miembros de su consejo. Propagan las quiebras, los engaños, sobornan comprando o vendiendo favores,  están al cabo de la calle echando gente al paro con la justificación de la cuenta de resultados. Si los que dirigen tales sociedades estuvieran sujetos a las limitaciones de renta que tendría que imponerse y otras medidas que hemos dejado escritas, la gente no se envilecería o moriría de pena.
Hay personas que dicen no ver otra alternativa. Me gustaría ver a  algunas de ellas teniendo que mendigar un trabajo para ganarse la vida ¡Ya veríamos lo qué hacían! La pobreza es una avaricia corrompida, un lugar donde morirse de hambre, un sitio al que no hay que llegar y actualmente estamos llegando. ¿Mataría, robaría, se suicidaría, se iría al extranjero, viviría de la caridad, rebuscaría en los cubos de basura, sacrificaría a la abuela para cobrar su mísera pensión o qué haría? Es muy fácil predicar desde lo alto, con el estomago lleno, sin  que el miedo en el cuerpo coma.  No hay peor cosa que los diablos anden dentro.
Mientras algo, sombra o luz acude, que Dios nos ampare, aunque como siempre les diga, que el  Amor y la Paz nos unan.

sábado, 1 de diciembre de 2012

HAY QUE HACERSE CARGO DE LOS PROBLEMAS


No hay  mandatario en el mundo que no diga estar preocupado por los problemas de su  país y que su objetivo, lo que les mueve, es arreglar las dificultades de sus habitantes. Los españoles apuntan la preocupación del déficit público y el paro. Muy loable y enternecedor. Sin embargo, aunque se les llene la boca de tanto decirlo, no saben de qué hablan porque sólo recortan el bienestar y hurtan derechos. Además, para intentar solucionar un problema hay que conocerlo, hacerse cargo de él, haberlo experimentado y, para mayor abundancia, sufrirlo. Las fotos que de ellos vemos nos muestran su delgadez, la palidez de sus caras, los semblantes tristes emanados de su pesar y, añadiría, pasan noches apenados velando votos en hoteles de mil estrellas, mientras personas, en paro, igual que ellos, no tienen dónde comer o dormir.
En el cuento de la Cueva de Alí Babá, cuarenta conocían las palabras mágicas de Abracadabra y aún viven en él. En España hay muchos amantes del cuento, con llaves para abrir y cerrar puertas ajenas,  accediendo a comprar y vender favores, con el agravante de que hacen y deshacen sin que una palabra mágica o la mayoría de la gente pueda impedirlo: las leyes están de su parte (como si no hubiera referéndum) y cambiarlas, por el camino que vamos, será una ficción. Eso sí, todos somos iguales ante la ley. Pero, ¿ante cuál ley? Y es que si se quiere hacer de España un país disciplinado y de orden, hay que dar ejemplo con disciplina y orden; si se quiere que su gente sea honrada hay que dar ejemplo no siendo un chorizo; si la transparencia ha de ser sagrada, las cuentas públicas hay que explicarlas con todo lujo de detalles, desde lo que cuesta contratar un jardinero, a lo que se gasta el Rey en tabaco, si éste lo paga el Erario público. Y para que cuadren, se ha de gastar menos de lo que se produce. El paradigma está arriba como el tapón de una botella. Los hijos imitan a sus padres y no al revés.
No se puede predicar lo que no se practica. ¿Si roban cuarenta, cómo evitar que no lo hagan el resto?  ¿Con qué  autoridad siendo un borracho se puede decir que es malo beber?  Si se ha demostrado que el bienestar es posible, no se pueden cercenar mejoras, sino exigir sacrificios,  sobretodo, a esa minoría específica, poderosa, desaforada en la avaricia y el enriquecimiento.  Eso denota falta de coraje. Dime de qué presumes y te diré de lo que careces. Se necesitan valores para regular, controlar y exigir impuestos[1] en aras a reducir el déficit. Y, ¿por qué se aumenta ahora para beneficiar a los banqueros? ¡Quiten el paro! ¡Reclamen el dinero ha quien se lo ha llevado crudo! No dejen que los acreedores de la deuda se queden sin cobrar. Habrá que pagarles, pero evitemos endeudarnos más. No obstante, si no hay efectivo para hacerlo, pospongan el vencimiento, soliciten prórroga, aporten garantías y, si son transigentes como lo han sido imponiendo intereses con usura, suspendan pagos a expensas de quita y espera.
Eso se puede hacer naturalmente, si se aplicara lo de O todos iguales o rompemos la baraja. Las responsabilidades y cargas han de ser compartidas pagando impuestos, tasas, multas y demás todo el mundo, porque ellos (y me refiero a las personas de a pié) también los pagan; dando trabajo y cobijo a toda persona [2]sin excepciones, renunciando y aboliendo  prerrogativas, subvenciones, corruptelas, influencias, cargos a dedo, para que la gente tenga confianza, se enorgullezca de pertenecer a un país serio, justo, bien administrado, trabajando mucho y ganando poco. Y para ello basta una sola ley: LIMITAR LAS RENTAS[3] . Dicho queda.


[1] Reducir impuestos al sector productivo y, al contrario, aumentarlos a la especulación y rentas altas.
[2] Permitiendo el despido libre y creando el dinero social, sin aumento del déficit público.
[3] Nadie superará rentas anuales superiores al medio millón de euros y ninguna inferior al M.S. 

jueves, 22 de noviembre de 2012

O CAMBIAMOS O NOS VAMOS AL GARETE


Va para casi un año que he escrito sobre normas, medidas, actuaciones que se pueden acometer. He ampliado, aclarado y dado detalle de muchas de ellas. Apenas si he intervenido para mostrar la situación que sufre nuestro país, sus causas, los motivos endémicos que los genera. La gente no sólo los conoce y los intuye sino que los sufre. Me he  centrado en aportar soluciones sin mirar ni denunciar culpables. Hoy, diré algo alto y claro, sin ningún tipo de recato:
O CAMBIAMOS O NOS VAMOS AL GARATE  
Todo hace aguas en España, en mí querida España. Tires por donde tires. Lo mires como lo mires. En cualquier sitio, en cualquier instancia, en cualquier situación. Desde las más altas esferas hasta las capas sociales más bajas.
 ¡Es vergonzoso! ¡Siento vergüenza ajena! ¡Me siento culpable! ¡No hay explicación!
Y es que ejemplo donde mirarnos son espejos que chirrían, desportillados, putrefactos, macilentos, como sepulcros corrompidos que se debieron extirpar hace muchos años.
Hubo un sistema cerrado, excluyente, opaco de por medio. Han pasado cerca de cuarenta años y  la tierra está abonándose para  que la siembra de más calamidades. Y eso parecer no verse: ¿Qué hacen seis millones de personas en paro?
No hay control, por importante que parezca, que ejerza sus funciones. Ni en lo público, ni en lo paraestatal, ni en lo privado. Fundaciones, donaciones, levantamientos de bienes. Latrocinios, engaños, corrupciones. Y un lago etcétera que consideran que administrar es robar, falsear, favorecerse, beneficiar a los suyos, dilapidar, pasar desapercibido, ganar votos, enriquecer a sus empresas, traspasar beneficios, enfangar  lo público, privatizar lo rentable, crear empresas fantasmas, llevarse el dinero a paraísos fiscales, estafar, desahuciar, no contabilizar o emplear contabilidad creativa, condonar, indultar, ceder a cambio de favores y, en definitiva, se llame como se llame, abrir la mano por la parte posterior de la cintura.
Es decir, todo el sistema se corrompe,  basándose en el ladronicio y el que venga detrás que arreé. Así se convierte en una canalla y en una vergüenza: el despropósito más grande de la historia de España, excluida la Guerra civil que es a la que algún político nos aboca; menos mal que las armas están en los cuarteles y los hombres de bien, velan por la paz y el amor de los suyos, pero aquí y así no hay quien viva.
No desaprovechemos la ocasión propicia de la crisis para ponernos de acuerdo: NI UN CAPITALISMO SALVAJE,  NI UN  COMUNISMO RANCIO, en los que sólo ganan unos pocos. Cedamos algo todos, por mucho que tengamos el poder o la mayoría. Pongámonos de acuerdo en los grandes temas y ganaremos todos. Un año es un plazo razonable para que hombres buenos se pongan de acuerdo en la Salud, en la Enseñanza, en la Justicia…; mientras que el Gobierno  prohíbe el paro tapando agujeros.
En España han cambiado muchas cosas en poco tiempo: LAS PERSONAS, LOS VALORES, LAS IDEAS… Y LAS QUE NOS ESPERAN, AL PASO QUE VAMOS. A mí me gustaría que una sola cambiara: LA IDEA DE LAS DOS ESPAÑA.  De nosotros depende. Mientras tanto, que la PAZ y el AMOR nos unan.

sábado, 17 de noviembre de 2012

PEDIR EXPLICACIONES, LA DEMOCRACIA LO EXIGE


Son muchos los recuerdos de la infancia. Mi primer sueldo entregado en casa. El salario de mi padre. La administración que llevaba mi madre. Los sobres en los que apartaba el importe para el recibo de la luz, el pago de la casa, la iguala del médico, la mensualidad del maestro y el resto, si algo sobraba, para comer. Hasta la cama me llegaba la información. Pausadas explicaciones que, en la obscuridad y el silencio de la noche, a través del frio pasillo y alcoba, oía en largas conversaciones a mis padres. Hablaban de todo, principalmente de mejorar nuestras vidas, conseguir más ingresos, gastar menos, examinado los contratiempos surgidos, dándose confianza e ilusionándose para hacerlo mejor, acometer obras necesarias y seguir adelante. Una familia llana y de firmes convicciones que transmitir a sus hijos.
Los tiempos siguen siendo los mismos, pero las formas y medios de emplearlos han cambiado considerablemente. La magia de lo sencillo se ha complicado si no ha desaparecido. Las explicaciones huelgan, las responsabilidades se desvanecen, la honradez se desvirtúa, la información, tan pródiga en bagatelas, ni existe y, por si no fuera bastante, los controles que se ejercen se tiran a la papelera.
Voces he oído comentando que la Honorabilidad, Transparencia y Rentabilidad que tanto divulgo, no es sino un camelo: eso no se estila. Hay que dedicarse a otros menesteres para vivir como un cura, que no hay mejor carrera que dedicarse a la política para tener el porvenir asegurado: medrando, mangoneando, comiendo sapos, robando, consiguiendo ser víctima de insidias siendo un delincuente y, por supuesto, esto no es el ejemplo de mis padres.
¿Cómo no es posible evitar el pago de impuestos y no se nos diga a dónde va nuestro dinero? Es imprescindible que nos expliquen qué hacen con los sobres que pagamos. Pero no de forma generalizada ni resumida, sino detallada con nombres y apellidos, partida por partida, céntimo a céntimo. Y habrá que enterarse quiénes son los sujetos que los reciben, a qué se dedican, si son parientes, personas interpuestas u otros chorizos que se lo llevan calentito. Además, deberán aumentar explicaciones cuando éstas sean difusas o no claras, no sea que confundamos a infantes con princesas o churras con merinas.
¡Es triste que el ciudadano tenga que hacer labor de inspección no siendo su cometido! Pero no queda otra. Son demasiadas las razones que nos asisten para que el escarnio no nos mate.
En cada organismo público, en cada sociedad con capital de la administración, en cada centro, en cada barrio, en cada aldea, en cada pueblo, en cada distrito, en cada ayuntamiento, en cada provincia, en el congreso, en la nación entera, habrá que pedir explicaciones, estar al tanto, ser una mosca cojonera. La democracia es eso: tener información veraz con que poder tomar una decisión para poder votar y no elegir a un mangante. Y como aún así la equivocación persiste, hay que demandar responsabilidades al individuo y no sólo a él, sino al partido que lo ha presentado en sus listas y al testaferro que se lleva las culpas. Y hay que exigir a sus señorías que hagan caso a las auditorias de cuentas que les pasan los estamentos dedicados a ello, que no los tiren al cesto de los trapos viejos, que no gozan de la impunidad que se arrogan en todas las facetas. Y no hablemos de corrupciones ni más trapicheo que los juzgados rebosan de papeles aunque muchos desaparezcan, se borren o se anulen por arte de magia. 
Es necesario que el hombre de la calle esté informado. Es el arma pacifica que disponemos. Otras, ni nos interesan, ni las queremos. Antes preferimos que el ladronicio persista. No nos enteremos por los bulos o comentarios interesados. Vallamos a los plenos municipales. Investiguemos qué, cómo, cuándo, dónde, cuánto, por y para qué se trata, sea de interés particular o general. Tenemos derechos a estar informados. Cursemos preguntas al respecto. Denunciemos y publiquemos. Que se anden con cuidado.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA ACEPTACIÓN DEL DOLOR Y LA POBREZA


Las religiones que santifican el dolor y la pobreza, persiguen el sexo con saña y despellejan a las mujeres, no hacen sino un negocio para quienes las regentan y propagan. Éstos prebostes que se arrogan la representación de una deidad intercediendo por quebrar el deseo, como si desear comer por tener hambre fuera ilícito o gozar del sexo que masacran, fuera de las normas que imponen  o  no estar por ellos bendecido, tuviera que ser delito siendo una pulsión, un instinto, un sentimiento limpio, saludable y verdadero, para que dos personas lleguen a quererse, si es que no se aman; son demonios que se regocijan con el sufrimiento, calentando el caletre a la gente con sus prédicas de mortificación.
Ser pobre es una desgracia y a nada bueno conduce. El hombre necesita nutrientes para su cuerpo y mente. Comida para respirar y armas para pensar. Un todo, que permanezca estable, pudiendo decidir, poseyendo un criterio: Alimentos (pan, agua, chicha y otros dones de la naturaleza) y  pensamientos (libro, drama, periódico y otros legados del saber). Aceptar las cosas como vengan no es resignase, ni arrepentirse o lamentarse transigiendo con el dolor; es asentir para  luchar, cambiar o virar, seguir adelante, forjando una situación a la propia voluntad; es admitir para reconocer y evitar la pobreza; es, en definitiva, lo más razonable, aunque, tal vez, en el cielo no entiendan ni de pobres ni de luchas, ni siquiera de vivir.
 ¡Dejen a los demás hacer lo que quieran; nadie necesita consejos para salvarse en otra vida de la que ninguno tenemos pruebas!  ¡Déjense de monsergas y trabajen en algo más provechoso! Curar almas, si es que existen, es vivir del cuento y para eso tenemos muchos políticos, curanderos y otros listillos de otras profesiones.
¿Cuántas religiones se sustentan con los ingresos de sus feligreses? Para todas ellas el agradecimiento por valerse con las prácticas que realizan, para el resto, lo lamento, han de evitar extorsiones a terceros y, por descontado, pagar los impuestos.
Supongo que nadie habrá entendido que estoy en desafecto con el mundo espiritual. No. Ni mucho menos. Forma parte de nuestras vidas y, por supuesto, de la mía también; esté o no de acuerdo en muchas de las cosas que de él se magnifican. Pero esos sentimientos, emociones, pensamientos, simplemente una mirada, desarman al más poderoso de los mortales. Y son las cosas más sencillas, más frágiles o más espontáneas, las que hacen vibrar las carnes. Un cuerpo como una torre agitándose como un junco a merced de una palabra, una seductora sonrisa que cuanto más se ve más enamora, los pucheros de un bebé o la frase ingenua de un niño, todo candor, todo dulzura. Yo también me conmuevo.
No dejo de reconocer por eso, entre tanta hipocresía y dioses de barro, que todo no es rapiña, siendo la espontaneidad magnifica por sus deslices o la prédica por su vehemencia, aunque me escandalicen voces institucionales preocupadas más por amor entre personas del mismo sexo, que por los desahucios que sufren las familias. Citaré frases de Pérez Galdós, que vienen al caso: “Escribe tus chillidos en el viento para que jueguen con ellos los pájaros… La verdad se viste de arreos de lo fabuloso para cautivarnos más, y cuando ve que la contemplamos embobados, suelta la risa, se quita el disfraz y nos dice: “Mentecatos, no soy arte; soy…yo”… He visto en la religión la misma falsedad que en la política. No hay religión, por buena que sea, que no haya derramado sangre inocente... El morir es bueno hasta para los tiranos: el vivir es malo, aun para los oprimidos... Mucha religión, mucha teología política, mucha alianza de altar y trono, ¿pero las magras dónde están? Yo las quiero, yo las necesito, las reclama mi estomago y el estomago de toda mi familia que es tan católica como otra cualquiera”.

domingo, 4 de noviembre de 2012

RECORDANDO A BENITO PÉREZ GALDOS


. Cuando un Gobierno dura mucho:
-          El tráfico se paraliza
-          La clase menestrada no tiene qué comer
-          Aumentan los robos
-          Las patronas y pupileras están a la cuarta pregunta
-          La mendicidad crece
-          Disminuye la caridad pública
-          El abasto de la plaza es malo y carísimo
-          La carretería se estanca
-          Los taberneros echan más agua al vino
-          El pelo se entristece
-          Bajan las rentas de tabacos y loterías
-          Nacen más chiquillos
-          Las calles se desaniman
-          Los sastres perecen
-          La nación está como una novia desconsolada a la quien nadie le dice por ahí te pudras
. …España es un mendigo que se aburre de estar siempre pidiendo en la misma esquina… Húndanse los gobiernos, vengan revoluciones, para que el país de despabile y aprenda a vivir a la moderna y salgan hombres de gran poder y tengamos más medios de ganar la vida y se acabe el morir lento del pueblo, aunque los pueblos no mueren. Se modifican, se refunden. España no ha encontrado el molde nuevo. Las revoluciones que en otras partes desequilibran la existencia aquí las entona. Lo nacional está muriendo y naciendo al mismo tiempo. Ni acaba de morirse ni acaba de nacer. Por eso apetece el movimiento, la variación de ambiente, de personal, el cambio de hombres públicos, a ver si éstos son menos sepultureros y más comadrones. El ser nacional está todo este siglo muriendo y naciendo.
. Comemos poco y mal; queremos comer más y mejor. La verdadera opinión, el verdadero sentimiento público, es el hambre.
. El ronzal con que sujetan a esta pobre bestia de la nación, cambiará de mano, pero en éstas o las otras manos, continuarán las mismas ataduras en el pescuezo nacional
. La justicia está en manos de los fuertes y los fuertes no la usan más que en provecho propio y en vituperio y perjuicio del humilde, del pobre, del limpio de corazón… No hay ídolo de barro que resista a un buen empujón... Por amistad y recomendaciones, en España se hace picadillo de las leyes.
. ¿Qué dinero ha de tener nadie en un país donde no hay justicia, donde no se castiga a los bribones, donde los más altos dan ejemplo de la inmoralidad y el ladronicio?
.  Los que gobiernan, me engañan, me tiranizan y me roban (la gran masa todo lo sabe, referido a la voz del pueblo).
. Tahúres políticos, cuadrilla de rateros, turba de lacayos y rufianes (referido al Gobierno).
. Así huele tan mal el libro de la Constitución… porque en él a conjugar/ van todos el verbo MINGO.
Existen tantas similitudes con el tiempo actual que, 160 años después, resulta saludable recordar tales apuntes y sacarlos a colación y que cada cual opine como quiera. ¿Hará falta un buen empujón?  Que para ello también la Paz y el Amor nos unan.

jueves, 1 de noviembre de 2012

QUE EL DESPIDO LIBRE NO NOS QUITE EL SUEÑO


Parece un contrasentido hablar de PLENO EMPLEO en los tiempos que corren en España, con cerca de seis millones de personas en el paro o desempleadas y, más aún, considerando la conveniencia de implantar el DESPIDO LIBRE.
No está loco quien lo plantea por el hecho de plantearlo; ni cuerdo quien lo rechaza por continuar leyendo; antes, no obstante, sinteticemos conceptos ya apuntados y recordemos:
SUELDO DE SUBSISTENCIA O SUPERVIVENCIA.- Importe marcado por la Administración que será el mínimo para que una persona no deje de serlo, evitando pasar a ser un Indigente, ponderando: Comer, vestir, cobijo, salud, educación y desarrollo.
FUNCIONARIO HONORARIO.- Toda persona que, queriendo trabajar, no encuentra empleo y es la Administración quien la ocupa, para ganar un sueldo de subsistencia.
DINERO SOCIAL.- Aquél que la Administración necesita crear, sin recurrir a la Deuda, a un plazo determinado y de curso legal. Puede limitarse a la obtención de cosas concretas.   
RENTABILIDAD.- Valor positivo o beneficio. El grado de rentabilidad es medible desde distintos parámetros y cuantificable con valores diferentes: Desde el punto de vista de la empresa, de la Administración, del trabajador. En dinero, en especie, por compensación, a cuenta.
Para el logro del Pleno empleo la Administración ocupará a los parados empleándolos allá donde la rentabilidad que obtengan sea suficiente para pagarles. Fomentará el desarrollo de nuevas actividades (sociedades, cooperativas, compañías de Honorarios, asociaciones, clubes). Los dirigirá a empresas, a la administración, a la formación, a leer la prensa o allá donde ocupen su tiempo y sean controlados como cualquier trabajador en su horario correspondiente. La rentabilidad no sólo puede cuantificarse con valores crematísticos, deben de existir otros a tener en cuenta, incluida la prestación de la propia desocupación.
Las empresas habrán presupuestado su coste laboral global, en base al cual, retribuirán a sus empleados. Las distintas administraciones harán lo mismo. En ambos casos, las remuneraciones serán superiores al salario de supervivencia y, por supuesto, transparente lo presupuestado. En el supuesto  de que hayan de variar sus previsiones, por el hipotético caso de ser obligados a colocar a HONORARIOS, éstos podrán ser retribuidos con DINERO SOCIAL.
EL DESPIDO LIBRE se realizará a decisión del empresario justificando los motivos (dentro de una lista establecida), sabiendo el trabajador que, en tal supuesto, en una semana estará colocado como FUNCIONARIO HONORARIO, en lo que sea, con el SALARIO DE SUPERVIVENCIA.  
No será necesaria la intervención sindical ni para la contratación ni para el despido, pero si para intervenir en un proceso de asesoramiento, vigilancia y denuncia, ante incumplimientos palpables, motivos de desamparo, causas inaceptables de cese, abusos  e información formal de las diferentes cuestiones que se susciten.  Darán lugar a sanciones, nuevas iniciativas y demás ajustes. Todo un proceso bautizado como EL PLENO EMPLEO que a nivel local puede ser regulado por la Administración o una sociedad creada al efecto, no tiene porque ser un sueño sino una realidad, como también habrán de serlo la huelga y el despido libre, por lo que el sueño no se nos ha de quitar.