jueves, 19 de marzo de 2026

UN FOLIO DE PENSAMIENTOS (once)

 

Un folio de pensamientos (once).

A.A.A. Anotaciones aleatorias adquiridas. (La triple A).

El motor del éxito es la lucha contra los demás.

Sucede que quienes más hablan de las empresas (por ejemplo, los profesores universitarios) nunca han trabajado en ellas.

La empresa no es escenario de pasiones nobles como el coraje, la generosidad o la entrega abnegada al bien público. No representa valores de ningún tipo, ni humanos, ni sociales, ni liberales…, más bien al contrario, de escándalos, corrupciones, engaños, despidos…

La empresa reduce a sus empleados al puro mecanismo.

En resumen, se trabaja porque no hay otro remedio, ya que a nadie le gusta trabajar: si le gustara, la gente lo haría gratis. Otra cosa es la ocupación para la distracción, el ego o el antojo que si satisface y ocupas todo tu tiempo.

Ser o no ser, esa no es la cuestión. O vives o no vives. Lo demás es cuento.

Tener es más importante que fundamentar.

Un ejecutivo es una persona sana, deportista, comunicativa, ambiciosa, optimista, simpática, elegante, distinguida a la par que sencilla y discreta, aunque su espíritu de iniciativa y comprensión, con toda seguridad, no existe.

El capitalismo crea bienes superfluos y nosotros mismos para ella lo somos. Hay exceso de producción innecesaria y demasiados trepas y lameculos entre sus filas que tienen su oportunidad parasitando en las mismas

Las empresas prometen cosas para no cumplirlas. Desconfían y temen que cualquier cosa les puede suceder. Las promesas solo comprometen a quienes las cumplen. En eso se parecen, muy mucho, a la clase política.

La imagen es más importante que la mercancía. La seducción más que la producción. La atención, personalizada o individualmente, es un camelo o un simulacro de engaño para vender. La procreación de ideas es más bella que la realización de estas.

Para las empresas todo el mundo no es nadie. Es usted quién le interesa. Eso sí, si no sabe o no distingue todavía que usted es una persona mayor que desconoce sus artimañas, no la convencerá con ellas.

Si alguna vez, acumular bienes materiales le obsesionó, ahora, a su edad madura, ni siquiera un higo le interesa.

Los políticos no son vocacionales, pues si lo fueran harían algo más que hablar.

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