domingo, 21 de junio de 2026

REFLEXIONES EN VOZ ALTA

 

Jamás vi a un ser humano tan ansioso como él. Seguro que no duerme, ni descansa por lograr el poder. Vendería su alma al diablo, removería Roma con Santiago y no le importaría hacer las cosas más extrañas que le pidieran por conseguir su objetivo: ser el presidente del gobierno de España.

Dio un primer paso, en una noche de tempestades olvidadas, colaborando para eliminar al que fuera el presidente de su grupo político, sin importarle absolutamente nada; es decir, fue incapaz de ponerse en el lugar del jefe de su partido y se alió con los lamentos y maullidos de “la Gata de Chamberí” a fin de ocupar el puesto de presidente que para sí codiciaba. Y aquella negra noche se salió con la suya.

Luego, quiso lograr su segundo y máximo objetivo y a punto estuvo de lograrlo. Lo intentó, pero no pudo. Olvidó que la política es el arte de saber pactar, ceder y hacer falsos amigos, pero se sintió ganador y seguro para decirnos que “no lo fue porque no quiso”. Debió acordar con quienes mañana, posiblemente, tenga que hacerlo, pero no lo hizo. Tampoco hasta ahora ha aportado nada positivo en la oposición; al revés, carente de iniciativas e ideas continua siendo agresivo y abyecto, profiriendo descalificaciones e insultos al presidente de su nación dentro y fuera de España y nombró a lenguaraces voces pendencieras para que sin freno hirieran y socavaran la honorabilidad del presidente de España.

De continuar así, disparando y disparando sin tino, vaticino que no gobernará, ya que algo habrá que se lo impida. Sea por sus hipócritas soflamas reprobatorias, sus acusaciones infundadas, sus maldiciones y ofensas; sea porque ya se arroga la próxima victoria electoral; sea por encargar a los suyos vilipendiar con mayor fuerza y descaro o sea por lo que sea, justo será, en su caso, que reciba en abundancia lo que ha sembrado: impiedad e insolencia que lo avergüencen poniendo a la gente en su contra. Tomen nota: “quien a hierro mata a hierro muere”. “Cree el ladrón que todos son de su condición” y tengan cuidado, pues la licita ambición que muestra su semblante, es fiel reflejo de su impaciencia, cansancio y fracaso, algo que otros podrán aprovechar y será peor el remedio que la enfermedad.

Su prioridad no es nacional como la de sus aliados: un slogan afortunado, no me cabe la menor duda, pero ilegal. Su prioridad es personal por lograr ser el primer ministro del gobierno de España y mandar a sus aguerridos segundones a prejuzgar castigos brutales para sus iguales, imitando a los señoritos y terratenientes feudales de otra época que a latigazos crujían los huesos de sus trabajadores.

Por fin se quitó su careta hipócrita: la de que con Vox jamás pactaría. Ahora pacta y mañana también lo hará si es necesario, aun sabiendo que Vox es un partido político dictatorial y no democrático, que ignora los derechos humanos, persigue a emigrantes y homosexuales y está plagado de románticos de la violencia franquista y conspiradores enemigos de una España de todos, ya que se consideran ser los únicos y auténticos españoles de “raza” nacional. Eso sí, con capacidades para traicionar a las primeras de cambio al más pintado y usurpar su puesto, incluso con la violencia de las armas como antaño.

Ni unos ni otros son hermanitas de la caridad que traen luz a pobres y ancianos o limpian sus almas de pecados y fatigas, pues son descendientes y continuadores del “ojo por ojo y diente por diente”, de su fundador el que dijo que “la calle es mía”, de quienes fueron los dueños de España.

Todos nos merecemos una nación de acogida siendo buena gente. de una Patria en la que quepamos todos, de un destino de millones de turistas donde se pueda respirar paz y alegría, donde miles de emigrantes, tal como lo fueron nuestros padres, puedan ganarse la vida, crear riqueza y vivir en libertad.

 

jueves, 18 de junio de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS

 

La imprenta es la artillería del pensamiento (Antoine de Rivarol)

Querer la misma cosa y no querer la misma cosa, esta es la verdadera amistad. (Salustio)

Esperar que los otros juzguen con sentido común es una prueba del que nos falta a nosotros (Eugéne O’Neil)

Pasa con la felicidad como con los relojes, que los menos complicados son los que menos se estropean (Chamfort)

Para el hombre, como para el pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno: su casa (Oliver W. Holmes)

La parte más filosófica de la historia consiste en dar a conocer las necesidades de los hombres (Voltaire)

Lo que el genio tiene de bello es que se parece a todo el mundo y nadie se le parece (Balzac)

En España sería millonario cualquier escritor, si le leyeran todos los que dicen que le admiran (Benavente)

Un gran hombre demuestra su grandeza por la forma como trata a los pequeños (Carlyle)

El honor de un hombre no está en manos de los demás, está en nosotros mismos y no en la opinión pública. No se defiende con la espada ni con el escudo, sino con una vida integra e intachable. (Juan Jacobo Rousseau)

El hombre es la medida de todas las cosas: de las que son, por cuanto son; de las que no son, por cuanto no son (Protágoras)

Si te dignas a guardarme a tu lado en el camino del peligro y de la osadía, si me permites que comparta contigo los grandes deberes de tu vida, conocerás mi verdadero ser (Tagores)

El mal es que las resoluciones más importantes se toman en la primera edad, destituida de ciencia y experiencia, cuando aún no fueran bastantes la mayor prudencia y la más sazonada madurez (Baltasar Gracián)

Nunca aconsejéis a un hombre que desconfíe de una mujer con la que ya está casado. Es demasiado tarde para él. (Byron)

La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance a convertirla en hecho (Balzac)

¡Qué grandes son las cosas en sus comienzos! Nunca en los principios hubo pequeñeces (Barbusse)

domingo, 14 de junio de 2026

¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ?

 

¿Estamos locos o qué?

Es acojonante que se juzgue a alguien por aceptar un trabajo y que, además, unos terceros ¡en su sano juicio! pidan para él una condena de cárcel como si fuera un asesino.

“Cree el ladrón que todos son de su condición”. Pues no. No somos iguales y los hay quienes no están en su sano juicio: deliran y su hedor rezuma odio y crueldad.

Pueden alegar, suponer, apuntar, sospechar, creer, decir e, incluso, probar, que fue colocado por enchufe al ser hermano de un presidente maligno al que desprecian, o por ser homosexual a los que, no hace tanto, encarcelaban, o por cualquier otra ocurrencia, dado su incapacidad de admitir que éste pueda tener méritos propios.

Recelo e imagino que todos los que piden cárcel para la persona referida son quienes se la merecen por malintencionados, poniendo a prueba a jueces de un tribunal que han de decidir, y por necios, intuyendo que les darán la razón. Simplemente, pensar en tal posibilidad y disparate, me resulta aberrante, demencial, bochornoso, terrible. Las malas artes de las personas acusadoras, sus ansias y deseos perversos por hacer escarnio y causar dolor, son tales, que les delata como puros profesionales de las delaciones continuas que practican, por lo que, conociéndolos, no se les debía admitir en más causas, pues consumen excesivos impuestos de los que reniegan

Pero ¿quiénes son? Son los enemigos de la democracia, expertos en husmear vidas ajenas contrarias a sus ideas, acudir a los juzgados con recortes de revistas, informaciones falsas, sospechosas y no contrastadas que, aun sabiendo que son trolas y mentiras, invocan a sus aparentes visos de verdad. Poco les importa el coste que suponga, pues sirve de propaganda para sus fieles adictos seguidores que enarbolan banderas franquistas y no soportan que no gobierne su clase social.

Quien justa o injustamente, en su caso, haya proporcionado el trabajo público a la persona que nos ocupa, sin respetar las normas de licitación y contratación correspondientes, con el fin de que todos no tengamos las mismas oportunidades para conseguirlo, puede, lógicamente, ser motivo de sanción o pena importante, pero nunca de cárcel. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

En fin, ¿en qué cabeza cabe un castigo para quien, en su caso, acepta un trabajo, sea el que sea, público o privado? Dictamínese la actuación penal de quien lo otorga, de quien incumpla la ley, pero jamás de quien lo demanda y lo acepta.

Castigar a quien quiere trabajar es castigar al sentido común y más en España, donde el enchufe ha sido, es y será alma mater del amiguismo – si Dios no lo remedia- y antítesis de la igualdad y justicia practicadas en especial por personas poderosas para, con un as en la manga, reclamar después el favor prestado con sus compensaciones correspondientes.

No quiero pensar en un Tribunal que condena sin pruebas, pues para mí sería un tribunal no solo injusto sino perverso. Y me pregunto: ¿qué clase de veracidad e imparcialidad puede tener una intuición? ¿Qué clase de hombre es capaz de saber la verdad que una intención o presentimiento encierran?

Juzgar es muy difícil, pero castigar sin pruebas es perverso y, en su caso, se exige una reparación. Imputar es muy fácil, pero penar siendo inocente es insufrible.

¿Contra quién se ha de actuar? ¿Qué castigo merece quien yerra?

 

jueves, 11 de junio de 2026

Un folio de pensamientos

 

El terror de los tiranos se convierte en crueldad (Casimiro Delavigne)

El pueblo que soporta una tiranía acaba por merecerla (Gabriel Alomar)

De los inventos de los mortales ninguno es más funesto que el dinero (Sófocles)

Las palabras que no se traducen en hechos pueden ser suprimidas por completo (Thomas Carlyle)

La guerra es un mal que deshonra la humanidad (François de Salignac)

Quien no tiene enemigos tampoco suele tener amigos (Baltasar Gracian)

Si hablasen solamente de lo que entienden, los hombres casi no hablarían (Arturo Graf)

Mostrarse celoso es confesar que se ama (Delphine Gay de Girardin)

La imposibilidad de probar que Dios no existe es la mejor prueba de su existencia (Jean de La Bruyére)

No hay conocimiento seguro sin experiencia (Séneca)

Más vale ser despreciado y saberlo, que vivir adulado y tenido siempre en desprecio (William Shakespeare)

El hombre educado es la caricatura de sí mismo (Friedrich von Schlegel)

Cuanto más altos tanto más debemos inclinarnos hacia nuestros inferiores (Cicerón)

Vuestra fama es como la flor, que tan pronto como brota, muere y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata (Dante)

Hay hombres que aman la guerra y el café sólo porque allí van sin la mujer (Maurois)

He tenido ocasión de observarle en el placer y en el silencio. Siempre está ausente (Anouilh

Dentro del sistema del poder absoluto), basta una voluntad para destruir un abuso; en el sistema de asambleas, se necesitan quinientas (Napoleón)

La realización del sentido propio, lo más profundo posible, pero siempre personal, 

El hombre puede llegar a no tener familia, pero empieza siempre por tenerla; en eso de la familia hay algo que no depende de uno (Noel Clarasó)

No nos hemos de dejar engañar por las malas acciones de la gente buena. Se puede ser bueno, misericordioso, desinteresado y ser capaz de una mala acción (Mauriac)

domingo, 7 de junio de 2026

Vasos comunicantes

 

No es lógico que en La Tierra exista una única creencia. Tampoco lo es que multitud de ellas (religiones y políticas) se propaguen como ahora, aunque cada uno de nosotros, en virtud de la fe e ideas que profesemos, elijamos las que más nos convengan. Política y religión son semejantes y cada persona con total libertad podrá apuntarse o no a una determinado credo y partido, al que a su juicio agrupe las tendencias más acordes y cercanas a las suyas o le inspire mayor confianza.

La confianza es, esencialmente, el valor más básico para tomar una decisión. Representa la fe y la esperanza personal que se comparte con mucha gente, aunque no esté exenta de riesgos. Una idea elegida y tomada por considerarse la mejor, se basa en los propios intereses  respecto a un bien particular o común y a las perspectivas que pueda reportar. 

Estamos viendo como la política y la religión tratan de acaparar hacía sí a la gente, a sus seguidores, al igual que hacen los negocios con sus clientes, proporcionando mercancías “buenas, bonitas y baratas”, y todo con el fin de ampliar clientela con la que obtener y ampliar sus beneficios, sin los que desaparecerían.

Transacciones de carácter económico que han de realizan mediante pagos y cobros, gastos e ingresos, nada prosaicos, ni amorosos, ni espirituales que hay que sintetizar en un inventario o balance que, por regla general, es desconocido por sus socios, simpatizantes y demás asociados, por muy curiosos que sean.

Imaginemos: ¿Cuáles son las mercancías y servicios que venden tales asociaciones? ¿Quiénes son las personas físicas o jurídicas propietarias? ¿Qué obligaciones y derechos tienen? ¿Por qué leyes se rigen su creación, disolución…?

La imaginación, además de poderosa, es muy amplia y cada uno de nosotros podemos responder de muy diferente manera a cada una de las preguntas citadas; sin embargo, no nos atrevemos por su dificultad a destacar muchas de ellas, cuando, en su mayor parte, son intangibles, sutiles y relativas, aunque nos conste que la riqueza -algo muy concreto y nada espiritual- es su denominador común.

Los unos alcanzarán el poder por el que luchan denodadamente: ¡por algo será! Los otros alcanzarán el cielo o la gloria, pero nunca lo sabremos. Lo que si queda en el imaginario del común de los mortales es que sus cuentas son desconocidas y opacas para sus fieles seguidores, beneficiándose de impuestos que otros entes, con inferiores beneficios, pagan.

¿No sería conveniente que informaran al público en general de sus actividades y de sus obras, de sus activos y pasivos económicos, de sus resultados financieros y el uso al que se destinan?

Política y Religión. Pilares de sentimientos sin sentido que nos traicionan, nos enfrentan y nos crispan pese a saber que la muerte a todos nos aguarda.

miércoles, 3 de junio de 2026

ELCONDE LUCANOR: Un folio de pensamientos

 

Un folio de pensamientos del Conde Lucanor

 

-            El más perfecto de los hombres es el que conoce la verdad y obra de acuerdo con ella.

-            Tonto es el que deja y pierde lo que dura y es inestimable por lo que necesariamente se ha de acabar.

-            No es inteligente el que cree entenderá lo que sobrepasa los entendimientos.

-            Necio es el que piensa que a él le pasará lo que no le ha sucedido a ningún otro: aún más necio es si por ello no se precave.

-            Aunque muchos son necios y no lo parecen, el que lo parece nunca deja de serlo.

-            Todas las cosas se terminan, duran poco, se conservan con gran trabajo y se pierden con mucho dolor; solo es eterno y perdurable lo que se hace por amor de Dios.

-            No es discreto el que solo sabe ganar dinero: lo es el que sabe valerse de él y disfrutarlo.

-            No es de estimar el que se limita a hablar con acierto y aconseja bien, sino el que obra con el mismo acierto con que habla.

-            En las cosas poco importantes, basta acierto en las palabras, pero en las que son realmente importantes se necesita que la ejecución sea también acertada.

-            Mejor es andar desnudo que cubierto de malas obras.

-            A quien es incapaz de enderezar al hijo de malas mañas y desvergonzado mejor estaría no haberlo tenido.

-            Más vale andar solo que mal acompañado.

-            Mejor es quedarse soltero que cargar con mujer porfiada.

-            No se hace dinero a fuerza de engaños, y si se hace no dura.

-            No se debe escuchar consejo en lo ajeno del que no sabe gobernar lo propio.

-            Unas cosas están cerca y otras muy lejos, pero conviene atenerse a lo cierto y seguro.

-            Por demasiada prisa o por negligencia obramos muchas veces mal; sabio el que procura evitar las dos.

-            El sabio sabe conservar lo que tiene y capear los tiempos borrascosos.

-            En mucho peligro y preocupación vive aquel que teme que sus consejeros se preocupen más de lo que les conviene a ellos que a él.

-            Quien siembra a destiempo no se maraville de que la cosecha no resulte buena.

-            Quin nos dice la verdad con cariño es porque nos quiere; quien nos lisonjea nos aborrece.

 

domingo, 31 de mayo de 2026

Sin alternativas

 

Dios existe, si bien no creo que sea tal como nos lo pitan las religiones. Dios está dentro de cada uno de nosotros, en nuestra propia conciencia, capaz de juzgar en silencio cada uno de nuestros actos. Una conciencia que no necesita de tribunales, ni de testigos, ni de que nadie ajeno a uno mismo pueda juzgarlos, pues se trata de la justicia divina, absolutamente imparcial y justa que, dentro de uno mismo, causa pesar o arrepentimiento, gusto o satisfacción hasta extremos insospechados. Eso sí, que nadie olvide que llegamos a la vida desnudos y que de ella nos iremos de la misma forma, se haga lo que se haga o piense lo que piense y dejará todo, aunque deseemos un imposible como el no depender de algo o de alguien y podernos valer por nosotros mismos.

Hechos, pensamientos, consideraciones que brotan aleatoriamente conforme a nuestras conductas dependientes de su importancia que desaparecerán o no al cumplir o pagar un determinado peaje que puede marcar nuestro devenir.

Una mente la nuestra nada asimilable a la motivación de una empresa cuyo único objetivo es su ánimo de lucro, de tal modo que en ella no se podrá encontrar la justicia divina. Esta despedirá a un trabajador aun estando de baja médica. Subirá un 0,25% las pensiones cuando el IPC se ha elevado en un 14,50%. Pagará un salario mínimo cuando con ese importe es imposible vivir dignamente. Permitirá que las iglesias (que ni comen ni beben) tengan miles de edificios para que los administren sin pagar impuestos, además de recibir generosas sumas de dinero para que no desaparezcan. No quitar impuestos a los pobres y si rebajárselos a los ricos. Permitir que el capital tribute menos que el trabajo. Que las herencias castiguen a unos más que a otros. Que se legisle en favor de los poderosos y en contra de los menesterosos. Que consientan la libre especulación y no la justa regulación, considerando las tendencias conservadoras que velan por intereses particulares y no generales, por los ricos y no por los pobres. Es más, se oponen a las subidas de los salarios mínimos generales, a las ayudas para los necesitados, a un ingreso mínimo vital para jóvenes indigentes, a que se eleven los importes de las pensiones de los jubilados y a todo cuanto beneficie a la clase humilde y trabajadora como si los empresarios no se revolvieran cuando tocan sus bolsillos. 

Entérense de cuánto ha subido la vida y los salarios. Compárese la diferencia económica abismal entre los patronos y obreros. No hay color. Las diferencias enormes nos llevaran a la ruina, a la confrontación, a ser los pobres más pobres y los ricos más ricos. Algo que los gobiernos habrán de mirar cuidando a todos los ciudadanos y, en especial, a los más vulnerables y necesitados para que no abandonen su condición de ciudadanos y dejen de ser lacra esclava.

Los partidos políticos no se han de oponer porque sí a todo cuanto su rival plantea, sin indicar otra alternativa. Eso les convierte en un partido parasito y rastrero, incapaz de ayudar, resolver o evitar una emergencia, pues prefiere ver caer a la gente en un agujero antes que evitarlo. Eso muestra desafección por los demás y viceversa, ansias de poder, egoísmo, bajeza de miras, despotismo y, lo que es peor, carecer de un plan que aportar, salvo la mentira, la insinuación, el insulto hasta que, por desgaste del oponente, a los votantes no le quede otra alternativa que aceptar su justicia divina,