jueves, 15 de octubre de 2026

UNA ÉLITE QUE MANDA MUCHO (Y DIEZ)

 

Hoy comentaremos cuestiones a considerar. Unas, consustanciales con la mente, el motor del organismo que nos rige, otras modernas e ineludibles para sí, pese al escaso saber del pasado y al futuro por descubrir. Manda un MODO DE VIDA NORMAL (M.V.N.) con alimentación, sexo y una forma de pensar noble que nos permita tener una ACTITUD MENTAL POSITIVA (A.M.P.) que nos lleve a un CAMBIO DE OBJETIVOS (C.O.), tanto en las personas físicas como jurídicas, para que el Bien Común sea lo primero y no el Ánimo de Lucro. Y la INTELIGENCIA ARTIFICIAL (I.A.), en la que caben todas las ideas, lo sepa y determine ese orden de valores a seguir. Será la solidaridad en lugar del egoísmo lo que acepte como un principio a instituir. Sin duda, tan sinceras y claras ideas calarán en el tiempo y serán llevadas a cabo por la gente de buen corazón y las sociedades con suficientes beneficios,

Nos incumbe a todos: personas físicas individuales de carne y hueso y colectivas asociaciones de empresarios, entes y ciertos autónomos, por ejemplo. A los trabajadores e intermediarios que han de adecuar sus remuneraciones o tarifas con importes fijos y no porcentuales. Los bancos principalmente que, con el dinero ajeno, obtienen esplendidos rendimientos pudiendo limitar sus beneficios de la forma indicada, pagando más impuesto o, bien, en caso necesario, estableciendo más competencia con más entidades públicas. (*)

Estamos en un régimen capitalista, sí, pero sin regular. En una economía de mercado, por sí misma, todo no se normaliza y, en muchos casos, se ha de intervenir en defensa del bien general. Por ejemplo, hay deportistas que ganan muchísimo porque llenan estadios que reportan infinidad de ingresos, pues regúlese bajando el precio de las entradas, pero no pagando más a quien más tiene.

Las regulaciones no son ni buenas ni malas, en ellas debe imperar la justicia social y no aquello de: “esto son lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas”. 

¿Y qué decir de I. A.?  Está creada por el hombre y tal vez nos suplante, algo que ya sucede en muchas cosas, pero el humano debe hacerse con el control para que esto no ocurra y la especie prevalezca. Si la I.A. sirviera para suplantar o eliminar a las armas y acabar con las guerras, bienvenida sea. Cierto es, sin embargo, que el avance es prodigioso, pero si Dios no lo remedia nos veremos abocados a ocupar una parcela como las que ahora ocupan los chimpancés. No se trata de dirigir la Evolución (es imposible) si no que sea orientada con la A.M.P., arriba citada, de forma que la humanidad explore sus mentes potenciando sus posibilidades: la sincronización, la telepatía, la telequinesis y en especial la razón que nos lleven a la paz y el bien común acordados democráticamente en contra de las injusticias, invectivas y desavenencias e, incluso, del criterio, la opinión y el hacer de la I.A., un instrumento desconocedor de nuestros sentimientos.

(*) Ojo con lo público. Es de todos y hay que vigilarlo especialmente a quienes se benefician y sus allegados: familiares, filiales, amigos, poderosos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario