-Cuando se es feliz es cuando hay
que tener más miedo; nada hay que amenace tanta ruina como la felicidad.
-Nunca la cólera hizo cosa buena.
-Del árbol caído todo el mundo
hace leña.
-El hombre necesita a la mujer; y
la máxima sabiduría consiste en contentarse con una sola.
-No quieras ser demasiado justo,
ni saber más de lo que conviene, no sea que vengas a parar en estúpido.
-El amor es la eterna historia
del juguete que los hombres creen recibir y del tesoro que las mujeres creen
dar.
-La guerra es, sin duda, después
del claustro, la más grande escuela de humildad.
-Un buen hombre es un hombre como
nos conviene a los demás que sea, pero como ninguno de nosotros desearía ser:
un buen hombre es un hombre bueno para los demás.
-Dime de lo que te jactas y te
diré de lo que careces.
-Cuando viven largo tiempo
juntos, los animales acaban por amarse y los hombres por odiarse.
-Una forma de gobierno es hacer
tantas leyes que nadie esté seguro de no ser colgado.
-Toda batalla es un malentendido.
-Al hombre se le conoce por sus
obras, pero muchos viajan de incógnito.
-Si quieres un siervo fiel,
sírvete a ti mismo.
-El problema para un escritor, es
no parecerse a ninguno de los otros buenos escritores de su época o de la
inmediata anterior.
-Los diamantes sobre una cabeza
fea, son como un faro en un escollo: advierten.
-Probad al amigo antes de abrirle
vuestro corazón.
-Cuatro cosas no pueden
permanecer ocultas durante mucho tiempo: la sabiduría, la necesidad, la riqueza
y la pobreza.
- ¿Es que aún cabe admitir que el
proceso del mundo se debe a la mentalidad de las mayorías y no al cerebro de
unos cuantos?
- No hay que ir contra las
mujeres que llevan burka sino contra los hombres que las obligan a ponérselo.
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